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martes, 17 de febrero de 2015

Metáforas

Cartas de mamá/ La cifra impar

"Muy bien hubiera podido llamarse libertad condicional. Cada vez que la portera le entregaba un sobre, a Luis le bastaba reconocer la minúscula cara familiar de José de San Martín para comprender que otra vez más habría de franquear el puente."
Cartas de mamá, Julio Cortázar




Una canilla que gotea, en la maravillosa película de Antín, es la metáfora perfecta del recuerdo persistente de alguien, a quien no quiere nombrarse pero siempre está allí, invadiendo el sueño y la vigilia. Si es imposible cerrar la canilla de la memoria para que no nos enloquezca con su persistencia, ¿por qué no mejor abrirla, por fin,  para que drene, para que salga a la luz lo que el silencio trató de mantener en la oscuridad?


domingo, 16 de noviembre de 2014

Shua & Heker

Konex de Platino 2014 a la labor cuentística de estas dos "grosas"


Estas dos grandes narradoras de la literatura argentina charlan en un bar notable sobre la política, la literatura, el paso del tiempo, la amistad... ¡Qué placer tener la sensación de estar ahí, compartiendo ese café!
"El paso del tiempo ustedes lo abordaron en sus relatos. ¿Cómo lo viven, en lo personal, en cuanto a lo penoso y lo gozoso? Además, ambas fueron literatas precoces.
Heker: Para mí no es penoso el paso del tiempo. Me fascina el encontrarme siempre con una persona nueva que soy yo con la edad que tengo. Voy a cumplir 72 años en febrero, y si me hablan de una mujer de 72 años yo digo ¡esa vieja! Pero no percibo eso en mí, es muy extraño. Todavía voy en un colectivo, sentada, y entra una señora mayor y mi primer impulso es cederle el asiento. Pero después digo pará, ésta debe ser menor que yo. Por eso, para mí fue mucho más duro cumplir 30 años que cumplir 70, porque trabajé muchos años de adolescente. Después, darse cuenta de que todo el mundo es más joven que uno... Siempre fue un tema que movilizó, me resultaba conflictivo e interesante ver qué es lo que realmente cambia. Hay cosas que cambian y no sé si es ingrato, hay marcas que son mis gestos, que son mi historia.
Shua: Es agradable que a una la miren como si fuera un plato de ravioles. Pero también es agradable cuando dejás de ser un plato de ravioles y te empiezan a mirar con respeto. Creo que el paso del tiempo es duro, es cruel, es el tema esencial de la literatura. La conciencia del paso del tiempo es lo que nos hace humanas. Mientras el cuerpo siga respondiendo, la edad es algo manejable, aunque no podemos evitar la conciencia de que la muerte está más cerca..., suponiendo que tengamos la suerte de morir por motivos naturales.
Heker: Creo que lo dramático es pensar en el deterioro.
Shua: No sólo desaparecen los amigos y amigas, ¡desaparecen los enemigos! Eso es perturbador. Uno se concentra en determinadas personas, a veces pasmosas y a veces por odios personales, y hasta fantasea con la venganza... Si de repente esa persona no está más, eso queda ahí. Creo que me gusta mucho la época en que vivimos, es muy interesante, todas las mañanas abro los ojos y agradezco al cielo haber nacido en la época de Internet. Es un mundo nuevo y distinto, y las perspectivas del futuro son totalmente imprevisibles. Es fascinante."
en  "Dos a quererse", María Mansilla, Las 12, 14 de noviembre de 2014
Para leer la entrevista completa de Las 12 hacer click aquí




domingo, 2 de noviembre de 2014

Día de Todos los Muertos

"Ay, ay, ay ay, canta y no llores
Porque cantando se alegran
cielito, lindo, los corazones"

"Sueño de una tarde dominical en la alameda", D. Rivera, en México DF

Los lectores de Razón del gusto ya saben que me encanta México, su gente y su manera honrar la vida y la muerte. En los años pasados asistí a la fiesta del Día de los Muertos que organiza el Consulado de México en Argentina. Este año me decidí y mandé mis poesías al Concurso de Calaveritas. Lamentablemente por el temporal que destruyó árboles  del Museo Fernández Blanco no pudo hacerse la fiesta, pero me publicaron la calaverita clásica, que aquí comparto con ustedes:



Detalle: la Catrina toma la mano del pequeño Diego Rivera

Aquí va la versión más desarrollada, que a mí me gusta más:

Calavera con Soda
(versión extensa)
Dedicada a Gustavo Cerati

Nadie nunca oyó esta historia
yo se las voy a contar
empieza hace muchos años
en medio de un recital.

Entremetida y curiosa
la Calaca sin entrada
a codos entre la gente
se ubica sin decir nada.

Sobre el escenario un trío
le hace sonar las costillas
cuando pasa ese temblor
se siente de maravilla.

No puede quitar sus ojos
de otros ojos color cielo
Esos ojos de Gustavo
la llenaron de desvelos.

A partir de ese momento
la Pelona enamorada
no se cansa de espiarlo
a través de la persiana.

Con ese amor amarillo
esa fuerza natural
los juegos de seducción
siempre le salieron mal.

Las tazas sobre el mantel
lo invita a un té para tres
solo que en vez de la miel
derrama su amarga hiel.

Gustavo aceptó confiado
la invitación de su fan
quizás ya estaba cansado
de parecer inmortal.

Después de la sudestada
de la mano de su novia
bocanadas de humo y cielo

por fin descansa en la gloria.

Liliana Schwab



Altarcito en el Museo Fernández Blanco


Claramente lo que me emociona de esta celebración tan auténtica es su relación con la cosmovisión de los pueblos originarios, como se puede apreciar en este fragmente y en la ilustración de los códices mexicas:


" La muerte entre los mexicas
Pero vayamos al momento en que el individuo fallecía. Sabemos que la manera de morir era factor fundamental para el destino que se deparaba a la esencia del difunto. Estos destinos eran cuatro lugares. El primero, conocido como la casa o cielo del sol, estaba destinado a los guerreros muertos en combate o capturados para el sacrificio, así como a las mujeres muertas durante el proceso del primer parto, mismo que se consideraba un combate y por lo tanto a estas mujeres se les tenía como mujeres valientes, como guerreras. El Tlalocan, lugar de constante verano donde las plantas siempre estaban verdes, se destinaba a todos aquellos que morían en relación con el agua. El Mictlan era el sitio adonde iban los que morían de cualquier otra forma de muerte no asociada a la guerra ni al agua. En el Chichihualcuauhco, donde residían los niños muertos prematuramente, un árbol nodriza amamantaba a éstos hasta que se les destinaba a volver a nacer.



Arriba: los fallecidos llevaban un perrito de pelo rojizo con un collar de fibras de algodón sin hilar para que los ayudara a pasar, nadando encima del perro, un río que estaba en el inframundo llamado apanohuaya, “el paso del agua”. el perro guiaba a los muertos hasta el “lugar sin orificio para que salga el humo” o inframundo, donde habitaba Mictlantecuhtli, “señor de los muertos”. Un perro guía a un difunto ante Mictlantecuhtli. Códice Laud, lám. 26. "

Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces

Bonus track 1 del Día de los Muertos:

Momias de Guanajuato
El museo de las momias de Guanajuato, pegado al cementerio municipal , figura como una de las atracciones turísticas del lugar.
En el año 1865 del Panteón de Santa Paula se exhumó el primer cuerpo momificado, ya que la fosa en la que yacía no tenía registrados los pagos pertinentes. Desde entonces y hasta 1958 continuaron los descubrimientos de cuerpos momificados debido a las especiales condiciones del subsuelo del lugar, sumadas a la presencia de nitratos y alumbre.

Fotografías de Angelitos, Rómulo García

En la Casa Museo de Diego Rivera, una colección de fotos  de principio del siglo XX, de los llamados Angelitos, también me impactaron por su fuerza y extrañeza.







