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domingo, 4 de agosto de 2013

Diario de Viaje: Cartagena de Indias V

Postales en la retina


Con esta entrada, el Diario de viaje cierra el relato visual sobre los días mágicos pasados en Cartagena de Indias.


Por supuesto que busqué la casa de Gabo y la encontré, es decir me saqué la foto de rigor frente al enorme muro color ladrillo que protege la privacidad del padre del realismo mágico, sabiendo que no está ahí García Márquez, sino en cada rincón de esa ciudad sorprendente. 




También visité el Palacio de la Inquisición, donde perduran los irracionales métodos de represión religiosa, los más sofisticados de la historia.


Y las iglesias: la maravillosa Catedral, cuya cúpula resalta desde todos los ángulos, la Iglesia de Santo Domingo y la Parroquia de San Pedro Claver.




 Así como todas sus plazas, llenas de vida. Recomiendo especialmente tres para ir a la nochecita, están rodeadas de bares y restaurantes y son encantadoras: la plaza Fernández Madrid; la plaza de San Diego, frente al convento de Santa Clara, hoy convertido en un lujoso Sofitel, y, por supuesto, la Plaza de Santo Domingo, donde podrán frotar las partes pudendas de la famosa gorda de bronce de Botero. 




Subí al convento de la Popa y le saqué la foto de rigor a los zapatos viejos.




Me bañé en las playas de Bocagrande, entré a todos lo mercados y me quedé enamorada de las molas, esos maravillosos collage de tela.

Pasé todos los días por el Portal de los dulces para comprar la ración diaria de dulces caseros, especialmente las deliciosas cocadas.




Me asomé a la terraza y miré por todas la ventanas para contemplar esos techos de tejas y esos balcones.





Hice todas o casi todas las cosas que hacemos los viajeros cuando vamos a Cartagena de Indias, una ciudad llena de historias de piratas, arca de los tesoros del Nuevo Continente, sede de la espeluznante Inquisición en América, puerto del más terrible tráfico de personas.


No es casual que allí surgiera el santo protector de los esclavos, San Pedro Claver, "esclavo de los esclavos", cuya historia me enamoró para siempre.



Me despido con mis postales, esas a las que volveré cada tanto cuando la memoria me falle o necesite alimentarme de calor y color en algún día gris.


















viernes, 2 de agosto de 2013

Diario de viaje: Cartagena de Indias IV

Getsemaní


 "Tenían instrucciones de no pasar de los Mercaderes, pero la criada se aventuró hasta el puente levadizo del Arrabal de Getsemaní, atraída por la bulla del puerto negrero, donde estaban rematando un cargamento de esclavos de Guinea".  Gabriel García Márquez, Del amor y otros demonios Pág. 13 capítulo I.


También nosotros nos aventuramos como Sierva María, la protagonista de "Del amor y otros demonios" y salimos de la ciudad amurallada una mañana para conocer Getsemaní.  Para ello hay que salir por la Puerta del reloj, cruzar hacia el Centro de Convenciones, y doblar hacia la izquierda. Por allí da gusto ir perdiéndose por esas calles llenas de vida.
Un barrio que podría compararse con el Pelourinho en San Salvador de Bahía o Santa Teresa en Río.
Allí los vecinos están vendiendo sus casas, que poco a poco se van convirtiendo en bares, restaurantes o hostels. Lo que salta a la vista es que es un lugar en medio de una profunda transformación. Ojalá no pierda su esencia y conserve ese encanto para los viajeros que no buscan el turismo de hoteles cinco estrellas sino la raíz popular y caribeña.

Aquí van algunas imágenes de esa mañana en Getsemaní:


















Si vas a Cartagena no dejes de caminar las calles de este barrio popular donde todavía vive la gente con sus costumbres y tradiciones. 

miércoles, 31 de julio de 2013

Diario de Viaje: Cartagena de Indias III

Oficios


Por las estrechas callecitas o en las plazas, acomodados en las veredas  o en sus casas y locales de puertas abiertas, tranquilos y a su tiempo, los cartageneros son parte del color y de la alegría de la ciudad.



  • Las palenqueras que llegan cada día con sus coloridos vestidos y sus fuentes de frutas:






  • O los vendedores de verduras y frutas...





      ...  con sus carritos de colores:








  • Los puestos de comida al paso:

  • Los zapateros remendones y peluqueros :



  • Los sastres y los esterilladores:


  • Y los cocheros que prometen el paseo romántico por la Cartagena iluminada:





domingo, 21 de julio de 2013

Diario de viaje: Cartagena de Indias I

Plaza San Pedro Claver


Como esta vez no sé por dónde empezar porque todavía tengo en la retina los colores de esta ciudad mágica, empezaré por el principio.
En esta plaza y en estas preciosas esculturas de hierro y chapa se detuvo mi cámara. Allí están representados los cartageneros que aman su ciudad y la viven, callejeando, con sus carritos de frutas, con las casas de puertas abiertas, jugando a las cartas o al ajedrez en las plazas con sombra. Allí están también las palenqueras con sus atuendos coloridos y sus fuentes de frutas.
Así sin ton ni son, las fotos de esa primera mañana en Cartagena que nos recibió con un diluvio a lo Gabo y tuvimos que bajar del avión con un paraguas. Es así como se los cuento y no es realismo mágico, o sí?