domingo, 28 de abril de 2013

El lenguaje gráfico de Picasso en Berazategui

La obra de un genio al alcance de todos

 "A los doce años sabía pintar como Rafael, pero necesité toda una vida para aprender a pintar como un niño." 
Pablo Picasso


En esta semana tuve la suerte de acompañar a un grupo de los alumnos de arte de mi colegio, a Berazategui, una de las más populosas ciudades del conourbano bonaerense.
Esta muestra itinerante del arte gráfico del gran artista, más de 150 grabados de distintas etapas de su producción, se propone llegar a la gente. Por eso empezó el año pasado en Olavarría, siguió en Berazategui, y seguirá en Chaco y otras provincias del interior de la vasta Argentina. No es un dato menor que el precio de la entrada oscila entre los 2 y 10 pesos.


La muestra encontró  un lugar de lujo: el Centro Cultural De Vicenzo, que nos emociona por su simplicidad y su belleza. Sobre los muros de esos toscos galpones industriales un gran proyecto artístico nos da la bienvenida. Los 40 paneles de mosaicos fueron realizados durante la convocatoria "Arte X parte", que congregó durante 10 días a artistas plásticos de distintas nacionalidades, y el resultado está a la vista.



La exposición de Picasso está curada con los más altos estándares internacionales, con guías muy bien preparados, con una organización excelente y un éxito de público maravilloso. 



Era muy estimulante ver la entrada llena de chicos de colegios públicos y privados; desde Jardín de Infantes hasta los últimos años de la escuela secundaria.


Se palpitaba  la alegría de un espacio público preparado para que sea un lugar de encuentro, intercambio, participación y acción.


El arte afuera y adentro, que forma un todo.


Por eso, porque las imágenes de Picasso son muy conocidas por todos, no ilustraré estas impresiones con sus grabados, sino con los bellísimos mosaicos, que exploraron con el material más representativo de esta ciudad, el vidrio, el patrimonio cultural de la comunidad.






Es verdad, "El arte es un lugar donde estar a salvo". Ante la completa incertidumbre que me produjo que el taller del Borda fuera arrasado por las topadoras esta semana, un lugar como este centro cultural de Berazategui, alejado de los circuitos elitistas de la capital, deja espacio en mi corazón para seguir soñando con las utopías.


jueves, 25 de abril de 2013

Caligramas,de Diana Briones

Dibujar poesía con palabras


Tengo en mis manos el nuevo libro de Diana Briones, "Caligramas", recién publicado por editorial AZ.


Pequeño y hermoso, me invita a abrirlo a cada rato y jugar con los rulos y formas que siguen las palabras para pintar momentos, pequeñas historias, instantáneas de lo cotidiano.


Editado como libro para chicos, es un objeto hermoso, que también a los adultos nos arrastra a un espacio lúdico de gozo y creatividad.



Por eso lo movemos para descifrar la poesía simple y bella que se conecta con ese chico que está allí dentro de nosotros con ganas de que los saquemos a jugar.


jueves, 18 de abril de 2013

¡Llegó la música! Alberto Ajaka

 “La cultura no existe. Lo único que existe es el gesto. Existe en el momento de existir para no existir más. ¡El gesto es ahora o nunca!”




Son pocas las obras que vi dos veces en mi vida y dos de ellas están relacionadas con Alberto Ajaka. La primera fue "Ala de criados" de Mauricio Kartún, en la que Ajaka encarnaba al criado que tan bien nos explicaba la filosofía de la "engañifa", la segunda es "¡Llegó la música!, en la que el actor nos sorprende en su solvencia como director, dramaturgo y administrador de un espacio teatral alternativo en Villa Crespo.
En ambos casos, salir llena del teatro, con esa sensación de que uno no puede guardarse sólo para sí mismo una experiencia teatral tan poderosa, me llevó a organizar con mis seres queridos la segunda vuelta.


Otra "coincidencia" se sumó a hacer más especial esta experiencia. A fin del año pasado dio la casualidad de que las dos últimas obras que eligiéramos para ver fueron "Macbeth" en el San Martín, y esta obra tan recomendada por Jorge Dubatti en esta sala off Corrientes. Fueron dos viernes consecutivos, y grande fue la sorpresa cuando vimos a Macbeth, es decir a Ajaka, yendo y viniendo por la Sala Escalada, acomodando botellas y poniendo todo en orden como dueño de casa. ¿Es? ¿No es? ¿Cómo puede estar acá si tendría que estar en el San Martín? ¿Será que este artista multifacético goza del don de la bilocación? Por timidez y por no arruinar la magia no me atreví a preguntárselo.