Y hoy, 2 de noviembre, recordemos a nuestro muertos, con altares a la mexicana, o simplemente mirando sus fotos, pensando en todo lo que nos dejaron y hoy sigue vivo en nosotros. El olvido es el verdadero infierno, eso... lo dicen los mexicanos, y también lo pienso yo.

jueves, 1 de mayo de 2014

"No, no y no" Julio Cortázar


El señor Silicoso está completamente loco si se imagina que voy a darle una hormiga. Por el momento no pide más que una, creyendo que va a convencerme con su modestia, pero al principio (el 22 de noviembre por la tarde) pedía mucho más, quería cantidad de hormigueros, legiones de hormigas, prácticamente todas las hormigas. Está loco. No solamente no voy a darle la hormiga sino que tengo la intención de pasearme delante de su casa llevándola conmigo para hacerlo rabiar. Procederé de la manera siguiente: Primero me pondré mi corbata amarilla, y después de haber elegido la más esbelta y vivaz de mis hormigas, la soltaré para que se pasee por mi corbata. Habrá así un doble paseo, en el que yo iré y vendré frente a la casa del señor Silicoso y mi hormiga ira y vendrá por mi corbata. ¿He dicho un doble paseo? Más bien una apertura infinita de paseos en espiral, pues si bien la hormiga se pasea por mi corbata, mi corbata se pasea conmigo, la tierra me pasea en torno de la eclíptica, ésta se pasea a lo largo de la galaxia, que se pasea en torno de la estrella Beta del Centauro, y en ese preciso momento el señor Silicoso, que cree estar inmóvil, se asomará al balcón a tiempo para ver a mi hormiga perfectamente dibujada con todas sus patas y sus antenas sobre mi corbata amarilla que le parecerá, pobre hombre, una espada flamígera. Entonces empezará a soltar por boca y nariz una baba semejante al macramé, y su esposa e hijas acudirán para hacerle respirar sales y tenderlo en el canapé del salón. Salón que conozco demasiado bien, después de tantas veladas que he pasado bebiendo té frío junto a esa familia ávida de insectos.

El último Round - Tomo 2



viernes, 18 de abril de 2014

Hasta siempre


"¿Por qué tendría que estar en el limbo? ¿Acaso había muerto? No. Simplemente fue un cambio de estado, un tránsito normal de un mundo físico a un mundo más fácil, descomplicado, en el que habían sido eliminadas todas las dimensiones."
 Gabriel García Márquez en Eva está adentro de su gato (1948)



"Comparto con él una teoría escandalosa, probablemente sacrílega para academias y doctores en letras, sobre la relatividad de las palabras del idioma, y lo hago con la misma intensidad con que siento fascinación por los diccionarios, sobre todo aquel que me obsequiara cuando cumplí 70 años, y es una verdadera joya porque a la definición de las palabras, añade frases célebres de la literatura hispanoamericana, ejemplos de buen uso del vocabulario. También, como hombre público obligado a escribir discursos y narrar hechos, coincido con el ilustre escritor en el deleite por la búsqueda de la palabra exacta, una especie de obsesión compartida e inagotable hasta que la frase nos queda a gusto, fiel al sentimiento o la idea que deseamos expresar y en la fe de que siempre puede mejorarse. Lo admiro sobre todo cuando, al no existir esa palabra exacta, tranquilamente la inventa. ¡Cómo envidio esa licencia suya!" Fidel Castro, "La novela de sus recuerdos" en Granma digital





Más García Márquez en Razón del gusto:

jueves, 27 de marzo de 2014

Correspondencias visuales

Con Betina, que sabe abrir la puerta para ir a jugar.

Manifiesto correspondentista:

"(...) Una correspondencia visual requiere al menos de dos protagonistas creadores, dos correspondientes que ejerzan las funciones de remitente y destinatario de manera alternada. Ambos artistas deben poner en juego sus universos culturales y creativos al procurar encontrar respuestas visuales a las imágenes que sus correspondientes les proponen, procurando a su vez algún tipo de correspondencia, real, convencional o subjetiva en sus aspectos formales o conceptuales entre la imagen recibida y la proyectada con la que continuará el diálogo" Guido Indij en "Correspondencias visuales", La Marca Editora. (2009)

Y todo surgió así, de casualidad, porque compartimos una misma manera de mirar. Y esta ya es la cuarta correspondencia de blog a blog, con esa emoción de la infancia de cambiar figuritas, o revolver una caja llena de botones, estampillas y postales.

Hoy son Pequeñeces...

Un brotecito de helecho plateado en un umbrío bosque de Nueva Zelanda:


Unas bayas abiertas tiradas en un parque de Río de Janeiro:


Una florcita de alegría del hogar de mi jardín después de la lluvia:


La última hoja rojiza de la trepadora que resistió solita en la pared el otoño pasado:


miércoles, 15 de enero de 2014

Epitafio

Juan Gelman
(Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México, D. F., 14 de enero de 2014)




Es el primer poema de su primer libro de poemas "Violín y otras cuestiones" editado en 1956 por Ediciones Gleizer. 
No lo conocía, hoy llegó a mí gracias a mi hijo Manuel que hace tiempo había comprado este librito precioso, la edición homenaje por los 50 años de la primera edición. Lo trajo a la mesa y lo hojeamos juntos. 

Sorprendida y conmovida pensé que estas son las exactas palabras que deberían tallarse en su lápida de nubes:


Epitafio

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín. 

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz. 

¡Digo que el hombre debe serlo! 

(Aquí yace un pájaro.
                                    Una flor.
                                                    Un violín.)


Juan Gelman, Violín y otras cuestiones

miércoles, 2 de octubre de 2013

La alegría más genuina

¡10 años de Un Techo!





Desde Razón del Gusto me uno al festejo de estos 10 años de trabajo y de sueños.
Compartir la experiencia de construir una casa desde sus cimientos con las familias es una experiencia intraducible, y más cuando estuvimos trabajando codo a codo con nuestros alumnos.



El extenuante trabajo físico, el desafío de levantar una casa en dos días y medio, las charlas, los mates, los mandados por el barrio, los juegos con los niños... Todos los que alguna vez construimos nos llevamos para siempre la experiencia en el corazón.

Este es el video institucional de Un techo Argentina por los 10 años y nosotros aparecemos en el minuto 4.00. ¡Qué orgullo! Si no se ve el video, hacer click aquí




Justo salió la foto de mi última construcción como coordinadora de Creatividad, Acción y Servicio. En el barrio Los Quinchos, en Florencio Varela, la casita de Brisa, esta nena de siete años que nos robó el corazón.












Construcción 2010 en Berisso

Y buscando entre los cientos de fotos, encontré la carta que escribí a la vuelta de la primera construcción. Esa vez construimos solo una casa. Fuimos 9 alumnas y 2 profesoras. La comparto en este espacio para atesorar esos sentimientos y volver a reflexionar sobre esas vivencias cuando la vida me distraiga con sus frivolidades:

Queridísima cuadrilla de Un Techo,  Celina, Ine, Lyns, Anita, More, Ana, Maggie, Mica, Lucre y Noe:
Hoy a la mañana me levanté tarde, con el buen sueño que se duerme en la propia cama, a pocos pasos de un baño con agua. Caminé descalza sobre las baldosas enceradas de mi casa y cada objeto cotidiano de mi vida se me apareció como nuevo y como un privilegio inmerecido. El abrazo de mis hijos, el beso de Daniel. Hoy ya nada es igual que antes de salir el viernes 19 para nuestra primera construcción con Un Techo.
Tengo en el corazón y en la cabeza mil pensamientos y sentimientos encontrados: el primero es la inmensa gratitud por la alegría, el compromiso, la fuerza, la unidad que demostraron mis 9 leonas. No nos tocó fácil.
No estaban los chicos con los que trabajamos siempre con los que es más fácil sentir que se puede cambiar algo. La vida nos cruzó con María y José, dos náufragos a la deriva en un río de impotencia, de soledad, de traiciones y rechazos. 
Hubiera sido fácil para nosotras hacer reír a los niños, jugar con ellos, estamos acostumbradas a ese trabajo que nos gusta. Por eso, en el reparto, a nosotras, "de casualidad", nos tocó una familia disfuncional como pocas. Hubiera sido más fácil trabajar con una jefa de familia, abandonada por el padre de sus hijos. Pero nos tocó ayudar a un hombre, herido en el orgullo de haber perdido todo. A un hombre que tiene la edad de sus padres, que tuvo que adaptarse y aceptar que le hicieran su casa chicas que podrían ser sus hijas. Él, que demostraba a cada palabra que pensaba que su hija no podía ni sabía hacer nada, de repente tuvo que aceptar que 9 "pibas", le levantaran en dos días una casa.
Ustedes pudieron con su frescura abrir esos corazones, escucharlos, hacerlos sonreír. José sacó de entre sus cosas arrumbadas su impecable bata de Taekwondo, testigo de una época en la que era ganador de trofeos. Al segundo día nos preparó esas deliciosas alitas a la parrilla. María se animó a poner las ventanas de su casita,  a cebarles mate, a peinar a Maggie, y el momento en que la hicieron bailar cumbia.... la sonrisa, ese brillo en los ojos opacos de María que ustedes lograron sacar... eso no me lo voy a olvidar nunca en la vida.
Construyeron una casa, desde los cimientos hasta el techo. Un casa aislada del barro, que José va a mejorar con sus dos manos. Tener este piso para salir de la carpa, le va  a dar fuerzas para salir a trabajar  porque ahora tiene un proyecto que va a poder cumplir, de a poquito. Lo dejamos con esas ideas en la cabeza, mejorar las paredes, pintar el piso, hacer el bañito, ordenar sus cosas que desde hace meses están en bolsas.

