Conocí a este fotógrafo excepcional en Buenos Aires, en la maravillosa muestra fotográfica organizada por Fundación Proa en el año 2000. La exhibición titulada "Éxodos" retrataba en 350 imágenes la situación global de millones de refugiados de los cinco continentes condenados a abandonar sus tierras y a desplazarse kilómetros para vivir el infierno de la marginación por diferentes razones- o mejor dicho sinrazones- raciales, religiosas, políticas o económicas.
Hoy en cuatro cines porteños, con un solo horario, como en el Village Recoleta, si se apuran podrán ver La sal de la tierra, el documental sobre la vida y la obra de un fotógrafo que escribió con luz la historia del planeta tierra de los últimos 50 años.
La voz en off de Wim Wenders que habla de la admiración por el artista desde una primera foto de él que vio y que compró, nos incluye como espectadores desde su punto de vista. Ya no somos los mismos después de ver la obra de Salgado, ya no somos los mismos después de asomarnos a su prodigioso Aleph en blanco y negro.
El aporte de Juliano, el hijo del fotógrafo, nos entreabre la puerta para comprender al hombre, y allí es cuando quedan más preguntas sin respuestas.
¿Por qué un joven recién casado, exitoso con su carrera de economista en París, empieza a jugar con la cámara recién comprada por su esposa y deja todo para recorrer los cinco continentes? ¿Quién es Leila, la mujer detrás de ese aventurero que lo esperó de regreso toda su vida, cuando volvía enfermo del alma y quizás del cuerpo, sediento de hogar y de amor después de sus travesías por el infierno? ¿Dónde dormía, qué comía, cómo viajaba el hombre detrás de las fotos, ese que puede crear belleza del horror?
Especialmente hermoso para mí es su recorrido por la Sudamérica andina, durante el cual convivió con comunidades indígenas y tomó fotos que me identifican y me emocionan como esta:
La película nos hace seguir sus pasos, nos arrastra a los abismos del dolor en este mundo. Sin embargo queremos ver, ver nos hace más dignos, más hombres. Sin las fotos de Salgado estas historias nunca hubieran sido contadas, simplemente nunca hubieran existido.
Su último gran trabajo, Génesis, está dedicado a la belleza de la tierra incontaminada, tan vasta y maravillosa en imágenes poéticas y estremecedoras.
Tan grande como ese último libro es su proyecto Instituto Terra con el cual en 15 años, logró revertir el proceso de desertificación de la zona de Brasil donde nació y creció mediante la reforestación. Algo realmente esperanzador.
Acá les dejo el trailer y mi más insistente recomendación. Vayan a ver esta película al cine. El cine de Wenders más la fotografía de Salgado se merecen la pantalla grande.





