domingo, 26 de enero de 2014

Dos banderas

El Glaciar Perito Moreno

Fotografía Manuel Glüzmann

A veces se puede viajar por una foto, con el pensamiento. Sentir el frío reconfortante de la vida y la belleza perfecta de la naturaleza.
No estuve nunca en el Glaciar Perito Moreno, este lugar mágico sigue en mí en el territorio del deseo. 
Hielos eternos pintados de cielo.... algún día estaré allí.

domingo, 19 de enero de 2014

Ciertas miradas

Un recorrido por el Museo del Cine de Buenos Aires

































El Museo del Cine de Buenos Aires fue creado en 1971 con la colección particular del investigador argentino Pablo Ducrós Hicken.  Fue re-inaugurado en 2011 en su sede definitiva anexa a la Usina del Arte. 
Con entrada libre y gratuita, nos invita a pasear por sus pasillos en un viaje a la nostalgia.
Afiches originales, trajes, bocetos, fotografías, una valijita redonda con las iniciales de Niní Marshall, el traje del último Elvis vernáculo y en el auditorio un continuado de fragmentos, a la manera de la escena final de "Cinema Paradiso", con momentos inolvidables del cine argentino. 
Para más información entrar a la página web





miércoles, 15 de enero de 2014

Epitafio

Juan Gelman
(Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014)




Es el primer poema de su primer libro de poemas "Violín y otras cuestiones" editado en 1956 por Ediciones Gleizer. 
No lo conocía, hoy llegó a mí gracias a mi hijo Manuel que hace tiempo había comprado este librito precioso, la edición homenaje por los 50 años de la primera edición. Lo trajo a la mesa y lo hojeamos juntos. 

Sorprendida y conmovida pensé que estas son las exactas palabras que deberían tallarse en su lápida de nubes:


Epitafio

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín. 

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz. 

¡Digo que el hombre debe serlo! 

(Aquí yace un pájaro.
                                    Una flor.
                                                    Un violín.)


Juan Gelman, Violín y otras cuestiones

domingo, 12 de enero de 2014

Mueck en Proa

Demasiada piel


"¿Y dónde quedamos nosotros en medio de esas extrañas presencias? Dos cosas son ciertas: estamos muy lejos del ideal clásico de la escultura, e igualmente lejos de su equivalente modernista en la abstracción idealista. De hecho, hemos llegado a un tipo de arte excéntricamente ilusionista, que solo puede florecer una vez que esos dos paradigmas han perdido su autoridad para tenernos cautivos, secuencialmente, a los artistas, los referentes del gusto y los aficionados del arte en general. Hemos ingresado en el terreno de la subrogación del trompe l´ oeil, de los sosías que inducen al error, de los gemelos grotescos. (...) estamos en medio de recordatorios sumamente desconcertantes de hasta qué punto es posible acercarse a duplicar la naturaleza y de hasta qué punto los resultados se apartan inexorablemente de la realidad."
Storr, Robert, "Notas sobre Ron Mueck, Londres y París"



Una vez más el espacio de Proa nos acerca una propuesta escultórica. Si en el 2013 los porteños tuvimos la suerte de disfrutar la fabulosa exposición de Alberto Giacometti, en este verano del 2014 gozamos del privilegio de tener por primera vez en Sudamérica una exposición de las controvertidas obras del escultor Ron Mueck.



Hasta el 23 de febrero, vale la pena acercarse a La Boca para sorprenderse con 9 obras de arte de resina, fibra de vidrio y silicona, que son como un pequeño muestrario del hombre urbano contemporáneo. Esculturas que reproducen con detalle obsesivo al más complejo de los animales, con su delicada piel, fiel registro del tiempo pasado sobre la tierra. 


Como el soñador del cuento "Las ruinas circulares" de Jorge Luis Borges, Mueck sueña a sus criaturas poro, por poro, cabello por cabello. Las inmortaliza en un acto que las define; y, aunque estén acompañadas, sus miradas ensimismadas nos hablan de su profunda soledad y vulnerabilidad.
El artista australiano, residente en Londres, fue hijo de jugueteros, y desde chico fue aprendiendo las técnicas artesanales del modelado de figuras para la representación del ser humano. De los títeres y muñecos pasaría más tarde a producir animatronics para la industria del cine.
Recién en el año 2001, con su paradigmática Boy que expone en la 49º Bienal de Venecia, la extraña obra del artista despierta el interés y el reconocimiento internacional. 




