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martes, 13 de septiembre de 2016

Così fan tutte en el Argentino de La Plata

Boquitas pintadas y pajaritos en la cabeza

"Los finales de los años ´50 es un buen tiempo para ubicar  esta comedia, que a veces no lo es tanto. Una buena época en la que todavía es posible pensar que hay muchachas casaderas que quieren a sus novios, pero que al ser seducidas por unos extraños en un plan elaborado en parte por un extraño filósofo de café y en otra parte por una camarera mueren de amor por ellos, aunque a veces tengan culpa por dejar a sus novios que parten de manera mentirosa a un campo de batalla ficticio. Cambios de identidades, juegos de ocultaciones y manipulaciones emocionales bien propias de una época en la que todavía la instropección no era lo habitual y las convenciones sociales aún no habían sido puestas en cuestionamiento."
Rubén Szuchmacher




La puesta en escena de la famosa ópera de Mozart en el Argentino sorprende por el ritmo, la parodia y los continuos guiños cómplices que los espectadores agradecieron aplaudiendo de pie en la última función.

Excelentes cantantes e intérpretes, una iluminación impecable que destaca el diseño escenográfico que deja lucir el preciso vestuario de esa época bien reconocible de las películas románticas de Hollywood y también de Argentina con su heroínas de labios carmesí y teléfonos blancos.

Los cantantes bailan con swing mientras interpretan las conocidas áreas, desempolvando una de las óperas más conocidas y representadas en el mundo entero.

Mejor no indignarnos con los estereotipos: "así hacen todas". ¿Las mujeres somos todas tontas, volubles, infieles, exageradas, dramáticas y manipuladoras?  Szuchmacher se las arregla para que en esta versión nos ríamos juntos de esos esterotipos de género que son, por suerte, cada día un poco más ridículos.


















sábado, 8 de junio de 2013

"Amadeus" o la ficcionalización de la historia


Antonio Salieri, músico italiano nacido en 1750, conoció el éxito y los mayores halagos de los poderosos, de hecho pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena, donde fue compositor, maestro de capilla profesor de alumnos que luego serían grande músicos de la historia como Beethoven, Schubert  o Litz. Sin embargo su nombre pasó a la historia por una supuesta rivalidad con Wolfang Amadeus Mozart, no sólo eso, sino que se lo ha acusado de haberle causado la muerte. El literatura y el teatro ayudaron a fortalecer esa versión, primero fue Alexsander Pushkin con su poema, quien inspiró a Rimski- Kórsakov para escribir su ópera "Mozart y Salieri".
Hoy, en la cartelera porteña podemos disfrutar de la famosísima obra del escritor británico Peter Shaffer, Amadeus, que fue llevada al cine por Milos Forman con la inolvidable película que se llevó 8 premios Oscar en 1984.


Shaeffer parte entonces, de esa anécdota apócrifa, para narrar el conflicto de un hombre atormentado por la culpa que horas antes de su muerte rememora la relación que marcó su vida. El drama de un hombre lo suficientemente genial para descubrir y valorar a un genio que no pudo soportar la humillación de tanto talento e intentó toda su vida impedir que este saliera a la luz.

El director Javier Daulte, que ya nos tiene acostumbrados a puestas de gran calidad, revitaliza la obra con un diseño escénico muy dinámico, ayudado por la original y espectacular escenografía  de Alberto Negrín que les permite a los actores bajar por toboganes, caminar por andamios y nos hace sentir a los espectadores la impresión de que todo está sucediendo en la caja sonara de un piano gigante.


La obra está narrada en primera persona por el propio Salieri que aparece en la primera escena, como un anciano decrépito atormentado por una culpa asfixiante. Encarnado por Oscar Martínez, quien en 1983, dirigido por Cecilio Madanes en  el teatro Liceo, se destacó por su espectacular Mozart, hoy nos conmueve con ese personaje que en la primera línea del texto ya está invadido por el llanto. 

Pero sin lugar a dudas, es Rodrigo de la Serna quien nos deslumbra con la variedad de matices de un personaje hecho a su medida. El joven actor, con una carrera sólida que lo  ha preparado para este desafío, construye la compleja personalidad del genio jugando con innumerables matices que van desde la comicidad bufonesca hasta la más conmovedora tragedia final.


La envidia, la culpa, la genialidad, el éxito y el fracaso, la música... el misterio de la música, ese arte que está tan cerca de Dios, son los temas de esta obra que nos acerca a una historia que nos habla de personajes humanos, que a pesar de la distancia en el tiempo y el espacio hoy siguen reflejándonos en nuestra humana condición.

Una obra de  teatro comercial de la calle Corrientes, con actuaciones notables. Y la música de Mozart como fondo. Salimos con esa música en la cabeza y con ganas de revolver los viejos discos para volver a escuchar "La Flauta mágica", "Don Giovani" y tantas otras piezas maravillosas de este artista genial.