sábado, 12 de octubre de 2013

Diario de viaje: Postales de Machu Picchu

Postales recobradas

"Sube a nacer conmigo, hermano. 
Dame la mano desde la profunda 
zona de tu dolor diseminado. 
No volverás del fondo de las rocas. 
No volverás del tiempo subterráneo. 
No volverá tu voz endurecida. 
No volverán tus ojos taladrados. 
Mírame desde el fondo de la tierra, 
labrador, tejedor, pastor callado: 
domador de guanacos tutelares: 
albañil del andamio desafiado: 
aguador de las lágrimas andinas: 
joyero de los dedos machacados: 
agricultor temblando en la semilla: 
alfarero en tu greda derramado: 
traed a la copa de esta nueva vida 
vuestros viejos dolores enterrados. "
Pablo Neruda, Alturas de Macchu Picchu




Como para mí las palabras son tan importantes, que se haya cambiado en mi país la denominación de "Día de la Raza" por "Día del Respeto a la Diversidad Cultural", es un avance enorme.

Pensemos que ya los chicos que van a la escuela no tendrán en los actos del 12 de Octubre que dibujar las tres carabelas y a Colón, como hicimos los de nuestra generación, que además llevábamos cáscaras de nueces, palillos y plastilina para construir las carabelitas.

En el acto de mi colegio, por ejemplo, flameó la "whipala" (bandera indígena) y se explicaron sus colores, lo que me llenó de emoción y trajo a mi mente dos viajes importantes de mi vida: el primero a Bolivia, allá por 1983 del cual no tengo ninguna foto, solo recuerdos imborrables del Mercado de Brujas de La Paz, del Lago Titicaca, de las ruinas de Tiahuanaco en el medio de una pradera donde pastaban las ovejas acompañadas por pastorcitos, del olor a tierra, comida y orín, de la sensación de que por primera vez  intuía de qué se trataba ser americano.



El segundo viaje, fue en julio de 2006. Después de llegar a Cuzco, por fin emprender el camino en tren por el Valle Sagrado hasta Machu Picchu. Por más de que había visto esa postal miles de veces, cuando después de un gran esfuerzo llegué a lo alto y vi ese paisaje, sentí la vibración de todos los que a lo largo de los siglos pasaron por ese lugar sagrado.

Aquí van algunas de las fotos que saqué en ese viaje con mi Nikon analógica: la belleza de la tierra y de su gente.



















Y los dejo con esta canción de Calle 13 y el increíble video (que hoy trajo a mi memoria mi amigo Eduardo). Una manera de sentirnos orgullosos y enamorados de nuestra América linda.




4 comentarios:

  1. muy buenas fotos también... el lugar ayuda claro, hermoso... pero el sacarle a la gente se me hace mas difícil a mí... estuviste por todos lados! que bueno...

    te agregué a mis links, salu2...

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    1. Muchas gracias, y a mí también me cuesta sacarle fotos a la gente pero aquí era distinto. Algunas las saqué de más lejos, otras las pedí. A la viejita de las calas les di unas monedas, la saqué desde el tren, como no podía llevar las flores a Machu Picchu, le ofrecí sacarle una foto para conservar ese recuerdo.

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  2. El paisaje de Machu Picchu es sobrecogedor, pero el paisaje humano...ah, el paisaje humano, qué maravilla... El de tus fotos (la foto de la señora con las calas, qué hermosa), los rostros, la piel, los cuerpos en el video de Calle 13...
    Todo no se compra, todo no se vende, decía Tanguito en la película de Piñeyro.
    No pueden comprar mi vida, dicen por aquí.

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    1. Sí, Betina, el paisaje humano, eso justamente es lo que quería transmitir en este día. Un abrazo.

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