Aunque la primavera en Londres es fresquita y los de acá podamos confundirla con nuestro otoño o por qué no, nuestro invierno, las flores no se equivocan y llenan con su aroma y sus colores el límpido aire primaveral.
Azalea gigante en una casa del barrio de Wimbledon...
Tramas silvestres en verdes y lilas...
Pequeños pensamientos que invitan a soñar...
Tulipanes fosforescentes y aterciopelados...
Lirios de seda...
Y la glicina con su perfume embriagador, asomándose a los muros coqueta con sus racimos lilas...
Por todos lados estaban ellas: las flores de primavera.