jueves, 31 de mayo de 2012

The zephyr song, la canción más hermosa de los Red Hot

El bajo que antes no escuchaba

Para Julián por sus 18 años


Los Red Hot Chili Peppers ya estaban entre nuestros CD, allá por los 90, con el inolvidable "Californication". Nos gustaban con sus ritmos y sus letras herméticas, más herméticas aún por esos guiños poéticos del inglés que siempre me pierdo. Pero realmente descubrí a este grupo cuando mi hijo Julián empezó a estudiar bajo eléctrico y entonces empecé a "escuchar" realmente y a valorar la guitarra, el bajo, la batería, la voz y toda esa fuerza arrolladora de este grupo estadounidense que hizo historia.
The zephyr song es una canción muy hermosa. Como la brisa se eleva y baja y nos invita a seguir con la mirada las nubes esponjosas de los caminos para perdernos en esa melodía envolvente.
La música ya estaba en casa, pero mis hijos la reinventaron para mí, la desvelaron. La música de los Red Hot Chili Peppers estará para siempre asociada a Julián, a su apasionada tenacidad para aprender cada palabra y cada nota de cada canción.
Hoy  elijo esta canción del alma para él, aunque ya es suya.


La letra es esta: Can I get your hand to write on? Just a piece of lead to bite on / What a night to fly my kite on, do you want to flash your light on? / Take a look its on display for you, coming down no not today / Did you meet your fortune teller?, get it off with no propeller, do it up, it’s always stellar, what a way to finally smell her / Pick it up it’s not to strong for you, take a piece and pass it on / Fly away on my Zephyr, I feel it more then ever and in this perfect weather we’ll find a place together, fly on my wing / Riddlin’ on liberato, find a way to be a skater, rev it up to levitator, super mainly aviator / Take a look its on display for you, coming down no not today / Fly away on my Zephyr, I feel it more then ever and in this perfect weather we’ll find a place together / In the water where I center my emotion all the world will pass me by / Fly away on my Zephyr, we’ll find a place together / Fly away on my Zephyr, we’re gonna live forever, forever… /

sábado, 26 de mayo de 2012

25 años: Página 12 y yo

Estamos de aniversario






Un cuarto de siglo no es poca cosa, cuando lo que se festeja no son simplemente los años sino el aniversario de un proyecto, de un sueño, que hoy sigue vivo, crecido y hermoso. Cuando uno mira hacia atrás y hay mucha vida amasada con amor, risas, lágrimas de emoción y de tristeza, paciencia, creatividad y mucha pasión.
Hoy cumplimos 25 años. Hoy estamos de fiesta en mi casa y en el diario que leemos desde su primera edición.
Hoy mi nombre aparece en la tapa del hermoso suplemento de Página 12 por sus 25 años. Publicaron mi carta de lectores. Comparto con todos la inmensa alegría de aparecer en ese espacio con tantos escritores, artistas, periodistas, tan admirados por mí:

 

Página 12 y yo
Daniel  y yo cumplimos también nuestro 25º aniversario, como nuestro diario. El 26 de mayo tiraremos la casa por la ventana por 25 años juntos. 25 años de coherencia, de fuerza, de sueños compartidos, como los que cumplen ustedes.
Dicen que “no hay nada más viejo que el diario de ayer”, dicen que los refranes condensan la sabiduría popular… en ese caso, entonces, “Página 12” es la excepción a esa regla.  Desde los primeros días, en ese otoño emocionante de la semana de mi casamiento, encontré el primer ejemplar en la mesa del comedor diario de la casa de mis suegros. Desde ese día, siempre me lo llevé, al día siguiente. Pasaron los años, y quedó la costumbre: en la visita semanal, nos espera la bolsita de nylon con los diarios de la semana. Y el placer más grande es desparramarlos todos sobre la cama del domingo y recorrer con los ojos hambrientos las noticias, las fotos, las tapas, los suplementos. Es que hay tanto para leer, porque cada noticia va acompañada de una columna de opinión, porque los periodistas del Página son escritores de estilo, porque marcaron tendencia con sus tapas ocurrentes, con sus títulos desopilantes, con sus contratapas “coleccionables”, las tiras de Rep y de Daniel Paz.
Son diarios que da lástima tirar, por eso siempre se recurre a la tijera, para quedarse con eso que no queremos perder (sobretodo antes de Internet). 25 generaciones de alumnos han trabajado con artículos de Radar, de Las 12, del Suplemento No.  Nunca encontré mejores textos periodísticos para trabajar en mis clases de Lengua del secundario los textos argumentativos.
La sección de espectáculos y los exigentes artículos de Radar han sido el faro que me ha nutrido en la búsqueda de las películas, las obras de teatro, los libros que han alimentado mi alma.
Y, sí, Página 12 está relacionado con las mejores cosas de mi vida, sobre todo con el recuerdo de Jaime Glüzmann, mi suegro, abogado de La Plata especialista en Derecho Laboral y en Derechos Humanos. Ciudadano ilustre de La Plata, este luchador de la democracia, olfateó desde el principio que ese pequeño diario de sólo 16 páginas traía aire fresco y una nueva perspectiva para mostrar la realidad.
Alcemos las copas y brindemos, queridos amigos, tenemos mucho para festejar.           
                                                                                                               Liliana Schwab




