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sábado, 15 de junio de 2013

Daniel Glüzmann y la fuente de los deseos

"Bocetos de un sueño"*



Toda obra de arte nace de un sueño o de un deseo. Yo he visto la voluntad de plasmar esas imágenes recurrentes de la mente en el lienzo en blanco, yo soy testigo de que una tela insignificante se transforma en algo bello y necesario. 
Esa rara alquimia se produce en mi casa, entre mate y mate, entre canastos de ropa para colgar o para doblar. Yo soy feliz  cuando llega el momento y Daniel se encierra en el taller, primero boceta y después pinta, cada vez con colores más brillantes, esa realidad que está dentro de su cabeza.

Roma rojo shocking

Dos veces en la vida pudimos ir juntos a la Fontana de Trevi, la primera vez fue de día y en invierno y tiramos las monedas. La segunda vez era de noche, y nos perdimos en las calles viejas y oscuras de la ciudad eterna. Fue el ruido del agua el que nos indicó el camino. Y llegamos allí, a la fuente iluminada. No estábamos solos como Marcello y Anita sino rodeados de cientos de personas que llegaron emocionados a la fuente del amor. Y esa vez volvimos a tirar la monedas. 
Ahora entiendo que esa vez sellamos el milagro, que la fuente eterna se quedó dentro nuestro y para siempre y que cada vez que miro los cuadros de Daniel vuelvo allá.

La Fontana di Trevi

Desde esta semana hasta el 31 de julio, en el precioso Espacio de Arte de Osde en La Plata, los que quieran pueden llegar a la fuente de la dolce vita y adentrarse en la sugestión de  este momento único de la filmografía de Fellini que juega con las imágenes del pintor en esta bella instalación.




A continuación el texto del catálogo escrito por la curadora de la muestra, la licenciada en Artes Marcela Paravano y,  por  supuesto, algunas de las obras:
                                                                            
 La estrategia de partida para la elaboración de esta serie de obras es la apropiación de la  secuencia cinematográfica del film La dolce vita de Federico Fellini. Precisamente en la inmersión- encuentro de  Sylvia  y Marcello en la  paradigmática Fontana de Trevi, fuente de los deseos, de la ilusión, observamos  la pareja  verdad- ficción. Ficción dentro de la ficción, metalenguaje de lógicas simultáneas, somos invitados a transitar  la sin razón, lo onírico  del  instante donde la fuente suspende su cascada y nos despierta del encantamiento.

Roma en mi piel

 Glüzmann, merodeador  compulsivo de esa fina línea sondea la escena, la desglosa, la desarma en sus componentes sígnicos y nos entrega  a la observación para que nosotros definamos en cuál de los mundos deseamos estar. El deseo es el motor, deseo que comienza en la acumulación de bocetos previos en su cuaderno, donde deja los rastros de ese deambular vagabundo donde el impulso expresionista por momentos es controlado como en Desayuno en Atalaya, No mientas más o El enigma de Apple por la presencia  surrealista  y  luego  liberado como en Roma rojo shocking.

Cuaderno de bocetos

 Aquí nuevamente  el guiño cinéfilo y la gestualidad que dan rienda suelta a ese perfil germano, incandescente que cada vez  es más notable.  Materia cargada, color  azul,  rojo, vibraciones de lo extremo, pasionales argumentos, tan  pasionales como la  pareja ficción-real. La verdad  puede ser expresada por diferentes lenguajes; al final, aflora, como una mujer que emerge de las aguas y nos participa de su baño purificador. 


La nave va

  Figurativo y profundamente conceptual, sus obras  invitan al espectador  desprevenido a una lectura  nada estetizante, por lo contrario, lo demasiado estetizante, característica de nuestra cultura visual, es desarticulado en sus aspectos más cruentos. Esta  condición del  arte como verdad,  en los términos que Heidegger   expresa como develar viendo, preparan para un recorrido no lineal sino en profundidad. 