Llegó marzo, la visita de mi querida amiga Sandra, una cantante lírica que vive en Alemania, y por suerte pude darme el gusto de disfrutarla con ella y con Daniel, Diana y Marcelo, también relacionados con el mundo del arte, la música y el teatro.
Para gozar de ¡Llegó la música!, tuvimos que aventurarnos hasta una vieja casa del barrio de Villa Crespo, en Remedios de Escalada de San Martín 332, a una cuadra de Juan B. Justo y Warnes. Una cuadra adoquinada, sin restaurantes ni comercios. Golpeamos a la puerta apenas iluminada por un farolito y una simpática señorita nos recibió con la recomendación  de "cuidado con el escalón".
Las entradas, que se agotan en cada función, se reservan online por Alternativa Teatral y hay que llegar media hora antes para retirarlas y de paso aprovechar para sentarse un rato en la sala de espera donde nos convidan con un vinito. 




Luego entramos a la sala por la misma puerta por la que luego entrarían los actores, no hay tarima ni escenario, el lugar está convertido en esa sala deteriorada de algún teatro municipal, con todos los problemas demasiado conocidos de los espacios públicos argentinos relacionados con la cultura, como la postergación interminable de los trabajos de restauración edilicia, la falta de presupuesto, los problemas gremiales e institucionales. Imposible no recordar el cierre por reformas del Colón o del Teatro Municipal de Quilmes cerrado durante años, y ahora a punto de inaugurarse.




Los músicos de cámara llegan al ensayo y esperan la llegada del director, al que no conocen, tampoco al violinista invitado, un argentino radicado en Alemania. Podemos pensar que ser músico es un trabajo como cualquier otro, sin embargo están los sueños: existe la posibilidad de que unos programadores internacionales los elijan para un gira por Europa, la meca de la música clásica. 


A lo largo de cerca de dos horas esa sala se convierte en un microcosmos que reproduce las relaciones del macrocosmos que es la Argentina. 
Con un trabajo actoral impresionante en el que nadie destaca porque todos, absolutamente todos los actores, que son once,  tienen un altísimo nivel de protagonismo y excelencia, pasamos por un abanico muy variado de emociones y climas.
El individualismo y la solidaridad; la vida privada y el proyecto común; la intolerancia y la empatía; la civilización europeizante y la barbarie latinoamericana; el elitismo de la música clásica versus la cumbia de los vecinos de arriba; el éxito y el fracaso; la corrupción en todos los niveles. Y la música... El concierto para violín y orquesta de cuerdas de Shostakovich que nunca escucharemos. El bizarro director dirige y los músicos tocan sus instrumentos invisibles, pero no oímos la música sino las respiraciones agitadas, el estremecimiento del papel de las partituras, una mímica angustiosa e impotente.
El personaje del guardia de seguridad, ese hombre simple, solitario y algo tosco, paradójicamente es el que hará posible la música en el recinto, con el mínimo reproductor de su teléfono celular. En el silencio de la noche nos emocionará con el aria  "Nessum dorma" de Puccini, en una escena antológica e inolvidable.




"Llegó la música" reproduce las voces de una sociedad en estado de crisis. El gran acierto del director es no dar preponderancia a ninguna opinión. De este modo todos los espectadores nos sentimos tocados, interpelados. Entramos en una vorágine imparable, en una energía que no nos da respiro: nos reímos, lloramos, reflexionamos.
A pesar de tanto tedio, de tanta burocracia, de tanto "acá no podemos hacerlo" que tira para abajo, los músicos de "¡Llegó la música!" nos hacen soñar con las utopías y las revoluciones imposibles y nos vamos del teatro pensando que a lo mejor, si lo intentamos juntos, algo verdadero y estimulante, como esa función de teatro que acabamos de ver, pueda ser posible también fuera de la ficción.






"¡Llegó la música!", por Alberto Ajaka
 Sala Escalada
Lunes y viernes a las 21.

martes, 16 de abril de 2013

Marina Abramovic: El artista es presente

Lo más difícil de hacer es algo cercano a hacer nada

"Tengo 63 años. No quiero seguir siendo alternativa. Es importante poner las cosas en el sitio correcto, porque a la performance no se la considera arte normal. Antes de que me muera quiero que se la tenga por una forma real y respetada de arte".
Marina Abramovic


Gracias a mi amiga Sandra que me habló de este documental estrenado en Europa el año pasado, hace días que lo estoy buscando y hoy lo encontré para ver online.

