sábado, 11 de agosto de 2012

Vientos de cambio


 “Es un matrimonio igualitario”, me dice una conocida. “Es un matrimonio”, dirá un día.
P. K.

Hoy varios  usuarios de Facebook, compartieron el artículo de Patricia Kolesnicov, periodista y escritora, que se casó por segunda vez: la primera con un varón, la segunda con una mujer. Y yo festejo estar viva para ser testigo de estos cambios en la sociedad. Mal que les pese todavía a algunos o a muchos, en la Argentina, mi país, hoy en día una pareja que decida formar una familia puede legalizar su unión, sin distinción de géneros. 


Soy consciente de que no se pueden borrar de un plumazo siglos de prejuicios, pero me llena de entusiasmo pensar que la ley que antes encarcelaba o mandaba a fusilar a personas que se atrevían a hacer pública su condición de homosexualidad hoy los ampara para que puedan integrarse a una sociedad que se traga el desconcierto ante lo que no comprende, pero que ya no puede más marginar, hostigar, amordazar a los diferentes bajo la protección de la ley.
Esta hermosa historia, y esta crónica que podría ser el guión de la próxima película de Burman, me trajo a la mente una comedia  norteamericana, que puede conseguirse en DVD y que encontré de causalidad mientras esperaba en la cola del supermercado(es increíble, pero no sé porqué allí, encontré “Blue Velvet” o “Mulholland Drive” de David Lynch, revueltas con DVDs de Karaokes o la saga de Rambo). Se trata de “The kids are all right” o “Mi familia”, título pasteurizado con el que se estrenó por estos lares…


Nic y Jules ( Annette Bening y Julianne Moore), las protagonistas , están casadas desde hace mucho tiempo, son un matrimonio como cualquiera con dos hijos adolescentes que fueron concebidos en el vientre de cada una de ellas por inseminación artificial. El conflicto de la comedia se produce cuando la hija de 18 años decide buscar al donante, es decir a su padre biológico: un Mark Ruffalo, eterno adolescente, que dueño de un importante restaurant orgánico, con su apariencia “cool” y su moto, abre dudas y mueve el piso en una familia, que a pesar de haber luchado mucho para correr tantas barreras sociales, sigue manteniendo principios patriarcales en los roles asumidos en la pareja. “No abolimos el patriarcado. Todo lo que lleva milenios más o menos reglado en una pareja heterosexual –quién paga las cuentas, quién hace la sopa, quién define cuándo lavar los platos– se dirime a facón en una pareja homosexual.”, aclara Pato en su nota (que recomiendo leer completa).
“ El arte y la vida” es una sección de este blog.  Historias como las de Patricia, realmente me hacen pensar que ciertas vidas son una obra de arte y que es cierto que siempre la realidad es más rica e interesante que cualquier ficción.





2 comentarios:

  1. Felicitaciones, tu blog cada vez está mejor, completo, fluído, accesible, interesante, etc, etc, y no lo digo yo, sino las casi 11000 vistas que tiene este sitio !

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  2. Que esperanzante artículo Eleonora,voy a tratar de ver esa película.

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