martes, 22 de mayo de 2012

A tres meses de la tragedia de Once

¡No nos olvidemos, pidamos justicia , exijamos cambios!



Si la Justicia es ciega, sorda y muda... Si la Justicia es insensible y nos da la espalda...Apoyemos nuevos modos de resistencia para hacer visible los reclamos que se quieren invisibilizar.



miércoles, 16 de mayo de 2012

Carlos Fuentes, Adán en Edén

(1928-2012)  

“...el pasado es irreversible y el futuro incierto, los hombres y mujeres se quedan sólo con el escenario del ahora si quieren representar el pasado y el futuro. El pasado humano se llama Memoria. El futuro humano se llama Deseo. Ambos confluyen en el presente, donde recordamos, donde anhelamos.”  Carlos Fuentes

Foto de Sara Facio en su libro "Fotos de escritor"


Queda en mi biblioteca la última novela de él que compré en la Feria del Libro: "Adán en Edén". Un libro rojo, con un niño con  alas en la tapa, que late ahora en mis manos como una promesa. 
Carlos Fuentes está en mi pasado, cuando me deslumbró con "La muerte de Artemio Cruz" o "Aura". Seguirá en mi futuro, en el deseo de leer su obra que nos hace entender de qué se trata ser latinoamericano.





domingo, 13 de mayo de 2012

"Freshwater", 50 minutos de exquisito teatro

La única comedia de Virginia Woolf por primera vez
 en Buenos Aires


 La obra
Hoy dedico la sección Teatro en Buenos Aires a "Freshwater", una pieza original, fresca y estimulante que conjuga una notable perfección formal con una ágil espontaneidad. Un verdadero hallazgo que engalana la cartelera porteña todos los domingos en el teatro El Tinglado.
María Emilia Franchignoni ha sido la "arqueóloga" que halló esta excentricidad, la ha traducido, adaptado y  puesto en escena con muchos aciertos: el adecuadísimo casting, el refinado vestuario, la dirección de actores que se parece  a una coreografía precisa, perfecta.

Y es que en "Freshwater" todo fluye naturalmente, los actores parecen disfrutar en la piel de estos excéntricos personajes de la vida artística y cultural de la época victoriana: la fotógrafa Julia Margaret Cameron y su esposo, el filósofo Charles Hay Cameron; el pintor George Fredrick Watts y su joven esposa, la actriz Ellen Terry y el poeta Alfred Lord Tennyson. También están el marinero y la criada, los cuales junto a Ellen, no pertenecen a esa aristocracia intelectual.
La acción transcurre en la isla de Wight, lugar en el que los Cameron residían en una casa al lado de la del poeta Tennyson. Allí, en Dímbola Lodge, los dueños de casa están por partir a la India, pero los preparativos se postergan por los intereses creativos. Todos son grandes intelectuales consagrados, menos Ellen, que es pura frescura. A propósito, otro hallazgo de la obra es la elección de Manuela Fernández Vivian para este personaje:  preciosa, chispeante, expresiva.
La obra se desarrolla en dos espacios que marcan la oposición entre lo viejo y lo nuevo; lo artificial y lo natural; lo estructurado y lo espontáneo. Dímbola Lodge representa al arte del siglo XIX, tan academicista y estático. No en vano se repiten las escenas en las que se alude a la tortura de las modelos que debían posar horas para el pintor o largos minutos para la fotógrafa para complejas escenas alegóricas y moralistas. Una playa en los acantilados de The Needles, por el contrario, es el espacio luminoso donde se encuentran los jóvenes, enamorados a primera vista. Sin duda, la playa simboliza la fuerza poderosa de la juventud y la libertad. Una ola de frescura que empapará a todos.
¿Los ataúdes que se esperan durante toda la obra y que se reciben al final con alegría, significarán, acaso, la muerte de los viejos prejuicios heredados de la moral victoriana y de las férreas normas academicistas y conservadoras del arte decimonónico? Si Dímbola Lodge es el pasado caduco, entonces la playa es el presente que debe disfrutarse: carpe diem.