Esos ojitos brillantes de María al final del segundo día nos demostraron que ella quiere ser feliz, ella puede volver a empezar, ella quiere tener una oportunidad. 

Un abrazo a todas. Las quiero mucho. ¡¡¡Estoy muy orgullosa de mis chicas CAS!!!
Lili
Noviembre de 2010

jueves, 28 de marzo de 2013

Cuando la infancia era en blanco y negro

Adiós al papá de Hijitus
A todos los chicos que ya pasaron los 50...



Para todos los que pasamos el medio siglo, los que fuimos chicos cuando pasaban el programa de Disney los domingos y nos ponían frente a la pantalla recién bañaditos, los que teníamos álbumes de figuritas coleccionables (las chicas con brillantina), Hijitus fue nuestro primer héroe de un dibujito argentino. Un chico de la calle que vivía en un caño y que era amigo del hijo de un súper millonario. Una idea genial, y el creador de esa idea fue Manuel García Ferrer.
Los chicos de nuestra generación compartimos esa infancia en blanco y negro, de leche chocolatada y galletitas al peso sacadas de una lata. Y también compartimos esas frases inolvidables:
  • "Sombrero sombreritus, conviértete en Súper Hijitus. ¡Fu fuuu y chukuchukuchuku!."
  • "Tiro lío, cosa golda. Lompo l'alma."
  • "Marche preso, desacatao. Lo voy a mandar a repimporotear al calabozo."
  • "Ju ju ja ju ja ju... Hablá mas fuerte que no te escucho."
¿Reconocen a los personajes que decían estas frases?

Ahora los dejo con una parte del capítulo de "Las aventuras de Súper Hijitus", cuando Hijitus salva al que sería su compañero inolvidable Pichichus. Y prepárense la chocolatada con galletitas...






lunes, 25 de marzo de 2013

Rodolfo Walsh por él mismo

A mi amigo Eduardo D´Argenio 

"Pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez." Rodolfo Walsh

Es cierto que Facebook es una gran bolsa de lo efímero, en la que van cayendo pensamientos, videos y fotos resucitados por un "me gusta" muchas veces mecánico y banal. Sin embargo, a veces, me sorprende con joyas como ésta, que hoy gracias a Eduardo, llegó a mí. Rodolfo Walsh, habla de sí mismo, con inteligencia, con ironía y si ya lo queríamos, ahora lo queremos mucho más.
Este 25 de marzo es mi manera de recordarlo:


Rodolfo Walsh por Rodólf Fowólsh

   Me llaman Rodolfo Walsh. Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados (1), y eso me gustó.

    Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres. 
    Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antigüedades; el más secreto: criptógrafo en Cuba. 
    Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947, y otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba "Mar Negro", y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires. 
    Tengo una hermana monja y dos hijas laicas. 
    Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa, y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en Letras. 
    Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos. 
    La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie. Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años. En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces. 
    En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez. 


(1) Unidad métrica compuesta por
una sílaba breve (sin acento) y una larga (acentuada).
Así, habría que leer Rodólf Fowólsh.


