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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Qhapaq Ñan, desandando el camino con Gustavo Santaolalla

Paisaje y poesía en la pantalla chica




Qhapaq Ñan, desandando el camino con Gustavo Santaolalla, es una serie documental compuesta por cuatro programas, que nos permite ir tras las huellas de la herencia cultural que nos dejaron los Incas a través de una experiencia audiovisual única.

El trabajo desde la Argentina fue impulsado por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación en colaboración con los otros cinco países miembros y acompañado por el Ministerio de Turismo de la Nación en lo referente al Plan de uso público de nuestro país.

Con producción del propio Gustavo Santaolalla, la dirección de Andrés Nicolás Cuervo y el apoyo del Consejo Federal de Turismo junto al Ministerio de Turismo de la Nación, la serie nos invita a recorrer las siete provincias que lo componen (Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy), concluyendo en el vecino país de Bolivia para sumergirnos en el legado histórico que dejaron las antiguas civilizaciones de nuestro continente.

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Como en la década del 80, cuando produjo el épico proyecto De Ushuaia a La Quiaca, junto a León Gieco, Gustavo Santaolalla se puso andar, está vez, recorriendo el largo Camino del Inca o Qhapaq Ñan.  
Desandando el camino es un programa documental recién estrenado en la TV Pública y el Canal Encuentro. Lo encontré de casualidad haciendo zapping un sábado a la tarde y me llenó de emoción.
El programa se enfoca en el tramo de las provincias argentinas del Camino del Inca, es el propio Santaolalla el que “desanda” el camino, entre esas montañas imponentes, esas piedras eternas, esos cielos eternos…
En cada lugar por el que pasa se contacta con la gente del lugar de un modo sensible y poético. Lo grande y lo microcóspico se entrelazan. Santaolalla logra captar la voz y el color de la Pachamama y nos invita a la contemplación. No busca el pintoresquismo ni la recomendación turística. Sino que con una fotografía artística deslumbrante y una banda sonora, que es el sello del artista, nos sumerge en esta parte de la Argentina que amo tanto, las provincias andinas, de Mendoza a La Quiaca, recorriendo los lugares por donde pasaban los chasquis, ese camino declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Pero sin duda, como dice mi amiga Betina, lo más bello es contemplar el paisaje humano. Ese encuentro con los pueblos originarios: huarpes, diaguitas, collas o quilmes.  “Gente con una dimensión y una percepción del tiempo y del espacio muy distintas a la nuestra y también con una relación diferente con la naturaleza, con la Pachamama, que es nuestra casa aunque la tengamos bastante olvidada. Desafortunadamente, ya estamos pagando las consecuencias de ese olvido”, comenta el músico en un reportaje.  

Las comidas humeantes, los telares coloridos, las ruinas Quilmes, una coplera tocando la caja en el medio de la montaña, los cactus como centinelas silenciosos, las llamas y vicuñas, los diminutos escarabajos, toda esa belleza va siendo capatada por una cámara inquieta que nos sorprende con su vuelo de cóndor o con su mirada al ras de la tierra.
Una pluma negra de cóndor es el símbolo que va llevando Santaolalla para que cada una de las hermosas personas que va conociendo en el camino anude su nudo de hilo rojo como la sangre de los antepasados incas que corren por sus venas. Así es el compromiso de estos hermanos,  conscientes del valor cultural incalculable que resguardan con su heroica perseverancia que resiste los embates del sol, del viento y de la soledad.
No se pierdan Qhapaq  Ñan. Imágenes y música que nos llenan el alma.

Próximas emisiones en Encuentro, ver aquí

sábado, 24 de octubre de 2015

Abanico de soltera (textos deshojados para una Rosa granadina), Andrea Juliá

En la obra se festejan 10 años de vivir con poesía


Este año me encontré dos veces con el duende. Peregriné en enero hasta Granada, para caminar las calles del Albaycín, donde todavía resuenan sus pasos sobre los puentes del río Darro y ascendí la cuesta hacia la Alhambra, por cuyos jardines se paseó llenó de sueños. Visité su casa y entré a su cuarto de soltero donde encontró en los meses de verano la tranquilidad y la protección familiar para escribir sus obras de teatro. La segunda vez se me apareció de golpe, ni bien se apagó la luz y en el escenario lo sentí encarnado en el amor de la compañía Teateatro que lo lleva de la mano por distintos escenarios del  país y del mundo desde hace diez años.



