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domingo, 21 de enero de 2018

Coco (2017), la nueva película de Pixar

Amor por lo mexicano




Con chicos o sin chicos, Coco es un largometraje animado que no pueden perderse.
Yo tuve la suerte de ir con mis sobrinos de 11 y 12 años, pero salí pensando que es una injusticia que quienes no tengan niños cerca se queden sin ver esta obra de arte.



Recomiendo que opten por el 3D, vale la pena. La animación, los colores, el exquisito diseño artístico están al servicio de contar una historia redonda, sorpendente, ágil, tierna y emocionante. Los altares mexicanos del Día de los Muertos, los mercados, las callecitas reconocibles de cualquier pueblo mexicano, la idea de unión familiar con el guiño al típico matriarcado, la ropa, la música, los personajes famosos como Frida Kalho, los bellos y coloridos alebrijes de Oaxaca. ¡Y el perfecto doblaje, piensen que Héctor, uno de los personajes más importantes, está doblado por Gael García Bernal y Marco Antonio Solís le presta la voz al gran Ernesto de la Cruz!


No quiero contarles nada más, ni siquiera porqué se llama Coco, porque lo mejor es ir abiertos a la magia de las tradiciones mexicanas para explicar la vida y la muerte. No vean el trailer, y que no le cuenten la historia, vayan para dejarse sorprender. (Los sensibles no se olviden el paquete de Carilinas. No serán los únicos que lloren en la oscuridad de la función.)



Ahhh, también hay mucho humor, y por supuesto, la mascota típica compañera de los héroes de Disney, en este caso es Dante, el perro xoloitzcuintle que les robará el corazón.


Salida temática con Andrés y Alejo:



Y la ofrenda a mi papá:


lunes, 30 de octubre de 2017

Loving Vincent, de Dorota Kobiela y Hugh Welchman

La emoción de las pinceladas más famosas del mundo




Ese anochecer del 27 de julio de 1890, el forastero loco que pintaba lo cotidiano, llegó tambaléandose a la pobre pensión en la que se hospedaba en la pequeña aldea de la campiña francesa. El pintor no regresaba como siempre con su caballete y su maletín,  sino que sus manos intentaban detener la sangre que manaba de la herida de bala alojada en su vientre. ¿Suicidio? ¿Homicidio? 
Ese despreciado pintor era Vincent van Gogh, entonces un artista poco conocido, incomprendido y solitario. Ese mismo que hoy es el pintor más famoso, amado y valorado en todo el mundo. Su triste historia contrasta con la alegría vital de sus pinturas, que reinventan los colores con su pinceladas características.

Loving Vincent retoma ese misterio que rodea el final de su vida para darle un excelente esqueleto narrativo a esta película de 95 minutos hecha con 65.000 pinturas al óleo pintadas por un equipo de 100 artistas. La elección del joven de la chaqueta amarilla, personaje pintado por Van Gogh en Arlés, es ideal para ese rol de detective de policial negro que se involucra con los interrogantes de esta muerte dudosa.

Loving Vincent es fruto de la pasión por el artista de su guionista y directora, Dorota Kobiela y de la utopía, primera mano imposible, de realizar un largometraje animado con óleos del pintor. Por eso, para quienes entramos al arte de la mano de la admiración por Vincent, es una película atrapante y emocionante desde el primer fotograma.


Yo lloré mucho, aunque no es una película para llorar, lloré porque me conectó con la primera experiencia de placer estético de mi vida, cuando a los 16 años tuve en mis manos el fascículo de su obra en Los Grandes Maestros de la Pintura que el diariero me traía todas las semanas. Recorté los girasoles, los lirios y el cuarto y lo pegué en la puerta de mi habitación adolescente. Y más tarde, cuando empecé a trabajar, compré la reproducción enmarcada del jarrón de girasoles para que mi mamá tuviera una obra de arte en la cocina-comedor.

Más tarde me emocioné con las Cartas a Theo, una de las correspondencias epistolares más humanas y valiosas que leí en mi vida. El amor entre esos hermanos, la pasión por el arte, la soledad no dejan nunca indiferente a quien se asoma a esta historia.


La película, una proeza de la animación, nos hace ingresar a un mundo pintado al óleo, en continuo movimiento, como si la mano de Dios copiara el estilo de Vincent para contar el final de su vida terrenal y reservarse el misterio que encierra todo suicidio. Las escenas en blanco y negro para narrar el pasado son también especialmente bellas, sobre todo las referentes a la infancia del artista.


Vayan, vayan, vayan al cine, los amantes de Vincent. Y los que no, prueben la experiencia. No es Pixar, no es Disney , es una  película sorprendente y exigente para los parámetros del espectador. El largometraje de animación más maravilloso que he visto nunca con esos amarillos, verdes y azules, únicos del pintor más grande de todos los tiempos.

Todos amamos tanto a Vincent. Después de ver esta película en el cine, lo amarán más.




Aquí, en el enlace,  un video imperdible sobre el Making of de Loving Vincent:


Recomiendo entrar a la página oficial para más información y disfrute:
http://lovingvincent.com/

lunes, 11 de septiembre de 2017

Al maestro con cariño

Algunas fechas siempre son buenas para recordar y aunque este blog dista mucho de hacer culto a las efemérides, hoy no puedo dejar de recordar a mi primera maestra, la señorita Ana María, mi maestra de Primer Grado Inferior.


Como yo no fui al Jardín de Infantes, ella fue mi primera, primerísima maestra. Ella me enseñó los palotes, las letras, los primeros números. Ella permitió la magia de que yo conociera los signos y sus infinitas combinaciones para toda la vida. 
Aún tengo presente la clase enorme, con la ventana que daba al patio de jazmines. Los pupitres de madera y hierro con el hoyo para poner el tintero y la tapa levadiza. El pizarrón negro y las tizas de colores. Las enigmáticas láminas cubiertas con papel barrilete, que la señorita y también las practicantes para maestras (alumnas de 17 ,como mis actuales alumnos de 6º ES), iban destapando a medida que nos iban explicando...
Recuerdo la satisfacción que me producía y me sigue generando aprender, terminar una "tarea", recibir un "muy bien 10, Felicitado"  y regresar con ese trofeo en mi cuaderno para mostrárselo a mi mamá ( hoy, para mostrárselo a mis hijos...)
Hace unos 20 años me la volví a encontrar. Yo estaba haciendo una interminable cola en IOMA y de golpe, una voz conocida se filtró por mis oídos directamente al corazón. Frente al mostrador, delante de mí, estaba mi señorita Ana María. No dudé, la llamé y ella se dio vuelta y vio en esa mujer adulta emocionada que la había llamado a la pequeña de seis años que fui,  la que aprendió con ella a leer y escribir, las dos cosas que más amo hacer en esta vida.
Señorita Ana María, dondequiera que estés, hoy va para vos mi recuerdo y mi cariño.

sábado, 22 de julio de 2017

Graciela Gutiérrez Marx en el Malba

Graciela, protagonista de Verboamérica

¡Encontrarte así, por sorpresa, todo un rincón del Malba con tu obra, Graciela!
Con tus sobres de arte correo, tus sellos y tu letra inconfundible. Con las fotos de Mamá Blanca y las violetas de los alpes del frente de tu casa... 
Fue un encuentro directo a la emoción.


Siempre que entré a tu casa; siempre que compartí desde mi nada alguno de tus proyectos como la Maratón de Antihéroes; siempre que compartías esos espacios en los que nos dabas a todos lugar para crear, para jugar a ser artistas; siempre, te juro que siempre, supe que estaba al lado de una grande, de una artista abre-caminos.  Siempre fui consciente de ese privilegio. 