The distance of the dreams

     Globalización, tecnologías, collages, realidades  virtuales, mundos divididos,  mundos velados, la emocionalidad de las formas, son nudos temáticos por los que transcurre su lenguaje pictórico, desarrollado  coherentemente  en esta trama de signos que nos convocan.

Hombres, columnas y manzanas

         “Blue thought” es quizá, la expresión máxima de ese momento. Dejemos que el agua, presente en todas las obras de esta muestra, nos conduzca a la inmersión en la no- lógica de un mundo donde la intuición es un gatito blanco  en nuestras manos.

Blue thought



El enigma de apple

Bocetos de un sueño, Daniel Glüzmann
Del 13 de junio al 31 de julio de 2013


Lucía a través de los espejos


ESPACIO DE ARTE
FUNDACIÓN OSDE
50 Nº 925 5º Piso
La Plata

Entrada libre y gratuita
Lunes a viernes de 9:00 a 18:00

*Todas las fotografías de esta entrada pertenecen a Marcelo Solís, excepto  Lucía a través de los espejos, que pertenece a la autora del blog.

sábado, 8 de junio de 2013

"Amadeus" o la ficcionalización de la historia


Antonio Salieri, músico italiano nacido en 1750, conoció el éxito y los mayores halagos de los poderosos, de hecho pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena, donde fue compositor, maestro de capilla profesor de alumnos que luego serían grande músicos de la historia como Beethoven, Schubert  o Litz. Sin embargo su nombre pasó a la historia por una supuesta rivalidad con Wolfang Amadeus Mozart, no sólo eso, sino que se lo ha acusado de haberle causado la muerte. El literatura y el teatro ayudaron a fortalecer esa versión, primero fue Alexsander Pushkin con su poema, quien inspiró a Rimski- Kórsakov para escribir su ópera "Mozart y Salieri".
Hoy, en la cartelera porteña podemos disfrutar de la famosísima obra del escritor británico Peter Shaffer, Amadeus, que fue llevada al cine por Milos Forman con la inolvidable película que se llevó 8 premios Oscar en 1984.


Shaeffer parte entonces, de esa anécdota apócrifa, para narrar el conflicto de un hombre atormentado por la culpa que horas antes de su muerte rememora la relación que marcó su vida. El drama de un hombre lo suficientemente genial para descubrir y valorar a un genio que no pudo soportar la humillación de tanto talento e intentó toda su vida impedir que este saliera a la luz.

El director Javier Daulte, que ya nos tiene acostumbrados a puestas de gran calidad, revitaliza la obra con un diseño escénico muy dinámico, ayudado por la original y espectacular escenografía  de Alberto Negrín que les permite a los actores bajar por toboganes, caminar por andamios y nos hace sentir a los espectadores la impresión de que todo está sucediendo en la caja sonara de un piano gigante.


La obra está narrada en primera persona por el propio Salieri que aparece en la primera escena, como un anciano decrépito atormentado por una culpa asfixiante. Encarnado por Oscar Martínez, quien en 1983, dirigido por Cecilio Madanes en  el teatro Liceo, se destacó por su espectacular Mozart, hoy nos conmueve con ese personaje que en la primera línea del texto ya está invadido por el llanto. 

Pero sin lugar a dudas, es Rodrigo de la Serna quien nos deslumbra con la variedad de matices de un personaje hecho a su medida. El joven actor, con una carrera sólida que lo  ha preparado para este desafío, construye la compleja personalidad del genio jugando con innumerables matices que van desde la comicidad bufonesca hasta la más conmovedora tragedia final.


La envidia, la culpa, la genialidad, el éxito y el fracaso, la música... el misterio de la música, ese arte que está tan cerca de Dios, son los temas de esta obra que nos acerca a una historia que nos habla de personajes humanos, que a pesar de la distancia en el tiempo y el espacio hoy siguen reflejándonos en nuestra humana condición.

Una obra de  teatro comercial de la calle Corrientes, con actuaciones notables. Y la música de Mozart como fondo. Salimos con esa música en la cabeza y con ganas de revolver los viejos discos para volver a escuchar "La Flauta mágica", "Don Giovani" y tantas otras piezas maravillosas de este artista genial.