Nacida en Serbia en 1946, esta artista enorme desde la década del 70 trabaja con su propio cuerpo como territorio de experimentación artística. Siempre desafiando los límites de la resistencia física y moral, Marina entabla un lazo energético muy poderoso con los espectadores de sus performances. 



"El artista es presente" es un documental valiosísimo para conocer y amar a esta artista. A partir de la invitación para realizar una retrospectiva de toda su obra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, accedemos a una síntesis de sus obras más famosas a través de registros fílmicos, así como también a la realización de la mayoría de las importantes performances realizadas por jóvenes artistas que reproducen los trabajos que realizó la artista en las cuatro décadas pasadas.

Conmueve poderosamente la relación con el artista Ulay, con quien formó una pareja artística y afectiva desde 1975 hasta 1988. Juntos realizaron bellísimas y controversiales obras en las que el cuerpo de ambos y la sinergia entre ellos nos resultan impactantes. Su obra más osada, sin duda, es "The Lovers" en la cual cada uno, desde un extremo opuesto, recorrieron los dos mil kilómetros de la Gran Muralla China y se encontraron en el centro donde consumaron su separación. 


Durante los tres meses que duró la exposición en el MoMA, Marina fue solo presente, sentada inmóvil todo el día mientras se van sucediendo las visitas de los participantes que nos transmiten la profunda emoción de eso que les pasa frente a la performer: ¿contemplación?, ¿empatía?, ¿o simplemente humanidad?



No se pierdan este fragmento de la película y si se animan a véanla toda. Es posible encontrarla en la web.

sábado, 13 de abril de 2013

Mi primer Bafici



Dio la casualidad que el 2 de abril que fue feriado yo anduviera por el Village Recoleta para ver "Ana Karenina", y ese día se lanzaban a la venta las entradas para el Bafici. 
Siempre me tentaron los festivales, pero vivo en el Gran Buenos Aires y nunca se me había pasado por la cabeza comprometerme con esa locura compulsiva de horarios, con esa oferta increíble de cine independiente de todo el mundo que luego no llega a las salas comerciales. 
El librito con el programa que entregaban junto con un planilla para anotar las películas, lograron que me decidiera a tomarme mi tiempo en un café y hacer la cola para sacar las entradas, "sólo para los fines de semana" me dije. Ahora, ¿cómo elegir?, ¿qué elegir? En mi caso me decidí por intuición, por la sinopsis y por los horarios.
En la cola una muchedumbre, heterogénea en edades y en estilos pero hermanada por la pasión por el cine, ostentaba sus planillas, seguía anotando... algunos más de dos hojas de películas. ¿Es que algunos faltarán al trabajo y al estudio por darse esta panzada de cine?  A 20 pesos la entrada, con descuento para estudiantes y jubilados, el Bafici tienta. Volví a mi casa con mis cinco entradas, feliz .
Hoy vi la primera película:

Metamorphosen, Sebastian Mez (2013)


Este documental, el largometraje de tesis de la carrera del joven cineasta alemán Sebastián Mez, fue filmado sin permiso oficial en una de las zonas más contaminadas del planeta, un pequeño pueblo de los Urales del Sur.
El director y su ayudante, con cámaras de fotografía HD, estuvieron cuatro semanas grabando entrevistas a los pobladores y retratando un paisaje solitario y devastado, casi irreal.


El sonido del viento incesante, el fluir de las aguas de un río helado, los bosques de abedules, no remiten a un paisaje bucólico, sino por el contrario, a un lugar amenazante para los habitantes, confinados en esa región desde que en septiembre de 1957, hubo un accidente en la planta nuclear del lugar.
La voz en off de una anciana, narra el recuerdo de ese día: una nube oscura en el cielo, un temblor en la tierra. Ningún olor especial, la radiación no se ve ni se huele, entra silenciosa en la sangre y en las vísceras con una violencia verde.


Silenciado por los distintos gobiernos de la Unión Soviética, este lugar presenta grados de radiactividad similares a Chernobyl o Fukushima. Los seres humanos retratados por la cámara de Mez, nos interpelan con sus rostros duros, con esas caras demasiado humanas en las que resalta cada poro, cada imperfección de la piel, el brillo de esos ojos cansados.
La cámara se detiene no sólo en los rostros, sino en cada detalle de la realidad cotidiana, en la que a pesar de todo, se impone la belleza. En una ventana, en unas cortinas con flores, en un mantel. Pero también se detiene en la agonía de un pez, de una oveja sacrificada. Y la danza inocente de los niños del jardín de infantes del lugar nos angustia, porque en ese mundo gris no hay lugar para la esperanza.


