Edgardo Vigo (La Plata, 1928-1997)
Este 24 de marzo, quiero buscar en mí aquellas primeras imágenes fundantes de la resistencia de la memoria, y sin duda aparecen con fuerza las siluetas, los pañuelos en la Plaza Rocha, los tendederos y la figura de Edgardo Vigo. Imágenes de gran potencia poética ligadas a la ciudad de La Plata de los años 80 y a Graciela Gutiérrez Marx a quien conocí a través de Daniel Glüzmann.
Hoy quiero sembrar mi semilla de memoria para Edgardo Vigo: artista plástico-poeta visual-artista correo-performer.
Su concepción provocativa y anti-convencional de la circulación del arte lo transforman en una figura importantísima aunque poco conocida en los círculos del arte legitimizado por los museos.
En 1976 su hijo Abel Luis, “Palomo”, fue secuestrado y desaparecido a manos de la dictadura militar.
En la historia argentina fueron las madres las que se abrieron paso a golpe de símbolos, marchas y esperanza empecinada. Por eso, quizás, hoy quiero recordar a Edgardo Antonio Vigo, como un padre, que a través del arte, buscó y encontró la forma de la dignidad y la resistencia a partir de la desaparición de su hijo.
En noviembre de 1983 realizó en el patio de la Facultad de Bellas Artes la acción "Siembra de 30.000 semillas de amor", acompañado de familiares de desaparecidos.
A través del Arte Correo, participó en multitud de eventos por la paz y por el recuerdo de su hijo Palomo. Editó una estampilla y un matasello con la inscripción “SET FREE PALOMO” y los hizo recorrer el mundo en sus envíos postales.
Dejemos volar libre la memoria de Palomo y de los demás 29.999 desaparecidos. "Sembremos memoria, para que no crezca el olvido".

