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domingo, 26 de julio de 2015

Eva, María Elena Walsh


Tener agallas

Hoy descubrí este poema de María Elena Walsh en el portal de Educ. ar. Perdonen mi ignorancia, nunca lo había leído y me conmovió profundamente.
Lo publico para acercarlo a otros que, quizás como yo, sientan que en estas palabras de María Elena Walsh se resume la grandeza de un mito argentino que cada día se vuelve más humano  y más cercano.


I

Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.
Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.
Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".
Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lágrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro
mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas
pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre
sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron
esta leyenda, ni me la robaron.

Días de julio del 52
¿Qué importa dónde estaba yo?

II

No descanses en paz, alza los brazos,
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.
Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.
Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.
Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones. 


María Elena Walsh



domingo, 26 de octubre de 2014

Tarde de té en Villa Ocampo

Un viaje al pasado a través de los anteojos de Victoria




Villa Ocampo nació como una casona de vacaciones a fines del siglo XIX, cuando para la aristocracia porteña San Isidro era considerado un buen lugar para pasar las vacaciones veraniegas desde noviembre hasta marzo. Hasta allí la familia llegaba en tren con todo su equipaje y su servidumbre de hasta 25 personas y luego por un camino de tierra que ahora es la avenida Libertador eran conducidos en sus carruajes hasta la puerta de la casa. 

La casona, diseñada por el padre de Victoria, es totalmente ecléctica y hermosa, con su color terracota italiano, su tejado francés con mansardas, sus balaustradas, sus ornamentos flamencos en el techo, luce imponente entre los colores de su jardín romántico a la entrada, su jardín inglés de césped impecable y su precioso jardín francés, con la imprescindible fuente de hierro encargada al mejor fundidor de París.

Durante la Belle Epoque,  la quinta empezaba en Av. Libertador y se extendía por la barranca hasta el río. Más tarde, en los años 40´, a la muerte del padre de las seis hermanas Ocampo, la finca fue loteada y la primogénita, Victoria, heredó la mansión y la héctarea que la rodea. Desde entonces se convirtió en la residencia estable de Victoria Ocampo, la dama de la cultura, una mujer libre y apasionada que vivió rodeada de belleza y de arte.


La casa hoy abre sus puertas para que paseemos un poco por el pasado. Recomiendo que lleguen a los horarios de las visitas guiadas excelentes que nos dan detalles interesantísimos de los usos y costumbres de esa casa, de la vida de su dueña y de los innumerables visitantes, gigantes del arte del siglo XX que pisaron el mismo piso de parquet impecable o los mismos mosaicos que hoy tuve la suerte de pisar yo.



Y cuando terminen la visita guiada, pueden tomar un exquisito té en la galería frente al jardín francés. Y si es con buenas amigas, mucho mejor...



Acá van algunas fotos tomadas aquí y allá, desde el punto de vista de mis ojos maravillados,  que no reemplazan para nada la experiencia de la visita.



El jardín francés con su fuente y los gansos que engalanan el parque con su blancura y movimiento :





El umbrío jardín romántico con su escultura de mármol:




La imponente fachada de la casona con su enredaderas (jazmines, rosales, santa ritas):










Detalles de la arquitectura flamenca en el remate de la fachada principal y posterior de la casa:






La planta baja, sencillez y refinamiento:
Como también se nota en la casa de madera de Mar del Plata, cuando Victoria hereda la casona, la hace pintar integramente de blanco, tapando el color oscuro de las maderas y las paredes que siguiendo del estilo victoriano del fin del siglo XIX, estaban todas enteladas con motivos florales o pintadas de colores oscuros.
En su mobiliario Victoria combina los elementos antiguos de la casona familiar con muebles Bauhaus, tapices y muebles orientales, y el mobiliario traído de su casa racionalista de Palermo.








En la pared detrás del piano de media cola donde han tocado figuras de la talla de Igor Stravinsky, se destaca del bello retrato de Victoria Ocampo pintado por el artista uruguayo Pedro Figari en 1925.



Claraboya y escalera central: 


La zona íntima en el primer piso, allí están los mejores amigos de Victoria: los libros. Bibliotecas, sillones, escritorios y mesitas para leer y escribir...









Y el dormitorio de Victoria, con su modesta cama blanca y tantos libros a su alrededor...