Mask II, 2002
Nos recibe el rostro gigante de un hombre dormido, ¿quizás un autorretrato del artista? La condición de mera representación, que funciona como prólogo de toda la muestra es el título, "Máscara" y la posibilidad de ver el reverso de la pieza, como si fuera una careta. Ese hombre con los ojos cerrados, inmerso en un sueño profundo nos introduce en un ambiente onírico en el que todo es igual al mundo que conocemos pero levemente diferente, especialmente porque en todas las obras se altera la escala humana.


Young Couple, 2013
Luego nos encontramos con una pareja de jóvenes, con sus modernas y casuales ropas veraniegas. La escultura congela un momento de tensión, que está concentrada en el detalle de las manos en la espalda. El espectador no puede dejar de plantearse la escena, inventar una historia, preguntarse por el desenlace de ese momento.


Couple under an Umbrella, 2013
En la sala principal nos sorprende una pareja de proporciones enormes. Yo me emocioné hasta las lágrimas. ¿Por qué? ¿Quizás porque el hombre se parecía tanto a mi padre o simplemente por lo que transmite la escena? Una pareja en la playa, él recostado sobre el regazo de ella, los gestos de confianza de toda una vida juntos. Y el paso del tiempo en cada pliegue de la piel, en cada lunar, en las uñas, en el vello, en las mínimas várices, en las arrugas...






 Woman with Shopping, 2013

Me detuve especialmente en esta obra, hay en ella algo devastador. Una mujer, quizás en el instante en el que se detiene delante del semáforo en su camino a casa, después de una agobiante jornada de trabajo en la que salió muy temprano, dejó a su bebé por más de ocho horas en una guardería, pasó por el supermercado y lo único que quiere es llegar a casa, preparar la cena, bañar al bebé, alimentarlo y acostarlo para poder irse a dormir y al otro día recomenzar otro día igual. Hay en su peinado un poco descuidado, en su tapado grande que usó durante el embarazo, en las bolsas debajo de sus ojos, en el rictus de su boca, signos de una profunda soledad existencial aumentada por la presencia de esa otra vida que no es compañía sino extenuante demanda.






Youth, 2009
Este joven negro, descalzo, contempla asombrado una herida, como si esa sangre no fuera suya. Imaginamos la situación previa, la pelea callejera, el alivio de estar a salvo, la vida en riesgo a la vuelta de la esquina.


Man in a Boat, 2002
El bote, el color de la piel de ese hombre, su mirada, su desnudez nos remiten al último viaje, al de la muerte inexorable.


Woman with Sticks, 2009
La expresión inquietante de esta pequeña mujer cargando ramas nos perturba. El movimiento perfecto que transmite el esfuerzo, el cabello que cuelga, las postura de las piernas en equilibrio perfecto y cada milímetro de piel sin photoshop, por el contrario, con la lupa en el detalle de lo real.




Still Life, 2009
La gallina degollada, gigante con toda su ironía, es la única obra que no representa una figura humana, ¿o sí?  Quizás el hombre esté detrás del acto rutinario de criar, matar, y desplumar esos animales que hoy encontramos ya eviscerados dentro de las grandes heladeras de los supermercados.



Drift (A la deriva), 2009
La única instalación de la muestra, sobre una pared celeste que sugiere el agua calma de una piscina, un hombre sobre una colchoneta inflable. Su posición sobre la pared nos recuerda vagamente a un Cristo crucificado. ¿Ese hombre embadurnado de bronceador, con gafas negras y reloj de marca, a la deriva en las aguas del consumismo? Hay sin dudas una postura crítica del autor ya que es la única obra que tiene un título que no es meramente descriptivo.




Still Life: Ron Mueck at Work ( Naturaleza viva: Ron Mueck trabajando)
Al final del recorrido no se pierdan el documental que se proyecta en el auditorio, rodado en el taller del artista en Londres. Sin dudas, completa la experiencia y multiplica nuestro asombro cuando somos testigos del trabajo obsesivo y minucioso que requiere cada una de las piezas expuestas.


Y,como siempre, es un placer subir para recorrer la librería y luego quedarnos un rato en la confitería, para tomar algo fresco o un exquisito té y admirar el paisaje de Quinquela desde la terraza de Proa.







Ron Mueck
Hasta el 23 de febrero de 2014 en Fundación Proa
Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca. 

lunes, 6 de enero de 2014

La increíble vida de Walter Mitty

Una encantadora película pochoclera 
(Ideal para pasarse dos horas en el cine con aire acondicionado)


Si les gusta Ben Stiller, aman a Sean Penn y quisieran tener de madre o  abuela a la adorable Shirley MacLaine , entonces no duden en ir a ver al cine la última película protagonizada y dirigida por Ben Stiller.



No esperen grandes compromisos ideológicos, es una feel good movie. Una de esas comedias estadounidenses en las que el antihéroe se anima a dar el salto, literalmente en este caso, en búsqueda de un objetivo.



Lo más lindo de la película es la fotografía: inmensas panorámicas de paisajes de Manhattan, Groenlandia, Islandia o el Himalya.... Y el camino. Salir al camino. El continuo movimiento.
En mi caso fue como salir a correr, a andar en bicicleta,  ir en skate por solitarias carreteras... todo eso desde mi butaca del Showcase de Quilmes en una calurosa noche de enero.
El agua, la nieve, el cielo... La belleza del mundo que cientos de miles de personas grises que viven en las grandes ciudades se olvidan de experimentar porque se conforman con los 40 metros cuadrados de su departamento mientras miran la vida pasar por una pantalla HD.


Y no se pongan exigentes, porque la película sí tiene defectos, inconsistencias, maniqueísmos y lugares comunes. Pero yo no soy crítica de cine, simplemente me encanta compartir mis gustos. No se les va a caer la sonrisa de la cara y van a salir con muchas ganas de salir al ancho y bello mundo.

El trailer, una belleza:




sábado, 4 de enero de 2014

Café Literario: Como una novela, Daniel Pennac*


Los derechos imprescriptibles del lector


Para Teresa y Anahí, lectoras empedernidas




"El equipo de pesca completo", A. Hughes

La avidez por la lectura decidió mi vocación, sin duda alguna. Recuerdo los dos últimos años del colegio secundario siempre con un libro debajo del banco, enajenada, leyendo todos los libros prestados por mi profesora de Literatura que fue mi iniciadora en esta pasión para toda la vida.
Pero como pasa con los grandes amores, cuando uno hace de esto la profesión, empiezan a entrar las obligaciones. Lecturas por compromiso. Re-lecturas como deber programático. Lectura de cientos de exámenes y ensayos para evaluar. Consulta de crítica literaria. No es que haya desaparecido el amor, pero sí quizás esa locura, esa exclusividad que nos llevaba a leer en cualquier parte, de cualquier manera, todo lo que llegaba a nuestra manos.


"En el prado", C. Monet

Hoy le dedico esta entrada a dos amigas, una amiga muy antigua y una amiga nueva: Teresa y Anahí. ¿Qué tienen en común? El desmesurado y hermoso amor por los libros.

La primera, Teresa, es casi amiga de toda la vida. Es una gran psiquiatra pero estoy segura de que ella se enorgullece por ser una gran lectora. Me encanta visitar librerías con ella y verla deambular, gozosa, tocar las tapas, ansiar los libros como trofeos que se llevará a casa para armar pilas de deseo desparramadas aquí y allá. Ella me regaló  en septiembre este hermoso libro de Daniel Pennac que hoy es protagonista del Café Literario. Como siempre, lo sacó de su biblioteca, amorosamente, y me lo entregó con un "estoy segura de que te va a gustar". No sólo me gustó, sino que me emocionó hasta las lágrimas y me hizo replantear mi relación con la lectura y con mi rol de docente de Literatura.


"Lectora y velador", H. Matisse
La segunda, Anahí, es una amiga de hace poquito, la conocí a través de su blog La lectora en la ciudad. Fui la feliz ganadora de un bello libro de cuentos en su sorteo de fin de año. Así fue como me acerqué a su casa a buscar mi premio y allí la conocí, más bella y transparente todavía en carne y hueso que en su entidad virtual. Le prometí una entrada en el blog y aquí va:

Algunos momentos de Como una novela de Daniel Pennac, ilustrados con bellas pinturas de lectoras, mujeres viviendo miles de vidas a través de los libros.