La autora
Todos los que hemos leído "La señora Dalloway", o "Al faro", o "Las olas"; los que nos quedamos atados a su inmenso talento unido a su triste enfermedad y a su trágica muerte; los que lloramos con "Las Horas" de Stephen Daldry (aunque hayamos odiado la nariz postiza de Nicole Kidman), nos sorprenderemos al toparnos con este texto de Virginia Woolf. Fue estrenado en 1935 para su círculo íntimo del grupo de Bloomsbury en la ocasión del cumpleaños de su sobrina. Con sutil ironía, la Woolf nos deleita con esta comedia absurda en la que satiriza a su tía abuela, Julia Cameron y sus amigos artistas, sin dudas para reírse un poco de su propio círculo intelectual.
Gracias al interés que despertó en mí esta obra, volví a un ensayo de la autora que la muestra como lo que era: una intelectual valiente, una lúcida observadora de la realidad, una de las primeras feministas. En su espléndido ensayo Una habitación privada, del cual transcribo sólo un párrafo para que se queden con las ganas de seguir leyéndolo, aparece esa intelectual de avanzada que sufrió en carne propia la discriminación de género:


“algún tipo de genio debe haber existido entre las mujeres, como debe haber existido en las clases trabajadoras. De vez en cuando una Emily Brontë o un Robert Burns surgen como un flamazo y certifican su presencia. Pero es seguro que nunca llegaron a ser noticia impresa. Sin embargo, cuando leemos del ahogamiento de una bruja, de una mujer poseída por el demonio, de una curandera que vende hierbas o incluso de un hombre muy notable cuya madre se menciona, pienso que estamos ante las huellas de una novelista perdida, de una poeta suprimida, de una Jane Austen muda y oscura, de alguna Emily Brontë que se deshizo los sesos en el páramo o que trajinaba y sufría por los caminos, enloquecida por las torturas a que la sujetaba su genio.” 

La directora
María Emilia Franchignoni pertenece al fenómeno de las jóvenes dramaturgas argentinas que están ocupando un lugar muy importante dentro de la escena teatral reservado sólo para los hombres, salvo honrosas excepciones, por supuesto, como el caso de la Gambaro. Lola Arias, Romina Paula entre otras, han dado algunas de las mejores propuestas teatrales de los últimos años.
Me parecen muy interesantes las palabras de María Emilia que explican la elección de esta obra:
Retrato de Ellen Terry por George Fredrick Watts

 "Virginia Woolf escribió una sola pieza teatral en su vida, Freshwater. Comenzó a escribirla en 1923, luego la retomó y finalizó en 1935, año en que fue representada. Esta será la primera versión en español en el mundo y me enorgullece llevar a escena por primera vez aquí, en Buenos Aires, la obra de quien ha sido un referente intelectual y artístico para mí.  Como figura destacada del feminismo, es importante haber rescatado este texto de los márgenes de su corpus literario; por su humor corrosivo, por su mirada crítica y amable sobre el arte y la vida.
Concibo Freshwater como una celebración de lo teatral. Para una escritora cuya vida estuvo marcada por el sufrimiento y, cuyas heridas fueron relato en su producción literaria; en su única obra dramática, Virginia Woolf eligió sonreír."


Probablemente, el delicioso personaje de Ellen Terry, esta actriz que a los diecisiete años se atreve a dejar a su anciano y aristócrata esposo huyendo del aburrimiento, sea la síntesis de la búsqueda femenina de esas grande mujeres de los siglos pasados que han abierto caminos para que hoy, el genio de estas jóvenes e inspiradas artistas, como María Emilia, pueda expandirse sin techo.

Los fotógrafos  
Como a mí me gusta tanto la fotografía y en mi otra vida, seguramente seré fotógrafa, no puedo dejar de  hablar de los fotógrafos protagonistas de esta nota.

En primer lugar de la protagonista de la obra, Julia Cameron. Allá por 1999 tuve la suerte de ver algunas de sus fotografías en el Metropolitan Museum of Modern Art de N.Y. junto a otras fotos de la época victoriana, como las de Lewis Carroll. Lo que caracteriza a su obra es ese efecto flou, esa falta de nitidez que le da esa calidad poética a sus composiciones.
 
En 1863, cuando ya tenía 46 años, su hija le regala su primera cámara fotográfica. Así empieza para esta aristócrata ociosa un hobbie que más adelante se transformará en su pasión.


Cameron trabajaba con una cámara de placas de 12 X 15 cm, con exposiciones de 3 a 7 minutos, lo que obligaba a sus modelos a permanecer en esa pose prolongada durante ese lapso, situación satirizada en la obra que logra los momentos más disparatados (pero realistas en la vida de la excéntrica fotógrafa que elegía a sus sirvientes por su fisonomía pensando en ellos como futuros modelos).

Retrato de Ellen Terry por Julia Cameron

Cameron explicó su intención de alinear la fotografía con el arte, escribió: "mis aspiraciones son ennoblecer la fotografía y alzarla a la categoría de Arte, combinando la realidad con la poesía y la belleza ideal".


El otro fotógrafo, el que ilustra esta nota y la completa con la fuerza de la imagen, es mi amigo Marcelo Solís. Un fotógrafo de teatro, un excelente fotógrafo de teatro. Su padre le enseñó el oficio de la iluminación teatral, y aunque es muy joven, se pasó muchas horas de su vida en la paciente vigilia de seguir paso a paso el texto teatral para dar el cambio de luces, en el momento justo, mucho antes de las consolas computarizadas. Será por eso que tiene el ojo entrenado para la lograr la toma exacta, el encuadre justo, el momento preciso que capte cada momento clave de la obra. Las instantáneas de Marcelo son el mejor antídoto ante lo efímero de un arte como el teatro, tan distinto de la pintura, del cine o la fotografía. El teatro es puro devenir, cada función es única e irrepetible. Por eso son tan tediosas la filmaciones de las representaciones teatrales, por eso son tan vivas las maravillosas instantáneas de la réflex de Marcelo que seguirán acompañando el derrotero de esta sección del blog, siempre que sea posible.

 
* Freshwater en El Tinglado Teatro (Mario Bravo 948) domingos, 20.30 hs.

domingo, 6 de mayo de 2012

La Feria del Libro: ¿evento comercial o cultural?

38 años de vida para la Feria más controvertida de Buenos Aires


Mañana culmina, una vez más, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Nacida en 1974 en el Predio Municipal de Exposiciones, nos ha acompañado a los argentinos a lo largo de todos estos años marcados por muy distintos climas políticos, sociales y económicos.
Tenía 16 años cuando fui a la primera con un grupo de compañeras y mi profesora de Lengua del secundario. Mi mamá me había dado algo de plata para comprarme libros y recuerdo que me perdí por los pasillos (dentro de un predio muchísimo más reducido de lo que es hoy la feria en la Rural) buscando el libro para mí. Ese día me impactaron los stands de otros países y provincias, las conferencias, la libertad de deambular hasta perderme fue algo muy nuevo y muy estimulante.

"Hacia un futuro con libros", fotografía de Patricia Goicochea


Luego, a lo largo de los años, la Feria provocó en mí indiferencia o desinterés, sentimiento de obligación, enojo y hastío, infinito cansancio, calor y pies cansados, deseos de huir al refugio de una buena librería en la calle Corrientes, donde pueda buscar y encontrar los libros que quiero en un lugar a mi medida... Quizás retornó en mí el entusiasmo cuando fui a acompañar a la presentación de sus libros a amigos muy queridos. Quedó en el recuerdo la anécdota de cuando paré con mucha convicción delante del stand de SM, Barco de Vapor, a mi amiga Diana Briones, autora de libros infantiles y le dije: " El año que viene, acá vas a estar vos" y así fue, con su primera novela premiada, "El tiempo vuela".