El blanco y negro acentúa la artificialidad de ese mundo contaminado, alejado de la naturaleza, con una tierra donde nada crece, con un río que en vez de vida da muerte.
La charla con el director al final de la proyección aporta detalles del rodaje muy interesantes que hacen valorar el coraje de un artista que concibe su arte como de denuncia de un mundo demasiado injusto.

Metamorphosen vuelve a proyectarse el 15 y 19 de abril. Ver aquí.





martes, 9 de abril de 2013

"How", Regina Spektor




Belleza, delicadeza y emoción en una canción y en un video que nos deleita con las sutiles imágenes surrealistas que nos hacen soñar con los cielos de Magritte y con las boquitas pintadas de Renata Schushheim.


Regina, esta joven música rusa, juega con el más puro clacisismo y con las formas más espontáneas de la vanguardia. Su voz y sus manos,que vuelan sobre el teclado, alcanzan para formar su orquesta exquisita.
La conocí hace unos años por casualidad, en la casa de Jordana y el Negro. Se impuso entre la charla para que le prestara atención. ¿Quién es? -pregunté? Y lo siguiente fue buscar y encontrar su-mi primer disco: "Soviet Kitsch".
Ella es esa rara mezcla de dulzura y oscuridad, de misterio y de extrañamiento que me enamora.
Hoy vino otra vez a mi encuentro, por casualidad, por eso hoy la elijo como mi canción del alma en mis razones del gusto. 
Disfrútenla...

 Regina Spektor
 “How,” de su último álbum "What We Saw From The Cheap Seats"




How can I forget your love 
How can I never see you again? 
There is a time and place 
For one more sweet embrace 
And there's a time ooh 
Where it all ohh 
Went wrong 
I guess you know by now 
That we will meet again somehow 

How oh oh 
Oh baby how 
Can I begin again 
How can I try to love someone new 
Someone who isn't you 
How can our love be true 
When I'm not ooh I'm not ooh over you 
I guess you know by now 
That we will meet again somehow 

Time can come and take away the pain 
But I just want my memories to remain 
To hear your voice to see your face 
There's not one moment I'd erase 
You are a guest here now 

So baby how can I forget your love 
How can I never see you again 
How can I never know 
Why some stay otehrs go 
When I don't ohhh I don't want you oooh to go 
I guess I know by now that we will meet again somehow 

Time can come and wash away the pain 
But I just want my mind to stay the same 
To hear your voice 
To see your face 
There's not one moment I'd erase 
You are a guest here now 

So baby how can I forget your love 
How can I never see you again?


sábado, 6 de abril de 2013

Otoño en rojo vivo



De repente todo el jardín se confabuló para encender los últimos días de sol tibio y el rojo está por todas partes...


En la sedosa suavidad de la achira o de la alegría del hogar...


En las pelotitas perfectas de los crataegus,  y del muérdago...



En la fosforescencia encarnada de la bignonia y del malvón...


Chispas y llamas vegetales...




... de un mundo vegetal en verde y rojo.

*Fotos automáticas sacadas  por la autora de este blog con una Lumix DMC-LX5

jueves, 4 de abril de 2013

Graciela Gutiérrez Marx: poesía y compromiso

Por un arte de base sin artistas*



"Conciencia y compromiso = los artistas saben que no hay arte sin contexto, que no hay arte sin co-autor. 
Entonces cada lector/ hombre, lector/ mujer, lector/ joven, lector niño o niña, está invitado a dejar huellas de su presencia, escritas en el cuadro blanco/pizarrón. Memoria activa de la vida viva."
Graciela Gutiérrez Marx

G.G.Marx: Marxismo mágico

Los cumpleaños son mojones en la ruta, marcas en el libro de la vida. Por eso hoy en el cumpleaños de Graciela Gutiérrez Marx, esta artista platense, principal referente del Artecorreo en la Argentina y en el mundo, Razón del gusto le hace un lugar de privilegio en su sección Mujeres Artistas.

"El utopiquito" de "Los santitos populares", ggmarx

Graciela es una chica de los 60, que conserva en su porte y en su mirada esa rebeldía creativa constitutiva de los artistas de su generación. Es una artista con mayúsculas, grabadora, pintora y escultora, pero también una pensadora y una minuciosa compiladora.
Su arte es fiel a sus convicciones, coherente en la búsqueda de la imagen que representa un tiempo, que es huella y memoria. Quizás por eso la asocio con los sellos, con la impronta del grabado, con el collage.
Pero también es poesía viva, gesto efímero y generoso, abrazo que aglutina y hace sentir artista a todo aquel que  se acerca a participar de sus proyectos.