        Texto extraído de "Ese hombre y otros papeles personales", Rodolfo Walsh, Editorial Seix Barral




lunes, 18 de febrero de 2013

Educación del príncipe


A mis hijos





"Los cronopios no tienen casi nunca hijos, pero si los tienen, pierden la cabeza y ocurren cosas extraordinarias. Por ejemplo, un cronopio tiene un hijo, y en seguida lo invade la maravilla y está seguro de que su hijo es el pararrayos de la hermosura y que por sus venas corre la química completa con aquí y allá islas llenas de bellas artes y poesía y urbanismo. Entonces este cronopio no puede ver a su hijo sin inclinarse profundamente ante él y decirle palabras de respetuoso homenaje.

El hijo, como es natural, lo odia minuciosamente. Cuando entra en la edad escolar, su padre* lo inscribe en primero inferior y el niño está contento entre otros pequeños cronopios, famas y esperanzas. Pero se va desmejorando a medida que se acerca el mediodía, porque sabe que a la salida lo estará esperando su padre, quién al verlo levantará las manos y dirá diversas cosas, a saber:

-Buenas salenas cronopio cronopio, el más bueno y más crecido y más arrebolado, el más prolijo y más respetuoso y más aplicado de los hijos!

Con lo cual los famas y las esperanzas junior se retuercen de la risa en el cordón de la vereda, y el pequeño cronopio odia empecinadamente a su padre y acabará por hacerle una mala jugada entre la primera comunión y el servicio militar. Pero los cronopios no sufren demasiado con eso, porque también ellos odiaban a sus padres, y hasta parecería que ese odio es otro nombre de la libertad o del vasto mundo."

                                                             Julio Cortázar, en "Historia de cronopios y de famas"

*o madre...

martes, 6 de noviembre de 2012

Nazareno Cruz y el lobo

 La mirada poética de Leonardo Favio
"Un bichito colora...do...do...
ha matado a su mujer...jer...jer
Con un cuchillito de punta alfiler...
Le sacó las tripas y se puso a vender...
A veinte...a veinte...las tripas calientes..."


Así , con esa enigmática canción infantil en la voz ambigua de Fidelia, una niña pintarrajeada, inocente y amenazante a la vez, comienza la película de Leonardo Favio que fue un hito en mi historia con el cine y en la historia del Cine Nacional.
Junio de 1975. Supongo que habré ido a verla porque me había encantado Juan Moreira, o por la inmensa promoción, por sus imágenes de póster tecnicolor de los ´70, o por su leit motiv, "Soleados", esa música que pasaban a toda hora por la radio y que todavía me emociona con toda su carga kitsch, ingenua, romántica. 

Lo sobrenatural, ese sincretismo entre la superstición de la gente de campo y la religiosidad, es la cantera popular de la que abreva el creador. Para ello se basa en la famosa leyenda popular del lobizón: la maldición que acecha al séptimo hijo varón. En medio de una tormenta, lo sobrenatural nos sobrecoge desde el principio con el grito de la bruja Lechiguana: "¡Jeremías, Jeremías! No dejes parir a tu mujer. Seis hijos te dio el señor... El séptimo leche de diabla mamará y te nacerá lobizón".



Pero como en toda tragedia que se precie, los padres desafían al destino y ese bebé recibirá por nombre Nazareno, Nazareno Cruz.  Y el niño crece fuerte y alegre, querido por todos, hasta se burla de las supersticiones imitando el aullido del lobo,  y así pasarán los años, hasta que en su vida con los pies en la tierra de muchacho simple y pueblerino, conocerá en una misma noche el amor y la tragedia, al ángel y al demonio. Todo en una hoguera, remolino de fuego inolvidable. Los enamorados cruzan sus miradas puras sin saber que un niño oficia de Cupido y Mandinga empieza a esperar el Final. Porque como en toda tragedia, es imposible parar la flecha disparada por el arco de la fatalidad.


El amor de agua de Griselda y Nazareno, se consumará y fructificará en un hijo nacido de esa pasión sin salida. Y por el campo intentarán escapar de la profecía maldita la dulce muchacha blanca y el lobo negro como la noche más oscura. Aunque los dos saben con el cuerpo y con la respiración que no hay lugar para ese amor en este mundo.


Nazareno Cruz y el lobo es una película desmesurada, contaminada por el melodrama del radioteatro, moderna en su factura híbrida, bella en imágenes pictóricas que parecen escapadas del Infierno de El Bosco, pero fueron captadas por la mágica fotografía de Juan José Stagnaro.
Favio metamorfoseó a sus actores y los inmortalizó en esos personajes. Para siempre Marina Magalí será Griselda; Nora Cullen, la Lechiguana; Alfredo Alcón, un Satanás nostálgico de dios; Juan José Camero, Nazareno, Nazareno Cruz.


