sábado, 24 de marzo de 2012

Elena Rogers, de Barracas a Broadway

Ella es menuda y frágil, ella es sencilla y auténtica. Ella es una chica de barrio a la que siempre le gustó cantar. Y así, un poco por azar, su destino la fue llevando a vivir las vidas de grandes mujeres que la han hecho brillar en los escenarios del mundo. 
Ella fue Mina y la Piaf y Evita. Ella es una artista amada y admirada en Europa, pero también aplaudida y querida en Buenos Aires.



Esta semana, fue nota en The New York Times: "Don´t cry for her, Argentina; She landed the big role"  (No llores por ella Argentina; ella hizo un gran papel) Y yo, que la voy siguiendo desde hace tiempo, que me emocioné con su Piaf y canto con ella las canciones de su disco "Vientos del sur", no pude dejar de sentirme orgullosa y oronda, como otros se sienten eufóricos con los goles de Messi en el Barcelona.



Después de haber pasado del anonimato al éxito en Londres en el 2006 interpretando a Evita, ahora llega a la capital de la comedia musical con esta fabulosa obra de Andrew Lloyd Webber. Y fascinó a los críticos, por su acento argentino, por su voz, por su fuerza, por su verdad.

Tocada por la varita mágica de la oportunidad, la Rogers no "se la cree". Sabe que a la suerte y al talento hay que ayudarlos con trabajo, buen comer y buen dormir. Es una gran trabajadora que cuida su cuerpo, su herramienta, como si fuera un atleta. 

El año pasado también fue Lisa en "Un amor", la tercera película de la cineasta argentina Paula Hernández. Junto a Diego Peretti y Luis Ziembrowski, cuenta una historia de amor adolescente que perdura en la vida de los tres amigos adultos que se encuentran después de 30 años. En ésta, su primera incursión en el cine, también nos enamora con su sinceridad, con su intensa mirada color de agua y su sonrisa cautivadora.


La Rogers nos convence cantando en italiano como Mina, en francés como la Piaf o haciendo de Evita en inglés. En el escenario crece y se transforma. Les presta el cuerpo y la voz a estas mujeres que han pasado por la vida dejando una estela de fuego y las hace revivir cuando se abre el telón.
 Sin embargo, a mí me sigue conmoviendo especialmente cuando canta "Siempre se vuelve a Buenos Aires" de Eladia Blázquez. Ahí la siento toda ella, esa chica del barrio de Barracas a la que siempre le gustó cantar y que nunca se fue de acá.

4 comentarios:

  1. Buenísima la crónica de una mujer excepcional. Mucha gente dice que los verdaderos genios son humildes, y la Roger es muestra cabal de ello.
    Alejada de la televisión basura, peleas mediáticas y actitudes genuflexas , y otras yerbas, Elena brilla, movida solamente por su talento, tenacidad, y confianza en sí misma.

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  2. Eleonara, el blog cada día está mejor. Es un torrente de sabiduría, cultura y variedad temática...
    Como le dije en otra entrada, me encantaría tomar un café con usted algún día...
    Siga así...

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  3. Encontré esto de casualidad, y me emocionó la descripción de esa chica tan sencilla y a la vez maravillosa. Tuve el honor de poder verla en Rosario, con su "Tiempo Mariposa" y me enamoré perdidamente de su voz y su simpatia. La amo.

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  4. Gracias por pasar Anónimo 1 y 2, me encanta cuando se reviven entradas antiguas gracias a su lectura.

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