Un proyecto teatral que entreteje la vida de un poeta español y una actriz argentina. Un poema dramático encarnado en la voz y el cuerpo de Andrea Juliá. Tanta vida, tanto amor y tanta poesía traspasan la piel del espectador y llegan directamente al alma. 


Abanico de soltera enhebra momentos de Doña Rosita la soltera y un homenaje visceral a los últimos años de Federico García Lorca. La actriz y autora del texto se pone en los zapatos de Rosita y de Federico, les presta su cuerpo y su voz, los convoca, y ellos se alternan sobre el escenario con sus propias expresiones y movimientos. 


"-Yo lo sabía todo.
-¿Volverás?
- Sí, volveré"
Presa de esa promesa, la rosa granadina, como la rosa mutabilis, irá perdiendo su rojo que quema para ir poniéndose blanca como mejilla de sal.


"- Mujeres para la boda signadas por la espera del dìa del casamiento, razón de ser de la formación que han recibido. Mujeres de educación cursi, basada en el fingimiento. Mujeres que viven como si tomaran decisiones, como si fueran felices. Pero nada de eso es verdad. Mujeres que tienen las manos blancas, suaves, inútiles, acostumbradas a hacer flores de seda, o encajes, que no saben lo que es lavar la camisa de un hombre o los pañales de un niño."


El texto de Andrea Juliá dialoga con los textos lorquianos, se funde de tal modo que cuesta reconocer donde termina una voz y comienza la otra...

"- Y un día bajo al paseo y me doy cuenta de que no conozco a nadie; muchachos y muchachas me dejan atrás porque me canso, y uno dice "ahí está la solterona" y otro hermoso, con la cabeza rizada, que comenta: " a ésa ya no hay quien le clave el diente".
Y yo lo oigo y no puedo gritar, sino vamos adelante, con la boca llena de veneno, con unas ganas enormes de huir, de quitarme los zapatos, de descansar y no moverme más, nunca de mi rincón."

"Quiero huir, quiero no ver, quiero quedarme quieta, vacía, serena (¿es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad?). Y sin embargo la esperanza me ronda, me sigue, me persigue, como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez."


El drama de esa mujer sin misión, muerta en vida por aferrarse a una ilusión y moldeada por el corsé de la sociedad patriarcal parece muy lejos de la mujer contemporánea, sin embargo destila la esencia del destino trágico femenino. 


La obra es una bella elegía, un altar, un homenaje a un poeta demasiado hermoso que mataron demasiado temprano. Y la pelota de angustia en la garganta de los que amamos al poeta desde la primera vez que alguien nos leyó sus versos o conocimos a sus personajes, se deshace en la belleza de la hermosa mortaja que nunca pudo ser velo de novia, solo espuma blanca de llanto para el muerto: "Lamento pobre y gitano. Lamento, lamento tanto. Dame tu mano sudada y llévame a tu costado. Poeta de las mujeres, de los niños, de los solos e indefensos que te entregaron canciones y te robaron pasiones".


Además de la exquisita actuación de Andrea Juliá, resultan un verdadero deleite el vestuario, escenografía y utilería de Miguel Ángel Nigro y la música original de Gustavo Testa. Todo ordenado en un montaje perfecto por su director Horacio Medrano.


Cuando terminó la obra, me acerqué timidamente a la actriz quien me saludó con un abrazo generoso y solo pude decirle "gracias". Esto es lo que todavía siento al escribir estas palabras.


Los que asistan a las últimas tres funciones de Abanico de soltera, los domingos 8, 15 y 22 de noviembre en el Celcit, sentirán que fueron invitados a la fiesta de la vida.


Las hermosas fotos de esta entrada pertenecen a Marcelo Solís, quien redobla la belleza con su fotos exactas y sensibles.

Para quienes quieran más Granada y más García Lorca:

Diario de viaje: Granada I. La patria de Federico

Diario de viaje: Granada II: La huerta de San Vicente: