sábado, 26 de octubre de 2013

Las luces de mi ciudad

"Mi ciudad. 
Las calles de mi ciudad. 
Su brillo, su resplandor 
y esa humedad. "
N.G.

La ciudad que nunca duerme...


La Reina del Plata...


Buenos Aires, mi ciudad...


martes, 22 de octubre de 2013

Pasaje Güemes

"El Pasaje Güemes, territorio 
ambiguo donde ya hace tanto tiempo fui a quitarme la infancia como un traje 
usado. Hacia el año veintiocho, el Pasaje Güemes era la caverna del tesoro en 
que deliciosamente se mezclaban la entrevisión del pecado y las pastillas de 
menta, donde se voceaban las ediciones vespertinas con crímenes a toda 
página y ardían las luces de la sala del subsuelo donde pasaban inalcanzables 
películas realistas.
Todavía hoy me cuesta cruzar el Pasaje Güemes sin enternecerme 
irónicamente con el recuerdo de la adolescencia al borde de la caída; la antigua 
fascinación perdura siempre, y por eso me gustaba echar a andar sin rumbo 
fijo, sabiendo que en cualquier momento entraría en la zona de las galerías 
cubiertas, donde cualquier sórdida botica polvorienta me atraía más que los 
escaparates tendidos a la insolencia de las calles abiertas." Julio Cortázar, El otro cielo



El último 17 de octubre, después del trabajo, quedé en encontrarme con Teresa, mi amiga uruguaya, en la Librería de Ávila (Alsina y Bolívar). No recordé la fecha y de pronto nos encontramos inmersas en el festejo del día, las calles cortadas y las columnas de miles de trabajadores embanderados. Con ojos de turistas emocionadas, cruzamos la plaza de fiesta y al azar salimos por la calle Florida.


Ya eran casi las 8 de la noche y los negocios estaban cerrando. De repente Teresa me preguntó: "¿Qué es eso?" 
Detrás de la fachada de una galería convencional estaba ella, la famosa galería Güemes del cuento de Cortázar... tanto la había buscado y de pronto, vino a mi encuentro.


Por suerte llevaba conmigo mi Lumix, así pude sacar estas postales de un lugar mágico, en pleno corazón de la city porteña, a unos metros de Plaza de Mayo.





El edificio donde se halla este suntuoso pasaje fue diseñado en 1915 por el arquitecto Francisco Gianotti, que también diseñó la cafetería El Molino, inspirándose en las galerías Vittorio Emmanuele de Milán.


En esta galería hubo siempre actividades comerciales y financieras, y un teatro en el subsuelo, que generalmente estaba dedicado al género picaresco. 



En los años '70 un incendio ocasionó la pérdida de la fachada de la calle Florida y los primeros metros de la galería. En su reconstrucción no se respetó el estilo arquitectónico, sino que se aprovechó para realizar oficinas. Por eso nunca antes la había encontrado.


Actualmente está fabulosamente puesta en valor, con sus molduras, sus espejos y mármoles.


Sus pequeños kioscos...


Y las imponentes claraboyas de hierro y vidrio...


Dicen que es posible subir a la torre vidriada que tiene un mirador, prometo pasar otro día más temprano, ahora que encontré ese otro cielo.

domingo, 20 de octubre de 2013

Madres

La fechas conmemorativas, más allá de los obvios intereses de marketing, nos sirven a los seres humanos para hacer un alto y festejar, recordar, reflexionar.
Hoy en Argentina se festeja el Día de la Madre, por eso no podemos dejar de recordar a nuestras mamás, y recibir el saludo especial de nuestros hijos que nos llena de alegría.



Pero ¿la maternidad es tan maravillosa como la idealizamos?, ¿la relación con nuestras madres es o ha sido tan idílica, armoniosa e incondicional como impone la creencia generalizada?



Este fin de semana, por pura casualidad, fui a ver dos obras de teatro de la cartelera porteña que justamente exploran los agridulces corredores de la relación entre madre e hija. Dos obras de un lucimiento actoral que recomiendo fervientemente:



33 Variaciones, de Moises Kaufman, dirigida por Helena Tritek
Con la gigante interpretación de Marilú Marini y Malena Solda, esta obra inteligente y delicada trabaja el vínculo entre madre e hija en el momento culminante de una vida. Catalina, una musicóloga reconocida, apasionada por descifrar el misterio de las últimas obras de Beethoven, consciente de ir gastando sorbo a sorbo los últimos instantes de su hermosa estadía en este mundo. Su hija Clara, un poco dispersa todavía, o quizás más libre, está empecinada en acompañar a su madre en el último trayecto. Ternura, humor, belleza, poesía. Emoción que nos inunda desde que comienza la obra hasta que termina. Un canto a la vida y a la esperanza. Una bella reflexión sobre la pasión y los vínculos humanos.




Sonata de Otoño,de Ingmar Bergman, dirigida por Daniel Veronese
Una madre narcisista que ha priorizado toda su vida su carrera artística a su familia se reencuentra después de siete años con su hija. En un duelo actoral electrizante, Cristina Banegas y María Onetto nos sumergen en una noche de insomnio, reproches y dolor.Una relación cerrada y asfixiante, insalvable.


La versión teatral superó mis expectativas. Una película con tanto texto, diálogos inolvidables y de una intensidad abrumadora por sus primeros planos, es "traducida" al lenguaje teatral con una eficacia estremecedora.

Baste recordar algunas de las antológicas frases de la "Sonata Otoñal" de Bergman:
"Hablas de mi odio. Tu odio no era menos fuerte . Yo era pequeña, maleable y te adoraba. Me ataste, porque necesitabas mi amor... cómo querías que todo el mundo te quisiera.
Yo estaba expuesta e indefensa. Y todo sucedió en nombre del amor. Decías que me querías y a papá y a Helena. Y conoces la entonación y los gestos del amor. La gente como tú es mortífera...deberías estar encerrada para ser inofensiva.
Una madre y su hija. Una combinación terrible... de emociones y confusión y destrucción. Todo es posible y se hace en nombre del amor. 
La hija heredará las heridas de la madre.
La hija sufrirá los fracasos de la madre.
La infelicidad de la madre será la infelicidad de la hija.
Es como si el cordón umbilical nunca se hubiera cortado.
Mamá... ¿es así? ¿Es la infelicidad de la hija el triunfo de la madre?
Mamá...¿es mi dolor... tu placer secreto?"



Ambas obras se basan en el vínculo más fuerte y complejo que enfrentan los seres humanos en su paso por este mundo. La madre, primera morada de carne y sangre, primer alimento, primer abandono de la seguridad del cálido útero a la soledad del mundo allá afuera.
Las madres... nuestras madres y nosotras como madres, forcejeamos por sacarnos ese traje impoluto de madres siempre dadoras, omnipotentes e incondicionales. Nuestras madres y nosotras somos simples mujeres que nos debatimos entre la culpa y la necesidad de afirmarnos como personas. Estoy convencida de que como Catalina, la madre de 33 Variaciones, la mejor herencia que podemos dejarles a nuestro hijos, además de nuestro  amor, es una vida que persiga el deseo y la pasión por la vida.

sábado, 12 de octubre de 2013

Diario de viaje: Postales de Machu Picchu

Postales recobradas

"Sube a nacer conmigo, hermano. 
Dame la mano desde la profunda 
zona de tu dolor diseminado. 
No volverás del fondo de las rocas. 
No volverás del tiempo subterráneo. 
No volverá tu voz endurecida. 
No volverán tus ojos taladrados. 
Mírame desde el fondo de la tierra, 
labrador, tejedor, pastor callado: 
domador de guanacos tutelares: 
albañil del andamio desafiado: 
aguador de las lágrimas andinas: 
joyero de los dedos machacados: 
agricultor temblando en la semilla: 
alfarero en tu greda derramado: 
traed a la copa de esta nueva vida 
vuestros viejos dolores enterrados. "
Pablo Neruda, Alturas de Macchu Picchu




Como para mí las palabras son tan importantes, que se haya cambiado en mi país la denominación de "Día de la Raza" por "Día del Respeto a la Diversidad Cultural", es un avance enorme.

Pensemos que ya los chicos que van a la escuela no tendrán en los actos del 12 de Octubre que dibujar las tres carabelas y a Colón, como hicimos los de nuestra generación, que además llevábamos cáscaras de nueces, palillos y plastilina para construir las carabelitas.