Compartimento C, Coche 193, E. Hopper
 "El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo "amar"..., el verbo "soñar"... (página 11)


"Leyendo en una tarde soleada", A. Banks

"Visto ahora en este comienzo de insomnio, aquel ritual de la lectura, cada noche, al pie de su cama, cuando él era pequeño -hora fija y gestos inmutables-, se parecía un poco a la oración. Aquel armisticio que seguía al estruendo del día, aquel reencuentro al margen de cualquier contingencia, aquel momento de silencio recogido antes de las primeras palabras del relato, nuestra voz al fin semejante a sí misma, la liturgia de los episodios... Sí, la historia leída cada noche cumplía la más bella función de la oración, la más desinteresada, la menos especulativa, y que sólo afecta a los hombres: el perdón de las ofensas. Allí no se confesaba ningún pecado, ni se buscaba conseguir un pedazo de eternidad, era un momento de comunión entre nosotros, la absolución del texto, un regreso al único paraíso que vale la pena: la intimidad." (página 31)



"La lectora", F. Botero


" Jamás le haremos entender a un muchacho que, por la noche, está metido de lleno en una historia cautivadora, jamás le haremos entender, mediante una demostración limitada a sí mismo, que debe interrumpir su lectura e ir a acostarse.

Es Kafka quien dice eso en su diario, el pequeño Franz, cuyo padre hubiera preferido que pasara todas las noches de su vida haciendo números." (página 58)

"Una lectura tranquila", E. Harris

"Hay que leer, hay que leer...
¿Y si en lugar de exigir la lectura, el profesor decidiera  de repente compartir su propia dicha de leer?" (página 79)


"La lectora", J. H. Fragonard

"Lo que leemos, lo callamos. Las más de las veces conservamos el placer del libro leído en el secreto de nuestra celosía. Bien porque no vemos en él nada que decir, bien porque, antes de decir una palabra, tenemos que dejar que el tiempo efectúe el delicioso trabajo de destilación. Ese silencio es la garantía de nuestra intimidad. El libro ha sido leído pero nosotros todavía seguimos en él." (página 82)


"Lectora", P. Picasso

"Si pensamos en la parte de las grandes lecturas que le debemos a la Escuela, a la Crítica, a todas las formas de publicidad, o, por el contrario, al amigo, al amante, al compañero de clase, o a veces incluso a la familia - cuando no coloca los libros en el estante de la educación-, el resultado es claro: las cosas más hermosas que hemos leído se las debemos casi siempre a un ser querido. Y a un ser querido será al primero a quien hablemos de ellas. Quizás, justamente, porque lo típico del sentimiento, al igual que del deseo de leer, consiste en preferir. Amar, a fin de cuentas es regalar nuestras preferencias a quienes preferimos. Y estos repartos pueblan la invisible ciudadela de nuestra libertad. Estamos habitados por libros y por amigos." (página 84)

"La lectora de novelas", V. Van Gogh

"Cuando un ser querido nos da a leer un libro, lo buscamos en un principio a él en sus líneas, sus gustos, las razones que lo han llevado a colocarnos ese libro en las manos, las señales de una fraternidad." (página 84)



"Lectoras",  P. A. Renoir


"Desde el momento en que se plantea el problema del tiempo para leer, es que no se tiene ganas. Pues, visto con detenimiento, nadie jamás tiene tiempo para leer. Ni los pequeños ni los mayores. La vida es un obstáculo permanente para la lectura.(...) El tiempo para leer es siempre tiempo robado.( Al igual que el tiempo para escribir, por otra parte, o el tiempo para amar.)
¿Robado a qué?
Digamos que al deber de vivir. " (página 120)

"The Reading Girl" Théodore Roussel


Y ahora esta última cita en respuesta a la entrada del blog de Anahí Flores "La lectora a fin de año":

"El cómo se leerá (o los derechos imprescriptibles del lector)
1. El derecho a no leer.
2. El derecho a saltarnos las páginas.
3. El derecho a no terminar un libro.
4. El derecho a releer.
5. El derecho a leer cualquier cosa.
6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
7. El derecho a leer en cualquier sitio.
8. El derecho a hojear.
9. El derecho a leer en voz alta.
10. El derecho a callarnos. "


¿Ensayo? ¿Antimanual? ¿Monólogo? Como una novela de Daniel Pennac es una obra insólita, que nos hace reflexionar sobre nuestra relación con el libro y nuestra posición como padres y docentes en la transmisión de este legado cultural. 



* Pennac, Daniel, Como una novela, Editorial Anagrama, Barcelona