viernes, 19 de enero de 2018

Ai Wei Wei, Inoculación, en Fundación Proa

La tensión entre Oriente y Occidente (todo arte es político)

Para todos los que disfrutan del arte, Buenos Aires este verano regala la oportunidad de recrearse con por lo menos tres exposiciones de nivel internacional, un verdadero lujo para los porteños que andamos por acá: México moderno en el Malba, Miró en el Bellas Artes y Ai Wei Wei en Proa .

Recomiendo fervientemente acercarse a La Boca para participar de la excelente exhibición del artista chino que ocupa cada lugar de la fundación Proa. A las cinco de la tarde, vale la pena anotarse para la visita guiada que es muy interesante y ágil.

A continuación, las fotos mías con información extraída del sitio ofial de Proa:


Forever Bicycles, 2017 [Bicicletas Forever]

1254 bicicletas de acero 950 x 1600 x 290 cm.


“Forever” Bicycles, obra monumental construida con 1254 bicicletas, de 16 metros de largo por 9 de altura, está ubicada en la vereda frente a la fachada de la fundación. Este gesto de Proa hacia el barrio apunta a poner a disposición del transeúnte casual, del paseante ocasional, de los niños, una de las obras más bellas construidas con objetos de la vida cotidiana. A la manera de un ready-made y en homenaje a la Rueda de la bicicleta de Marcel Duchamp, “Forever” Bicycles se convierte en un punto de encuentro entre el arte chino y el arte occidental; un puente entre los siglos XX y XXI; un eslabón que une culturas diferentes y una apropiación del objeto que en su multiplicidad nos propone una nueva mirada, una nueva abstracción, una nueva construcción."(1)




"Law of the Journey es una de sus obras más recientes que Ai Weiwei creó sobre el urgente problema humanitario de los refugiados. El artista decidió presentar por primera vez una versión de esa obra en nuestras salas, y para Proa es un orgullo poder exhibirla y así inaugurar su gira sudamericana." (2)



Porcelana 312 x 50,5 x 27 cm total. 52 x 50,5 x 27 cm cada vasija


"Ai Weiwei entiende la totalidad de la arquitectura de Proa como espacio expositivo, eso incluye la vereda, la librería, y el café, creando una relación interesante entre la tradición y la modernidad." (3)


Detalle del tríptico: Dejando caer una urna de la Dinastía Han, fotos pasadas al collage con piezas de Lego

Uvas (2014)

Semillas de girasol


En unas de las salas se expone una décima parte de lo que fue la instalación de Ai Wei Wei en la Tate Modern donde el artista optó por llenar el interior gigante del Turbine Hall con cien millones de semillas de girasol de cerámica pintadas a mano. Así estaba operando en muchos niveles, entre ellos el asunto no menor de la enorme tarea colaborativa requerida para orquestar las labores de 1600 trabajadores/as en la capital de la cerámica Jingdezhen. Además de ser un snack popular en China, las semillas de girasol eran en un tiempo comparadas con pueblo chino que sigue la luz emitida por Mao Tse-Tung cuando estaba en la cima de su poderío.



Cangrejo (2011) pertenece al grupo de obras de porcelana en las cuales Ai Wei Wei desafía a los artesanos  a producir formas complicadas en serie.


Cofre de Luna (2018) Detalle

Iluminación (2009) Impresión digital


Ai Wei Wei, foto de la juventud.


Controvertido, apasionado, rebelde, incómodo, Ai Wei Wei es un artista activista, por su vida pasa la historia de su padre y de sí mismo en China, una de las naciones más poderosas del mundo. 
Es artista que nos abre los ojos a las inconsistencias e injusticias de este mundo. Al salir de la exposición alguien me dijo que esta exposición le hizo pensar en una clase de Derecho en la que algún profesor le había enseñado que todo no se puede, el Estado debe elegir entre pan o libertad para sus ciudadanos, justificando la represión y persecusión que sufre el artista. Yo, en cambio, salí convencida de que artistas como Wei nos recuerdan que nadie puede robarnos la libertad, que no hay nada más importante que la libertad.

No se la pierdan. Estará hasta abril en Proa, una buena excusa para una inmersión en los colores de La Boca.





PARA MÁS INFORMACIÓN VER AQUÍ




(1) Adriana Rosemberg

(2)Adriana Rosemberg


(3) Adriana Rosemberg






lunes, 18 de diciembre de 2017

Gabo Ferro en el Bosque Interlunar

Hay una guerra allá afuera...


"Hay una guerra allá afuera/ y te estoy invitando./ Tu lengua es una tropa/ con soldados caidos/ y soldados que sirven/ también al enemigo./ De todo lo que dicen/ poca cosa se muestra/ es esclavo el contado/ y amo el que lo cuenta"
Gabo Ferro


La tormenta del sábado 16 sólo pudo posponer, no suspender, la visita del duende al Bosque Interlunar. Y allí fuimos a refugiarnos y a alimentarnos de poesía con la necesidad de escuchar la metáfora para limpiarnos de tanta mentira, tanto cinismo, tanto odio.

Todos estuvimos más silenciosos y meditabundos, quizás la oscuridad de la noche, quizás el frío inesperado, quizás el miedo a las fuerzas oscuras.

Gabo cantó durante dos horas, recitó poesías viscerales, conjuró el miedo, con miedo esta vez. Porque todos sabemos que no va a ser fácil, que los que sabemos lo que pasa lo sabemos por la historia, lo sabemos porque miramos a nuestro alrededor, porque tenemos compañeros admirados. Pero es más fácil ignorar y los medios ayudan a eso.

Gabo esta vez buscó en la bolsa de la magia las canciones viejas, las que se imponen en estos momentos, pero también hizo brillar las recién estrenadas. Y nos fue hamacando en su música, pero también despertándonos con sus gritos, aullidos, susurros, truenos y rocíos. Porque es un artista que desnuda el amor, la muerte, la vida... la revolución.

Gracias, Gabo. Gracias Interlunio. Anoche nos sentimos liebres, pero también lobos  aullándole a la luna.








BONUS:
Esta fue la nota que escribí en mayo de 2016 sobre el recital de Gabo en Interlunio. Marca tan fuertemente el cambio de paradigma social que pongo el enlace para los quieran leerla: