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domingo, 2 de junio de 2013

Verde inglés

"A rose is a rose is a rose is a rose"

Aunque la primavera en Londres es fresquita y los de acá podamos confundirla con nuestro otoño o por qué no, nuestro invierno, las flores no se equivocan y llenan con su aroma y sus colores el límpido aire primaveral.

Azalea gigante en una casa del barrio de Wimbledon...


Tramas silvestres en verdes y lilas...


Pequeños pensamientos que invitan a soñar...


Tulipanes  fosforescentes y aterciopelados...



Lirios de seda...


Y la glicina con su perfume  embriagador, asomándose a los muros coqueta con sus racimos lilas...


Por todos lados estaban ellas: las flores de primavera.


sábado, 1 de junio de 2013

Diario de viaje: Cardiff y su castillo



El placer de caminar una ciudad en los ratos libres





Esta vez el viaje no nació soñado ni armado por el deseo, sino que fue el trabajo el que me dio la oportunidad de llegar a Cardiff, la capital de Gales.

Y aquí van las sensaciones de los vagabundeos por esta hermosa ciudad, en los pocos ratos de ocio, en los que la curiosidad alimenta mi espíritu viajero.


El Castillo de Cardiff, fue fundado por los normandos en 1091 sobre el asentamiento de un antiguo fortín romano. 
Se puede entrar libremente al predio  y caminar por los jardines o subir las escaleras del antiguo castillo medieval.

                                   

En el siglo XIX se construyó un nuevo castillo diseñado por William Burges, arquitecto del Conde de Bute, con el aspecto de una mansión de cuento de hadas de estilo victoriano. Cada detalle de los salones es bellísimo y sorprendente y allí la lente de mi cámara se detuvo en algunos detalles llenos de belleza, teñidos por la luz ideal de esa tarde soleada de primavera.


                                   

                             

                                        

Me detuve especialmente en la señorial biblioteca y sus exquisitos detalles:
                                         

                              

                              

Pero lo que me más me impactó es el innumerable bestiario que decora cada rincón. 


Pájaros y mariposas, gatos montados sobre perros monstruosos en los murales de las paredes.
                                   




Monitos traviesos y lagartijas en los frisos.




Leones de fauces abiertas como gárgolas en los techos o reposando perezosos en los muros exteriores.




Y el tremendo oso que nos saluda en la muralla, inquietante con sus ojos de vidrio. 

                                 
                           

Un mundo de fantasía con el que los antiguos amenizarían las largas y tediosas temporadas de encierro invernal y hoy los viajeros contemplamos extasiados.