En el acto de mi colegio, por ejemplo, flameó la "whipala" (bandera indígena) y se explicaron sus colores, lo que me llenó de emoción y trajo a mi mente dos viajes importantes de mi vida: el primero a Bolivia, allá por 1983 del cual no tengo ninguna foto, solo recuerdos imborrables del Mercado de Brujas de La Paz, del Lago Titicaca, de las ruinas de Tiahuanaco en el medio de una pradera donde pastaban las ovejas acompañadas por pastorcitos, del olor a tierra, comida y orín, de la sensación de que por primera vez  intuía de qué se trataba ser americano.



El segundo viaje, fue en julio de 2006. Después de llegar a Cuzco, por fin emprender el camino en tren por el Valle Sagrado hasta Machu Picchu. Por más de que había visto esa postal miles de veces, cuando después de un gran esfuerzo llegué a lo alto y vi ese paisaje, sentí la vibración de todos los que a lo largo de los siglos pasaron por ese lugar sagrado.

Aquí van algunas de las fotos que saqué en ese viaje con mi Nikon analógica: la belleza de la tierra y de su gente.



















Y los dejo con esta canción de Calle 13 y el increíble video (que hoy trajo a mi memoria mi amigo Eduardo). Una manera de sentirnos orgullosos y enamorados de nuestra América linda.




miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Sabés lo que es un flashmob?

"Te quiero" en Constitución


Un flashmob, (flash: ‘destello, ráfaga’; mob: ‘multitud’) es una acción organizada por un gran grupo de personas en un lugar público, que puede ser una enorme tienda, una estación de trenes, la calle. Tomar desprevenidos a los transeúntes y regalarles un efímero momento de sorpresa, de emoción, de risa o reflexión. La condición esencial es que sea filmado para luego ser dfundido en las redes sociales.
¿Qué les pasaría si un día como cualquier otro, esperando el tren o mirando los horarios, de repente escuchan esta canción, no desde un altoparlante sino a cappella por un coro improvisado de 100 personas? 



Este flashmob fue realizado por el coro del Colegio Nacional de Adrogué el 15 de septiembre de 2013 a las 13:30 hs en la estación Constitución, con motivo del festejo de sus 25 años de historia. 
Su director es Ricardo Barrera, a quien conozco desde hace más de 30 años porque tuve la suerte de ser soprano en el maravilloso coro de la Sociedad Italiana de Quilmes que él dirigía. ¡Qué inmensa alegría era cantar hipnotizada por su mirada y sus manos que nos guiaban! En ese coro histórico conocí a algunos de los mejores amigos de mi vida, por eso este video me emocionó tanto y me conectó con la maravillosa e intransmisible felicidad que produce ensamblar nuestras voces para ser una sola voz.

Y de yapa va otro flashmob, esta vez los clientes sorprendidos de una tienda disfrutando de La Traviata:








sábado, 5 de octubre de 2013

Eternas menores

Hoy de manera aleatoria llegaron a mí tres textos que confluyen en un tema que me interesa mucho: el lugar de la mujer en el siglo XXI: un texto de la escritora musulmana Fatema Mernissi, la contratapa de Sandra Russo y la noticia de la exposición de las niñas provocativas de Balthus en el Met.  De esa rara mezcla surgen estas reflexiones.

A veces, cuando doy un texto en clase, me encuentro explicando prácticas de cómo era la vida de las mujeres cuando yo era chica en los '60, adolescente en los ´70. A veces pienso que mis alumnas viven en otro mundo, pero justamente la semana pasada en mi clase de 4º año, con chicos de 15 años se armó un debate parecido al que impulsan los dos textos que voy a compartir.
¿Realmente avanzamos en los derechos en la igualdad de género o seguimos irremediablemente siendo las "menores" en la sociedad patriarcal? ¿Cuántas décadas o siglos faltarán para que las mujeres que pertenecemos a la mayoría de la humanidad tengamos los mismos derechos que los hombres? ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que hombres y mujeres seamos realmente libres, dueños de nuestro cuerpo y de nuestras decisiones?


El harén en Occidente
La semana pasada me reuní después de 38 años con mis compañeras de secundario y eso me llevó a buscar fotos de aquella época. Con sorpresa me vi a mí misma hermosa con mis 17 años, flaca, saludable, alegre. Sin embargo yo siempre en mi imagen mental me vi gorda, es más toda la vida, pienso en términos de que cuando baje esos kilos de más voy a salir a comprar ropa, por ahora me voy arreglando, con lo mínimo, porque voy a bajar.
¡Cuántas veces entro a un local porque me gustó algo en la vidriera y cuando entro me dicen que es talle único! ¿Por qué las mujeres debemos sufrir esta humillación que no soportan de ninguna manera los varones? ¿Todas las mujeres somos iguales? ¿Alguien como yo en cuya sangre debe circular todavía algún gen de las bravas guerreras germanas debe martirizarse para caber en un talle 38 o vivir con la sensación de ser demasiado grande?
Este texto me resultó muy interesante para pensar esta cuestión:
“Mientras intentaba encontrar, sin éxito, una falda de algodón en unos grandes almacenes en Estados Unidos, oí por primera vez que mis caderas no iban a caber en la talla 38. A continuación viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo occidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer. Tanto, incluso, como la actitud de la policía pagada por el Estado para imponer el uso del velo, en países con regímenes extremistas como Irán, Afganistán o Arabia Saudí.
La elegante señorita del establecimiento me  miró de arriba abajo desde detrás del mostrador y, sin hacer el menor movimiento, sentenció que no tenía faldas de mi talla: ¡Es usted demasiado grande! – dijo.
- ¿Comparada con qué? – repliqué.
- Pues con la talla 38. Lo normal es una 36 o una 38. Las tallas grandes, como la que usted necesita, puede encontrarlas en tiendas especiales.
Era la primera vez que me decían semejante estupidez respecto a mi talla.
- Y ¿se puede saber quién establece  lo que es normal y lo que no? – pregunté a la dependienta como queriendo recuperar algo de mi seguridad si ponía a prueba las reglas establecidas. – ¿Quién ha dicho que todo el mundo deba tener la talla 38? – bromeé, sin mencionar la talla 36, que es la que usa mi sobrina de doce años, delgadísima.
- La norma está presente en todas partes, querida mía. En las revistas, en los anuncios. Es imposible no verlo. Si aquí se vendiera la talla 46 ó 48, que son probablemente las que usted necesita, nos iríamos a la bancarrota. Pero ¿en qué mundo vive usted, señora? Lo siento, pero no puedo ayudarla, de verdad.
-  Pues vengo de un país donde no existen las tallas en la ropa de mujer – repliqué-. Yo misma me compro la tela, y la costurera del barrio o un artesano me hacen la falda que le pido a medida. De hecho, si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea de qué talla uso.
- ¿Quiere usted decir que no vigila su peso? – me preguntó con cierta incredulidad.”



(…) “a diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que la mujer es bella cuando aparenta catorce años y al dar el máximo de importancia a esa imagen de niña y fijarla en la iconografía como ideal de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura”. (…)“En efecto, en aquella tienda no solo me sentí repentinamente horrorosa, sino también inútil. Mientras los ayatolás consideran a la mujer según el uso que haga del velo, en Occidente son sus caderas orondas las que la señalan y marginan… El objetivo es el mismo en ambos casos.” (…) “el poder del hombre occidental reside en dictar cómo debe vestirse la  mujer y qué aspecto debe tener. Es el hombre quien controla la industria de la moda, desde la cosmética hasta la ropa interior. Me di cuenta de que Occidente es la única parte del mundo donde las cuestiones de la moda femenina son un negocio dirigido por hombres. En países como Marruecos la moda es cosa de mujeres.”

El Harén en Occidente, de Fatema Mernissi, 2000. Material encontrado en Orbita diversa.