...a los pies de la cama en un repisita hermosa y en una mesita al costado:



Y para terminar la tarde, té Villa Victoria en la galería, disfrutando de la charla y del perfume a jazmines.



"Sede de un proyecto cultural único en nuestro país y en Latinoamérica, Villa Ocampo tiene, más allá de su importancia arquitectónica, de los muebles y de la biblioteca, un significado histórico fundamental ya que durante medio siglo, hospedó a algunos de los principales forjadores del siglo XX. Prestigiosos intelectuales argentinos y extranjeros como Graham Greene, Roger Caillois, Waldo Frank, Alfonso Reyes, Albert Camus, André Malraux, Aldous Huxley, Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Maurice Ravel, Walter Gropius y Jorge Luis Borges, entre otros, visitaron a Victoria en Villa Ocampo y allí entre charlas, discusiones y lecturas fermentaron algunas de las ideas y proyectos más importantes de su tiempo. En ese foro del pensamiento internacional que fue Villa Ocampo, Victoria y su grupo —que por momentos evoca la atmósfera del londinense Grupo de Bloomsbury— lucharon por la posibilidad de un pensamiento liberal en una época en la que los países latinoamericanos tambaleaban tironeados por gobiernos militares y depresiones económicas. 

Invitados por Victoria, pasaron por Villa Ocampo personalidades culturales del mundo entero: Tagore, Stravinsky —quien compuso una obra para Victoria y la estrenó en su casa— Ortega y Gasset, Roger Caillois —que vivió años en nuestro país y dirigió la importante colección La croix du Sur de Gallimard— y otros. Fueron años de intenso proyectos culturales. Y Villa Ocampo los vio nacer. "
 Texto extraído de la página de Villa Ocampo: http://www.villaocampo.org/web/

DATOS ÚTILES
Horario de apertura
Miércoles a domingos y feriados de 12.30hs a 19hs.
Visitas guiadas
Miércoles, jueves y viernes: 15hs y 16.30hs.
Sábados, domingos y feriados: Desde las 14hs, cada una hora aprox.
Dirección:
Elortondo 1837, Beccar. Buenos Aires, Argentina.

domingo, 11 de mayo de 2014

La lluvia

¿Dónde va la gente cuando llueve? Pedro y Pablo

Esta tarde lluviosa en Buenos Aires se transformó en cuadros abstractos... y cuando llegué a casa me acordé de esta hermosa canción.











lunes, 27 de enero de 2014

Dos banderas

El Glaciar Perito Moreno

Fotografía Manuel Glüzmann

A veces se puede viajar por una foto, con el pensamiento. Sentir el frío reconfortante de la vida y la belleza perfecta de la naturaleza.
No estuve nunca en el Glaciar Perito Moreno, este lugar mágico sigue en mí en el territorio del deseo. 
Hielos eternos pintados de cielo.... algún día estaré allí.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El blanco más blanco

"Hay que dar, cada año, con el blanco más blanco del mundo, con el más dulce y a la vez, el más delicado. Hay que decidir- cada vez- el rojo, el verde, el violeta, el lila, el azul, el amarillo, el rosa, el celeste, el naranja. Y después de eso, hay que decidir los matices. Que son infinitos. Infinitos." Decisiones, Betina Z, en La luna de Valencia






miércoles, 24 de julio de 2013

Naturaleza viva II

Homenaje a Frida

Hace poco, titulé "Naturaleza viva" a una entrada que me había inspirado un día de lluvia. Intuía que ese título no era mío y me lo recordó Daniel. Así se titula esta pintura de Frida Kahlo de 1952.




Ese mismo título eligió el director mexicano Paul Leduc para su poética película inspirada en la vida de Frida.
Estas naturalezas pintadas por Frida (trece en menos de cuatro años) reemplazaron sus famosos autorretratos, cuando ya era doloroso para ella pasar horas contemplándose en el espejo. 

Reúno en esta entrada algunos de mis intentos fotográficos, los que me más me gustan de los últimos años, en los que traté de jugar con la composición y con la luz.


México en mi cocina


Color pan


Mamushka



Olor a café



Rosa prisionera 1



Rosa prisionera 2


sábado, 6 de julio de 2013

Naturaleza viva

Perlados 

Me encantan los colores que se imponen cuando el mundo se pone gris después de la lluvia y unas pocas gotas que se resistieron a resbalar del todo hacia la tierra dejan pequeñas perlas transparentes aquí y allá...