Por eso, cuando vi tan amorosamente exhibidas tus obras, junto a la de otros artistas admirados como Remedios Varo, Xul Solar, Liliana Porter, Diego Rivera, me sentí inmensamente feliz y emocionada. 



Estás incluida en un núcleo temático que reflexiona sobre la ciudad y las letras, la ciudad y la violencia, la ciudad y la imaginación. Me pareció muy acertado ese espacio para vos, imaga de la imagen y la palabra. 



¡Vayan al Malba, amigos, a encontrarse con esta sorpresa! Graciela Gutiérrez Marx más actual que nunca porque nos recuerda que no se puede vivir la vida sin poesía.



A continuación las fotos de Daniel Gluzmann y fragmentos del catálogo del Malba:


En el marco de la celebración del 15° aniversario del museo, se presenta esta nueva exposición de la colección permanente, curada por la historiadora e investigadora Andrea Giunta y por Agustín Pérez Rubio, Director Artístico del museo. La exhibición es el resultado de un proyecto de investigación más amplio de más de dos años, que propone una historia viva de América Latina, expresada en acciones y experiencias. Una historia poscolonial que asume que el arte latinoamericano no debe entenderse tan sólo a partir de las denominaciones que propuso la historia del arte europeo, sino a partir de los nombres que los propios artistas formularon cuando crearon sus programas estéticos.


“Verboamérica es una exhibición performativa y temporal, y pone en evidencia la crisis de la linealidad y unicidad del tiempo histórico que ha tenido lugar durante la globalización”, explica Pérez Rubio en el catálogo que acompaña la exposición, donde destaca el famoso mapa de Joaquín Torres-García América invertida, que ya en la década de 1940 enseñaba una modificación de preeminencia geográfica y espacial de América, pero también temporal.

La exposición rompe el clásico recorrido cronológico e incluye 170 obras divididas en ocho núcleos temáticos, en los que conviven obras de diferentes períodos históricos y de una multiplicidad de formatos: pinturas, dibujos, fotografías, videos, libros, documentos históricos e instalaciones. Los núcleos son: En el principio; Mapas, geopolítica y poder; Ciudad, modernidad y abstracción; Ciudad letrada, ciudad violenta, ciudad imaginada; Trabajo, multitud y resistencia; Campo y periferia; Cuerpos, afectos y emancipación; y América indígena, América negra.

En palabras de Andrea Giunta: “Los términos clave de esta exposición provienen de la experiencia artística en América Latina: Antropofagia, Indigenismo, Negritud, Martín Fierro, Neoconcretismo, Madi, Perceptismo, Universalismo Constructivo, Muralismo. Provienen también de la experiencia latinoamericana de las ciudades, las ciudades reales, soñadas, utópicas; del trabajo, la explotación y la geopolítica; de los márgenes de la ciudad, los paisajes reales e imaginados, y de lo expulsado: la prostitución, la pobreza, los cuerpos insubordinados, descalzados del canon patriarcal que construyó tanto a la mujer como al hombre. Se trata, también, de la insurrección negra, indígena, campesina, del reclamo de la tierra. Volver visibles las poéticas de lo indomesticable, las formas de la emancipación estética”.


Núcleos Verboamérica
Ciudad letrada, ciudad violenta, ciudad imaginada


La ciudad no solo fue representada en sus ángulos y desde el contraste de sus luces y sombras. La escritura tuvo un rol protagónico. Provenía de los autores que se sentaban a conversar y a debatir los nuevos programas estéticos en los cafés de todas las metrópolis del mundo, de toda aquella imaginación que se desató en torno al concepto mismo de escritura. Muchos lenguajes se activaron ante la censura. Formas codificadas, secretas, de decir, escribir y pensar eludiendo el control de las dictaduras. Se inventaron lenguajes nuevos, que simulaban el orden de los textos pero en los que no había letras ni palabras conocidas. Se llegó a escribir con los dedos, dejando los rastros del cuerpo en los simulacros de renglones; se lo hizo incluso sin tinta, sin lápiz, utilizando solo las manos para dejar en el papel las huellas de las arrugas. Escrituras corpóreas. Se imaginaron y se inventaron otros códigos que, en su indeterminación, se propusieron como universales, capaces de producir nuevas formas de contacto. La escritura como comunicación adquiere una forma transfronteriza en la carta, en las imágenes y en los sellos del arte postal, que permitió cruzar fronteras que las aduanas del arte hubiesen posiblemente bloqueado. La ciudad fue, también, escenario de la violencia. Sus marcas resultan evidentes en las estatuas decapitadas, en la imaginación de cárceles subterráneas, en las escenas de robos y accidentes de historias ficticias. El caos y el amontonamiento de las arquitecturas también ejercen una forma de violencia en las personas. No tan solo sobre sus cuerpos, también sobre sus mentes, que, abrumadas, tienen que decodificar y establecer nuevos formatos de circulación. Las ciudades fueron un estímulo extraordinario para la imaginación. Ante su expansión se pensaron nuevas formas de habitar, nuevas relaciones entre el espacio y el cuerpo. Se formuló el concepto de una arquitectura emocional, en la que las relaciones del espacio fuesen capaces de conmover a quienes lo recorrían. El lápiz sobre el papel permitió diseñar recorridos que en la realidad parecían imposibles. Permitió elevar hábitats y definir nuevas percepciones. En sus redefiniciones, el espacio de la ciudad y de la casa consideraron los cuerpos sociales y los individuales.


Artistas: Norah Borges, Mirtha Dermisache, Graciela Gutierrez Marx, Mathias Goeritz, David Lamelas, Margarita Paksa, Liliana Porter, Diego Rivera, Lotty Rosenfeld, Mira Schendel, Remedios Varo y Xul Solar, entre otros.

Más Graciela Gutiérrez Marx en Razón del gusto:

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¡Feliz cumpleaños, mami!

Querida Mamita:




Hoy cumplirías 80 años. 
Pero te fuiste hace mucho tiempo, treinta años ya, meses antes de cumplir tus 50.

Hace unos días, Javier le mandó a Miri por Whattsap una foto de vos con la tía Bárbara en el Club Argentino de Quilmes, seguro que es de algunos de esos almuerzos de verano que pasábamos juntos. Ella me la reenvió. ¡Fue increíble! Esa foto hizo que volvieras a mí con tu sonrisa de dientes de conejo, tu piel suave, tu olor, tu hermoso pelo que cuidabas tanto. Volvió a mí tu risa, tus chistes con la tía, lo lindo que era verlas juntas. Lo mucho que me gustaba verte feliz.

Perdoname por todos estos años en los que estuve alejada de vos. Por tristeza, por dolor, por impotencia. Me distancié para hacerme la mujer que soy. 

Tu muerte me dejó una obsesión por la vejez, por mi vejez. Te busqué en cada señora mayor imaginando cómo hubieras envejecido vos. Y nunca te encontré. Porque vos fuiste la plenitud de la juventud. Una escorpiana terca que vivió con pasión. Le tenías terror a envejecer y me imagino, mami, ahora que yo estoy al borde de los 60, que no debe ser nada fácil.


Si estuvieras acá, seguirías comiéndonos a besos, a abrazos, estarías enamorada de tus ocho nietos, de tus dos bisnietos. Van ganando los varones: 7 a 3... ¿Te lo hubieras imaginado? ¡Vos que tuviste tres nenas y te hubiera gustado tanto tener un hijo varón!

Hoy, la noticia del día es que Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos. En este mundo globalizado, a todos nos parece que estas noticias son trascendentales pero vos sabés muy bien desde allá arriba que el mundo seguirá andando. Atravesaste una infancia con un padre inmigrante, la guerra en Europa y con Evita en los libros de lectura de la escuela. Luego pasaron los distintos gobiernos, las distintas dictaduras, ajustes económicos, vedas, paros, vuelta a la democracia. 