En una entrevista, Favio dijo sobre esta película:
"Este proyecto se gestó cuando en el país se desarrollaba esa enorme lucha por saber cuáles eran los buenos, cuáles eran los malos.Todos se debatían pensando si el peronismo, si la izquierda, si la derecha... El que elegía el amor estaba perdido. En ese momento eran todas mezquindades. La historia de Nazareno me pareció una buena metáfora. Es una película que parte de mi ingenuidad, de haber pensado que enviando mensajes se iban a poder apaciguar los ánimos"

Después de Nazareno Cruz y el lobo vinieron 11 años de exilio, otro capítulo dentro de la "crónica de un niño solo", ése que se hizo a sí mismo. Pura intuición e intensidad para retratar el fragmento de la historia colectiva. Para recordarnos que los sueños personales y las utopías son lazos que se entretejen en el entramado de la vida y que sólo se concretan con compromiso, puños cerrados y manos abiertas.

Viento, Tierra, Fuego, Aire, Cielo, Infierno, Amor, Dolor, Pueblo, Arte, Presente, Eternidad. Este es mi ramillete de palabras que  hoy elijo como ofrenda para recordar a Leonardo Favio. 



sábado, 3 de noviembre de 2012

La muerte mexicana

Ofrenda del Día de los Muertos en el Museo Fernández Blanco

"Para el   habitante de NuevaYork, París o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El  mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con impaciencia, desdén o ironía: "si me han de matar mañana, que me maten de una vez".
Octavio Paz (1914-1998) , El laberinto de la soledad





Buenos Aires nunca deja de sorprenderme, y ayer me dio una grata sorpresa: me trasladé a México para vivir la tradicional fiesta de Todos los Muertos con sólo tomarme el semirápido hasta el Correo Central y caminar hasta Suipacha y Libertador, hasta los increíbles jardines del colonial edificio del Museo Isaac Fernández Blanco.
En un atardecer perfecto, cientos de personas se congregaron para compartir las ofrendas a los muertos de la cultura de México y Argentina; este año los altarcitos fueron dedicados a Chavela Vargas, Carlos Fuentes, Caloi y Astor Piazzolla. Se entregaron, también, los premios a las simpáticas calaveritas literarias  ( especie de coplitas burlonas) dedicadas a las figuras homenajeadas, organizado por "Con X de México".


Con flores de papel, y flores naturales, con las fotos de los homenajeados junto a la infaltable Virgencita de Guadalupe, con papeles barrilete calados (papel picado, le dicen), con cruces, velas e incienso. Y lo más asombroso, variadas e irrespetuosas representaciones de la muerte, esqueletos vivos, gozosos, que no provocan miedo sino más bien una sonrisa de estupor. Y las calaveritas de azúcar con nombre, regalo para las personas queridas.


Con toda la paradoja de esa muerte que es vida, de ese dolor que es alegría, la muerte mexicana me conmueve, me pone la piel de gallina, me hace pensar que así deberíamos tratar a nuestros muertos queridos, sin tanta solemnidad, sin tantos traumas. Invitarlos en su día a nuestra mesa, recordarlos con las cosas que más les gustaban. Así me gustaría también que me recuerden a mí, algún día, porque no le tenemos miedo a la Huesuda, a la Calaca, a la Flaca, a la Pelona, a la Catrina...



Así, sin querer, se me cumplió el sueño de vivir un 2 de noviembre a la mexicana. ¡Y pensar que hace 19 años que se realiza este festejo organizado en conjunto por la Embajada de México y el Museo de Arte Hispanoamericano y yo no lo sabía! Enterarme de que en mi país se realiza un evento como este, heredado de las costumbres pre-colombinas, es muy estimulante. Es un pequeño pero poderoso gesto de la cultura hispanoamericana ante tanto Halloween de calabazas de plástico.
Para los interesados, el Altar de los Muertos, podrá ser visitado hasta el 11 de noviembre. Una excelente oportunidad para conocer, de paso, este museo que es un lugar encantador de nuestra querida Buenos Aires.