Mujeres en el poder o el escándalo de las calzas de la presidenta
No voy a hablar de contingencias políticas en este espacio, no es mi fuerte. Pero me parece muy acertada la reflexión que hace Sandra Russo sobre cómo incomoda a mujeres y hombres que el poder este en manos femeninas. Un texto muy interesante que recomiendo leer completo:
“Hace una semana, cuando las calzas de la Presidenta provocaron una urticaria de comentarios que iban desde lo protocolar hasta lo psiquiátrico, pasando por el buen gusto y los dictados de la moda, pensé que, más allá de las calzas, los cinturones, el maquillaje, el color negro, las carteras y los collares de perlas, en ese registro de críticas lo urticante, lo incómodo, es un cuerpo femenino en el poder. El poder no es el lugar reservado a un cuerpo femenino. No está previsto. No hablo apenas del poder político, sino de la microfísica del poder que se desparrama por lo cotidiano, y multiplica para abajo a los fuertes y a los débiles. En las historias de violencia de género siempre hay un varón que estalla brutalmente porque no es capaz de tolerar que algo le ha sido arrebatado: las víctimas son castigadas indefectiblemente por desobedecer, por desabnegarse. Le han arrebatado al victimario su poder sobre ellas.
Todavía muy lejos de los celos, y mucho más lejos todavía de un motivo verosímil para sentirlos, suele haber una camisa mal planchada, una comida recalentada o fría, una tardanza en volver del paseo, demasiadas llamadas con amigas, una forma de sentarse que no gusta, una palabra de más u otra de menos, un tono de voz que no se admite, una diferencia de opiniones. En todos los casos, ella no hace lo que él quiere. En eso se resumen todos los desencadenantes de tantos crímenes impunes, y en eso reside el femicidio: en matar a una mujer que no hace lo que el asesino quiere, aunque lo que quiera él la violente o la vuelva a ella contra sí misma. Eso es todavía el patriarcado, un sistema jarárquico de géneros en el que los varones –y las mujeres que no rompieron el velo de ese sistema que conforma su propia escala de valores– se adjudican la distribución y administración del poder cotidiano. Por eso un cuerpo femenino en el poder no está en el lugar indicado. La que de pronto dice “me voy”, en cualquiera de las formas que esto implique, puede ser castigada. En la escena que se ve hay varones que no perdonan ese empoderamiento femenino, que no lo toleran, que sienten que ese cuerpo femenino en el poder –el de la distancia, el de la autoestima, el de la propia identidad– los amenaza, los reemplaza, los humilla.” Sandra Russo, Mujeres en el Poder, Página 12, 05/10/13

Balthus y el ideal de la belleza adolescente

El pintor Balthus —Balthasar Klossowski de Rola (Francia, 1908 – Suiza, 2001)—  ilustra esta entrada.
En él pensé cuando leí el texto de Fatema Mernissi. Tuve la suerte de ver varias de sus obras en el Centro Pompidou en París. En especial me fascinó la pintura que está continuación:



Sus pinturas desataron escándalo en el pasado y siguen perturbando, sin embargo me parece que Balthus expresa como pocos el ideal femenino contemporáneo. Ya no mujeres de caderas anchas y senos voluminosos, sino cuerpos de nenas alimentadas con yogur Ser. Cuerpos imposibles para la gran mayoría de las mujeres que tienen hijos, trabajan dentro y fuera de su casa y tienen la idea de que la vida no puede reducirse a pasarse horas en el gimnasio y contar calorías para no "crecer".
Cuando los críticos señalaban los aspectos morbosos o pedófilos de sus obras, él se defendía con firmeza: “Las niñas”, declaró con cierto hastío, “son las únicas criaturas que todavía pueden pasar por pequeños seres puros y sin edad (…), para mí son sencillamente ángeles y en tal sentido su inocente impudor es propio de la infancia. Lo morboso se encuentra en otro lado“.
Actualmente, para los que estén por viajar a Nueva York, podrán ver más de 30 de sus obras en el Metropolitan Museum o Art en su exposición Balthus: Gatos y Niñas – Pinturas y Provocaciones.  ( Hasta el 12 de enero de 2014)


miércoles, 2 de octubre de 2013

La alegría más genuina

¡10 años de Un Techo!





Desde Razón del Gusto me uno al festejo de estos 10 años de trabajo y de sueños.
Compartir la experiencia de construir una casa desde sus cimientos con las familias es una experiencia intraducible, y más cuando estuvimos trabajando codo a codo con nuestros alumnos.



El extenuante trabajo físico, el desafío de levantar una casa en dos días y medio, las charlas, los mates, los mandados por el barrio, los juegos con los niños... Todos los que alguna vez construimos nos llevamos para siempre la experiencia en el corazón.