Y todo eso pasa pero queda lo que nos conmueve. La muerte JF Kennedy y el vestido ensangrentado de Jackie que tanto nos hizo llorar mientras mirábamos los noticieros en blanco y negro. Nos queda la historia personal, atravesada de todas las tensiones, pero nuestra. Y tu muerte en el ´86 fue el mayor cataclismo del siglo, no hubo terremoto, tsunami o hambruna comparable, para mí, en el mundo.

Hoy te digo: ¡Gracias, mami! Por tu orgullo, por tu mirada, por tu cariño. Por las noches de "Alta comedia", "Los viernes de Pacheco", "Rolando Rivas, taxista" y tantas novelas y unitarios que nos encantaba mirar juntas. En esas charlas a las 12 de la noche, cuando me tenía que ir a dormir porque al otro día había que madrugar, se incubó mi amor por las ficciones. Por las buenas historias de la literatura, la tele, el cine o el teatro.

Gracias, mami, por tu sobreprotección, por tu terror asfixiante por mi seguridad. Por tus miedos incontrolabres tuviste que atarte los nervios en el estómago para dejarme ser libre. Nunca me dijiste que no a ninguno de mis sueños. Y hoy sé que ese es un piso muy alto en la vida.

Por eso, mami, hoy para mí y para nosotras, tus tres hijas, hoy es un día para levantar la copa y brindar por vos. Por vos, la Yoli de malla rosa a lunares sin breteles y peinado a lo Farrah Fawcett . A esa mujer disfrutando de la vida con sonrisa relajada, salud. 

Te quiero hasta el cielo.

La Lili, o la Moni. (como te guste más)






sábado, 3 de septiembre de 2016

Beckett y el mundo de las abejas, dramaturgia y dirección Rubén Pires

Reflexiones sobre el arte y la vida


Beckett y el mundo de las abejas, es una comedia perfecta, deliciosa, impecable desde el profundo y amable contenido hasta cada detalle formal.

No es común en el arte que se alineen todos los planetas para conformar este tipo de perlas raras: el interés biográfico por uno de los grandes intelectuales del siglo XX, un texto original y riquísimo, una adaptación cuidadosa que enriquece la novela original, una escenografía preciosa acompañada de la iluminación justa y un dúo de actores que nos hacen olvidar que estamos viendo una ficción para hacernos creer todo el tiempo que delante de nuestros ojos fascinados está transcurriendo, simplemente, la intimidad de una vida.





La comedia juega con la voz narrativa del asistente de Beckett contratado durante un verano pariense para que lo ayude a organizar sus archivos. El personaje entra y sale de escena hilvanando estas preciosas memorias en su diario íntimo: una manera de dejar constancia de esa experiencia vivida con el talentoso y admirado premio Nobel irlandés, que descubre un poco excéntrico, rebelde y amante de la buena cocina y la apicultura.



Realidad y ficción, verdad y verosimilitud, vida íntima e imagen pública, la escritura creativa y la escritura académica y el arte como espejo de la realidad son temas que están continuamente abordados en la obra y puestos en crisis a través de diálogos picantes, dinámicos e irónicos que ponen a prueba el sentido crítico del espectador.



Es una obra hermosa, que recomiendo profundamente, sobre todo a mis amigos literatos, dramaturgos, o amantes de la lectura y el teatro. Pero aunque no hayan leído nunca "Esperando a Godot" y tengan que ir a abrir la Wikipedia para enterarse de quién es el señor nombrado en el título, vale la pena que se den una vuelta por el Teatro de la Comedia los sábados a las 19 hs. Porque la obra es un canto a la vida y a la amistad.

Gracias especiales a Carlos Weber (Beckett) y Carlo Argento (Martín) por el talento y  la alegría que transmiten en lo que hacen.




Dramaturgia: Rubén Pires, inspirada en la premiada novela de Martín Page “La Apicultura según Samuel Beckett”; Intérpretes: Carlos Weber (Beckett) y Carlo Argento (Martín); Música: Federico Mizrahi;Vestuario: Mecha Uría; Escenografía: Sabrina López; Diseño Gráfico: Nah Lamoglia; Asistente de Escenografía: Mariana De Sancho; Diseño de Luces: Rubén Pires; Asistente de Dirección: Lily Andrade;Dirección General: Rubén Pires; Duración: 65 minutos


La novela:
Me gustó tanto el texto que no paré hasta encontrarlo en una librería de la calle Corrientes.
A continuación, algunos fragmentos:


" ¿Quieren archivos? Entonces voy a fabricarles algunos." En los labios se le dibujó una sonrisa.
Así fue como Samuel Beckett me reclutó para su fabricación de archivos. Era una farsa, me pagaban para participar en ella y me codeaba con un gran escritor. ¿Qué más podía pedir? Mi condición de antropólogo me asociaba a los investigadores que recolectaban todos los documentos posibles relacionados con él. Pero iba a jugar contra los míos. y eso me hacía sentir feliz. Estaba al lado del espécimen, un espécimen reacio y malicioso que tenía un papel activo frente a las construcciones que se harían de él en el futuro.
(...)
 "Hay que tomar los archivos como una ficción construida por un escritor y no como la verdad", dijo. "¿Y qué nos dice esa ficción? Ese es trabajo de los investigadores."
Me acordé de que él mismo había estado a punto de ser universitario. Estudiante brillante, esa era la existencia a la que se destinaba. Conocía bien ese mundo. Quise saber si no tenía miedo de perturbar la interpretación de su obra al dar informaciones falsas sobre su vida.
"No se sabe nada de la vida de Homero y poca cosa de la de Cervantes, Shakespeare y Molière, pero eso no impide que estos autores sean universales y susciten libros críticos. La vida personal está muy sobrestimada."
(...)
"Lo que importa es la biografía de quienes leen mis libros, más que la mía. Los universitarios harían mejor en investigar su propia vida si quieren entender algo de mi obra."
(...)
"Estudiar mi vida es una manera de no ver lo que se juega en la de ellos, y eso es lo que  mis libros intentan revelar."

Page, Martin, La apicultura según Samuel Beckett, Buenos Aires: Edhasa, 2015

martes, 5 de julio de 2016

Julieta: Almodóvar y el arte

Almodóvar y el arte para caracterizar a sus personajes

Escultura:
La primera escultura de un hombre sentado que Julieta envuelve en plástico de burbujas pertenece al artista valenciano Miquel Navarro. Esa pieza de arte, que en la película pertenece a la amiga de Joan, devela el triángulo amoroso latente en la historia desencadenante de la tragedia.



Posters:
 En la casa de Julieta, los afiches dan idea de sus intereses artísticos.
 Uno de una exposición de Lucian Freud


Otro de 'The Old Woman', un espectáculo de Robert Wilson con Mikhail Baryshnikov y Willem Dafoe.


Literatura:
Los libros son importantes para Julieta. El primero es la alusión a la Odisea en la clase del colegio de Julieta y los tres términos griegos para nombrar el mar.
El amor de Marguerite Duras
La tragedia griega de Albin Lesky


Más Julieta, de Almodóvar

martes, 3 de mayo de 2016

Arte textil II: Lauren Di Cioccio, Sarah Walton y Arthur Bispo do Rosário

Lo que más me gusta de lo que aprendo en el Costureo de ideas

Lauren Di Cioccio


Lauren DiCioccio, una gran pintora y escultora que vive en San Francisco y desde 2005 empezó a expresarse con materiales textiles.
Me encanta todo lo que hace, pero sobretodo me conmueve cómo a partir de un objeto tan cotidiano y efímero como es el periódico, ella traza su lectura sensible y política sobre la realidad. 
Una tela blanca que deja transparentar la noticia y su genio artístico para pintar con hilos de colores y diferentes tipos de puntadas. ¡Algo realmente increíble! Lo que más me impacta es la ilusión de movimiento que crea con los hilos sueltos...

Aquí van algunas fotos y los links a dos páginas web para seguir mirando:




¡¡¡Del tamaño de una diapositiva!!!



Sarah Walton

Es una artista inglesa que borda con la máquina Singer que heredó de su abuela y pinta con telitas de colores. Me gusta tanto lo que hace que la adopté de amiga, aunque no vayamos a conocernos nunca. 
Trabaja con todo lo que me gusta, las fotos instántaneas de la gente común: viejitas en la vereda, perros, gente descansando en un banco de la plaza.
Ella dice que hace lo que hace desde que era adolescente, cuando ya le gustaba hacer dibujos imitando a Egon Schiele o Aubrey Beardsley y Julie Verhoeven.
Borda y une las telitas floreadas (muy Liberty) con la máquina porque le gusta hacerlo rápido, sin parar.... Yo, de todos modos, creo que lo que hace requiere una técnica impresionante, y también paciencia, o paz, o grandes dosis de alegría y optimismo. 
Lo más lindo para mí son esas imperfecciones que van quedando en el ir y venir de la máquina... En sus obras no impacta  tanto el vituosismo sino la frescura de la vida.

Acá les dejo algunas fotos de las obras que más me gustaron y dos páginas para seguir mirando...










Arthur Bispo do Rosário: el organizador del caos




Arthur Bispo do Rosário... ¿loco, santo o genio? ¡Artista!
Encontró su camino artístico dentro de la seguridad y libertad creativa que supieron darle sus médicos durante los 50 años que vivió en el asilo de Colônia Juliano Moreira, cerca de Rio de Janeiro. Allí comenzó un camino artístico de enorme intensidad y libertad que lo llevó a crear una de las obras más maravillosas del arte brasileño.
En su obra combinaba elementos autobiográficos con su obsesión por la recolección y clasificación de objetos. Los botones y el el hilo azul que utilizaba para sus bordados  y tapices provenían, por ejemplo, de los uniformes del hospital psiquiátrico. 




Sus trabajos expresan la forma en la que él experimentaba el universo. Por ejemplo enumeran interminablemente cada una de las personas que conoció e incorporan cada elemento con el que se enfrentó en su vida cotidiana, sobretodo los objetos encontrados en la playa. 

Como Yayoi Kusama, el arte le salvó la vida y enamoró a críticos y público en general que asombrados valoran su intensa y libre capacidad de trabajo artístico.

Consagrado definitivamente con el Pabellón de Honor de la Bienal 2012 de San Pablo, y con un museo que lleva su nombre en Río de Janeiro, Bispo do Rosário me emociona hasta la médula por todo lo que tenemos que aprender de él: nunca dejar de ser chicos perdidos en nuestros juegos creativos, lazo de unión saludable con el mundo y realidad de nuestro efímero paso por la vida.



Acá les dejo un video con expertos hablando en portugués sobre Bispo, a propósito de la exposición de sus obras en la Bienal de San Pablo 2012:



En los próximos días... más arte textil en Razón del Gusto...

sábado, 2 de enero de 2016

Verano

Todos los veranos el verano






"Desde hace mucho- y en esta ocasión de una forma más virulenta que la habitual- el verano es una estación que me causa una sensación de vacío y de ausencia y me devuelve al pasado. ¿Es acaso la luz demasiado cruda, el silencio de las calles desiertas bajo el sol, esos contrastes de sombra y de sol poniente, la otra tarde, en las fachadas de los edificios del bulevar de Soult? El pasado y el presente se me mezclan en el pensamiento por un fenómeno de sobreimpresión. De ahí viene la incomodidad seguramente."
Patrick Modiano, Viaje de novios, Buenos Aires, Anagrama, 2015, página 24

Tórrido verano en Villa Borghese, Roma (julio 2007)

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Un cuento de Navidad

Había una vez una nena...

A  mi mamá, a  mi papá, a mis abuelos y a la niña que fui.


Escribí esta entrada hace tres años, releerla me ayudó a entender el nudo en la garganta que tengo, que ya no es llanto sino un sentimiento que no me gusta, mezcla de tristeza y desilusión por los tiempos que corren; ternura por el amor de mi familia y mis amigos; emoción porque nunca más que hoy me aferro la utopía laica del amor.

¡Paz y amor para todo los hombres y mujeres de buena voluntad!
                                                                                         23 de diciembre de 2015


Había una vez una nena de grandes ojos de asombro, cachetes regordetes y manitos con hoyuelos.

Le pusieron dos nombres Liliana Mónica, pero a su mamá, no sabemos por qué, le gustaba llamarla Moni. La Moni.




"La Moni es una santa", decía la abuela María. Porque se quedaba quietita en la sillita de comer jugando con una manzana, o con un conejito de peluche blanco. Y movía sus pies chiquitos y sus manitos graciosas, "tortita, tortita, tortita de manteca".


A la Moni, su papá, que era alto y flaco y tenía anteojos, cuando cerraba la carnicería a veces la llevaba a pasear en su motoneta. Como un sanguchito entre él y la Yoli, su mamá. Y parece que un día se llevaron un susto muy grande porque un piesito travieso de la bebé se quedó atascado en los rayos de la rueda y allí se quedó su zapatito blanco. Pero ella no lloró, porque la Moni no lloraba nunca, ni por miedo, ni por hambre ni por dolor. Por eso su abuela María siempre repetía "Esta nena es una santa".


Y así pasaba el tiempo, y la bebé iba creciendo, le salieron los dientitos, aprendió a decir "mamá", "agua", "chiche", "yo". Siempre con una sonrisa, o una carcajada liviana y fresca como el chorro de una manguera, como el aleteo incesante de un colibrí.
Pero un día de mediados de diciembre, empezaron a sonar los villancicos en las publicidades de la radio y en las propagandas de televisión y esos ojos como dos caramelos de menta empezaron a deshacerse en lágrimas finitas. Un llanto acongojado, un llanto porque sí.



La Yoli no entendía ese llanto, que no se calmaba ni con chupete, ni con abrazo ni con canción. Por eso la llevó al doctor.
- ¿Qué le pasa a la gordita? -preguntó el doctor.
- Ahora nada, pero ya van varios días que cuando escucha las propagandas de Navidad no para de llorar.
El doctor, un hombre moreno, de manos suaves y paciencia infinita, revisó a la niña con cuidado para dar el diagnóstico.
- Esta nena no tiene nada. Está en perfecto estado de salud.
-Pero doctor, ella nunca llora por nada, esto es muy raro.
-No se preocupe, señora, eso se llama emoción.


Ya hace más de 50 años que la Moni sufre ese raro estado de "no enfermedad". Nunca pensó que en sus ojos de menta, que cada vez se van poniendo más claritos, podían caber tantas lágrimas para llorar de emoción por tanta belleza en este mundo, por tanta alegría, por tanto amor, por tanta tristeza.
Y cada Navidad, aunque ya no arme ni el pesebre ni el arbolito, siente que hay algo muy profundo que la une a todos: a los que están siempre y a los que ya no están. Y le vienen ganas de llorar.

Ayer (30 de octubre de 2013), me llegó a través de mi muro de Facebook este video que es la confirmación genial de que no sólo yo sino que todos los cachorros humanos podemos experimentar la emoción por la música. ¡ Miren qué belleza!

http://actualidad.rt.com/videoclub/view/109868-video-reaccion-bebe-canto-madre