"Sin distracciones", fotografía de Laura Celeste Priano

Pero recién este año pude comprender qué me pasa en la feria y por qué: La Feria está pensada para hacernos creer que somos inmortales. Así caminamos acariciando con la mirada las tapas de millones de libros, de autores de todo el mundo, de ayer y de hoy, como la infinita Biblioteca de Babel servida como un gran banquete al que no podríamos degustar aunque le entregáramos toda una larga vida con sus días y sus noches. Esa descomunal proliferación de la letra escrita, esa hiperbólica devoción por el único mágico objeto de consumo que tiene alma y que sólo se enciende si lo desciframos letra a letra en un espacio mental de silencio y rara alquimia.

"De menor a mayor", fotografía de Eduardo Pelait
Este año disfruté como nunca de la Feria, me maravillé con los libros infantiles, tan hermosos que uno quisiera tener hijos chicos, o nietos o volver a ser niño... Por suerte tengo a mis sobrinos chiquitos y me pude sacar el gusto de comprar algunas de esas bellezas. Los libros de arte, por supuesto. Y las novelas... ¿cómo elegirlas, cuáles comprar y por qué? Dejarse llevar por la inspiración, obedecer al deseo. En la Feria, como en la vida, hay para todos los gustos. Y eso está bien. Veía las largas colas de fanáticas de sagas desconocidas para mí como "El Caballero de Fuego", sacándose fotos con el fondo de los libros expuestos. Libros de colores de más de 400 páginas cada uno que Alfaguara ( con buen criterio) cataloga como "Libros de entretenimiento". Best- sellers, los llamábamos antes. 
Por suerte hoy también es  best-seller Eduardo Galeano con su nuevo libro "Los hijos de los días" .¡Y pensar que allá por los negros años de la dictadura estaba prohibido "Las venas abiertas de América Latina"!
El libro de tinta y papel está vivo, muy vivo. Es una industria que mueve millones, porque hay millones de lectores que todavía quieren consumir cultura, mal que les pese a los agoreros que se olvidan de que Ray Bradbury escribió "Fahrenheit 451", justamente para exorcizar el miedo al futuro.

Comparto con ustedes, el cortometraje ganador del Oscar 2012, "Los fantásticos libros voladores", a mí me lo acercó Eduardo D´Argenio y me deslumbró.Vale la pena que se tomen unos minutos para disfrutar de esta obra de arte encantadora.



viernes, 4 de mayo de 2012

Café Literario: presentación

"La mujer en cuestión", de María Teresa Andruetto, Ed. Debolsillo

Hoy en Razón del gusto iniciamos la nueva sección Café Literario, que pretende ser un lugar de encuentro para todos lo que amamos leer y compartir nuestras lecturas.
La consigna es leer por placer, abismarnos en la promesa que nos sugiere un título, una tapa, elegir aleatoriamente entre autores en lengua española y en traducción, y juntarnos físicamente los que podamos o virtualmente a través de este espacio, para enriquecer la lectura con los múltiples puntos de vistas de lectores que tienen distintas formaciones e intereses. Una novela por mes.

Para mayo, les propongo esta novela de María Teresa Andruetto, autora que conocí el año pasado gracias a mi sobrino Alejo, el de la anécdota de "La carta sin estampilla". Como ya les había contado, Alejo tiene 6 años y le encantan los libros. Un día, yo andaba haciendo compras por el centro, cuando recibí el llamado de su mamá, que me pasó con él: 
-Hola tía, hoy en la biblioteca vi un libro muuuuy lindo, se llama "El árbol de las lilas", tenés para anotar?
-Estoy a una cuadra de la librería, Alejo, decíme la autora.
-María Teresa An-drue-tto, An- drue-tto... Anotaste, tía?
-Sí, sí, me lo acuerdo, bueno ahora mismo paso y te lo mando por correo, chau, mi amor!
Y, cuando llegué a Ramos, y pregunté por ese libro, me dijeron que era un joyita, y cuando lo tuve en mis manos me enamoré... y otra vez Alejo me dejó sin palabras, porque es un libro bello, de tapa dura y con ilustraciones, que parece para niños pero en realidad es un libro para todos, porque está lleno de poesía.



Así este año me emocioné cuando vi la noticia de que María Teresa Andruetto, había ganado el premio de Literatura Infantil Hans Christian Andersen. Distinción que pone en foco a esta prolífica autora cordobesa que me propongo conocer más.
Así, sin más preámbulos, ni reseñas, los invito a buscar esta novela y a embarcarnos juntos en su lectura.