Este es el video institucional de Un techo Argentina por los 10 años y nosotros aparecemos en el minuto 4.00. ¡Qué orgullo! Si no se ve el video, hacer click aquí




Justo salió la foto de mi última construcción como coordinadora de Creatividad, Acción y Servicio. En el barrio Los Quinchos, en Florencio Varela, la casita de Brisa, esta nena de siete años que nos robó el corazón.












Construcción 2010 en Berisso

Y buscando entre los cientos de fotos, encontré la carta que escribí a la vuelta de la primera construcción. Esa vez construimos solo una casa. Fuimos 9 alumnas y 2 profesoras. La comparto en este espacio para atesorar esos sentimientos y volver a reflexionar sobre esas vivencias cuando la vida me distraiga con sus frivolidades:

Queridísima cuadrilla de Un Techo,  Celina, Ine, Lyns, Anita, More, Ana, Maggie, Mica, Lucre y Noe:
Hoy a la mañana me levanté tarde, con el buen sueño que se duerme en la propia cama, a pocos pasos de un baño con agua. Caminé descalza sobre las baldosas enceradas de mi casa y cada objeto cotidiano de mi vida se me apareció como nuevo y como un privilegio inmerecido. El abrazo de mis hijos, el beso de Daniel. Hoy ya nada es igual que antes de salir el viernes 19 para nuestra primera construcción con Un Techo.
Tengo en el corazón y en la cabeza mil pensamientos y sentimientos encontrados: el primero es la inmensa gratitud por la alegría, el compromiso, la fuerza, la unidad que demostraron mis 9 leonas. No nos tocó fácil.
No estaban los chicos con los que trabajamos siempre con los que es más fácil sentir que se puede cambiar algo. La vida nos cruzó con María y José, dos náufragos a la deriva en un río de impotencia, de soledad, de traiciones y rechazos. 
Hubiera sido fácil para nosotras hacer reír a los niños, jugar con ellos, estamos acostumbradas a ese trabajo que nos gusta. Por eso, en el reparto, a nosotras, "de casualidad", nos tocó una familia disfuncional como pocas. Hubiera sido más fácil trabajar con una jefa de familia, abandonada por el padre de sus hijos. Pero nos tocó ayudar a un hombre, herido en el orgullo de haber perdido todo. A un hombre que tiene la edad de sus padres, que tuvo que adaptarse y aceptar que le hicieran su casa chicas que podrían ser sus hijas. Él, que demostraba a cada palabra que pensaba que su hija no podía ni sabía hacer nada, de repente tuvo que aceptar que 9 "pibas", le levantaran en dos días una casa.
Ustedes pudieron con su frescura abrir esos corazones, escucharlos, hacerlos sonreír. José sacó de entre sus cosas arrumbadas su impecable bata de Taekwondo, testigo de una época en la que era ganador de trofeos. Al segundo día nos preparó esas deliciosas alitas a la parrilla. María se animó a poner las ventanas de su casita,  a cebarles mate, a peinar a Maggie, y el momento en que la hicieron bailar cumbia.... la sonrisa, ese brillo en los ojos opacos de María que ustedes lograron sacar... eso no me lo voy a olvidar nunca en la vida.
Construyeron una casa, desde los cimientos hasta el techo. Un casa aislada del barro, que José va a mejorar con sus dos manos. Tener este piso para salir de la carpa, le va  a dar fuerzas para salir a trabajar  porque ahora tiene un proyecto que va a poder cumplir, de a poquito. Lo dejamos con esas ideas en la cabeza, mejorar las paredes, pintar el piso, hacer el bañito, ordenar sus cosas que desde hace meses están en bolsas.

Esos ojitos brillantes de María al final del segundo día nos demostraron que ella quiere ser feliz, ella puede volver a empezar, ella quiere tener una oportunidad. 

Un abrazo a todas. Las quiero mucho. ¡¡¡Estoy muy orgullosa de mis chicas CAS!!!
Lili
Noviembre de 2010

martes, 1 de octubre de 2013

La Boca hoy y ayer

Hoy, en colores, el Riachuelo desde el balcón de Proa...


Ayer, allá por 1998, las fotos en sepia de un paisaje que ya no está...