domingo, 6 de mayo de 2018

Bosque y playa en la Usina

Los que vayan hasta el 1º de julio a la Usina del Arte, podrán pasear por el bosque y la playa recreados como impactantes instalaciones en las enormes y hermosas salas de este museo.


Pardés, Nicola Constantino

Pisar la hojarasca y recorrer el bosque plasmado en las paredes de la sala laberinto resulta una experiencia muy estimulante a los. Una estética que tiene reminiscencias al Jardín de las Delicias de El Bosco, sobre todo en la pared de los agujeros para espiar, pero también en las mutaciones y metamorfosis a las que nos tiene acostumbrados Renata Schussheim.





En el recorrido, los personajes que lo habitan, entre los cuales podemos encontrar a la artista, procesan en alambiques y calderos la magia alquímica extraíada de raros frutos para ese banquete vegetal al que somo invitados.







Fotografía, vidrios, cerámica, una obra total de la contorvertida y prolífica artista rosarina.

Edén y Topicália


Subiendo las escaleras, con la luz de los grandes ventanales, dos emblemáticas y lúdicas instalaciones brasileñas de los años 60 invitan a chicos y grandes a atravesar diversas experiencias sensoriales, creadas por el artista Hélio Oiticica (1937-1980), uno de los artífices del Tropicalismo de los años 60. 



Antes de entrar nos piden que nos saquemos los zapatos, esa es la primera invitación a a la experiencia sensorial. Los niños verán la instalación como una plaza con carpas, arena, agua y otros elementos para jugar. Los adultos observadores, notarán la crítica al estereotipo carioca, en la playa con esas construcciones de emergencia que nos recuerdan los pasillos de las favelas, los tabiques enclenques que separan lo íntimo de lo privado.






Hasta el 1º de julio en la Usina del Arte, Agustín Caffarena 1, en el barrio porteño de La Boca, de martes a jueves de 14 a 19 y de viernes a domingo de 10 a 21, con entrada libre y gratuita.