Luchadora por los derechos humanos, expresó el dolor de esta tierra latinoamericana, como capitana de la Compañía de la Tierra Malamada en los años 80, y luego la re-fundó como Compañía de la Tierra Bienamada cuando llegaron signos de esperanza y reparación en la década pasada.

Tengo la suerte de conocerla y de quererla, de haber visitado su casa que es una extensión de su arte y de su vida. 
Hoy que las aguas están bajando en La Plata, y quizás se hayan perdido muchos de los maravillosos archivos que Graciela ha guardado con paciencia y amor durante tantos años, quiero hacer en mi blog este homenaje íntimo y recordarle lo que aprendí de ella, que el arte es "memoria activa de la vida viva", un cuadro en blanco, un pizarrón recién borrado en el que repetiremos el gesto, la huella, esa que no puede llevarse el agua del olvido.


*Lema de GGMARX. 
Todas las imágenes que aparecen en esta nota pertenecen al archivo de Graciela Gutiérrez Marx.

miércoles, 3 de abril de 2013

Malvinas y el arte

Guillermo Kuitca y Nadie olvida nada


Hoy escuché el mejor discurso sobre el 2 de abril y esto fue lo que aprendí.
Gracias Daniel Glüzmann por enseñarme siempre.



La Guerra de Malvinas, a la distancia va siendo un tema para reflexionar fuera del fervor patriótico. Hoy, por primera vez, escuché cómo había repercutido en las imágenes de la pintura argentina en un discurso de colegio en el que un profesor de arte tuvo la creatividad y la valentía de ayudarnos a reflexionar en su terreno, sin golpes bajos ni sentimentalismos. Estas son las palabras sobre la obra de Kuitca que reproduzco textualmente:

"En el terreno de las imágenes, es notable como la producción de muchos artistas se vio influenciada  por el ánimo de la guerra. Es decir, existe un conjunto de obras que, aun cuando no tematizan específicamente el conflicto, ofrecen representaciones que exigen desmontar sus sentidos en clave histórica
Guillermo Kuitca nacido en 1961, fue uno de los artistas activos en el medio más cercano a los jóvenes conscriptos. En ese momento produce su serie  “Nadie olvida nada”.



 Por entonces, el artista se había acuartelado en su taller y no salía siquiera para comprar materiales. A partir de una especie de cirujeo, en su propio espacio empezó a tomar puertas, pedazos de madera, restos de superficies sobre las que dispuso sus pinturas. “Y realmente fue a partir de esa recolección casi mínima que había a mi alrededor que yo armé la serie", asegura el artista. 
Su producción comenzó a replegarse hacia una condición más íntima, como si actuara en defensa propia frente a ese fervor belicista que se vivía en el afuera. El asunto del que se aferró fue la imagen de la cama amarilla que repitió una y otra vez, al punto de convertirla en motivo único.


Kuitca sostuvo, durante la época de Malvinas lo siguiente: “Empecé a pintar camitas, era un período en que estaba deprimido y lo que  quería transmitir en la obra era que yo me había quedado quieto con el pincel en la mano, y para producir la pintura lo que se había movido era el cuadro, con lo cual lo que pintaba era apenas un esbozo. La mano no tenía fuerza suficiente para agarrar un pincel.” Sus formas son apenas figurativas y en el fondo   los colores se ensucian unos con otros con pinceladas secas. 


Las mujeres siluetadas funcionan como una formula expresiva recurrente de la serie, como almas  en pena que vagan en la deriva espacial de un mundo de tácita violencia. Kuitca nos dice, "no puedo negar que hay en mi obra una visión política del mundo, una visión de la historia, solo que no la puedo formular mas allá de cómo la formula mi propia obra.”



Si bien en la obra “Nadie olvida nada”, la relación es ambigua con aquello que representa, es sin duda un reconocimiento de las víctimas. Las camas con sus sábanas semi-abiertas se muestran a la espera de cobijar un cuerpo ausente. El lecho inscribe con su presencia un reclamo por su apremiante vacío. "


Hoy mientras tomábamos la leche con mi hijo de 18 años y comentábamos sobre el discurso del padre, sobre la realidad de Malvinas, sobre la injusticia de tantas muertes, no pude dejar de pensar y decir: "Esos chicos tenían tu edad".


Fuente: Usubiaga,Viviana, Imágenes inestables, E. Edhasa