viernes, 29 de enero de 2016

Café literario: Lectura de vacaciones

Leer nos hace más felices



"¿Cómo nos sentimos y qué cambios experimentamos cuando nos sumergimos en una historia? ¿Tiene un efecto transformador? ¿Nos hacen ver los protagonistas de las ficciones nuestras contradicciones y deseos? ¿Nos recuerdan cosas esenciales, tal vez olvidadas?" Emma Rodríguez, El País semanal

Este es el título de un artículo de El País semanal publicado el 25 de enero de este año y que expresa lo que sentí este verano en relación a la lectura.

En mi semana de vacaciones en la querida playa de La Paloma, Uruguay, leí dos novelas. La primera, Tres Luces, de Claire Keegan de tan solo 88 páginas y las segunda, la esperada tercera gran novela de Jonathan Franzen, Pureza, de 697 páginas.

La primera, la exquisita nouvelle de una joven escritora irlandesa publicada por Eterna Cadencia, me sumergió de manera poética y sensible en la mirada de una niña campesina de los años ochenta, que me transportó a mis propias experiencias. Eso tiene de mágico y catártico la literatura: las semanas de la protagonista en la casa de los Kinsella, me trajo al presente la casa en Marcos Paz de mi tía Rosa, los veranos tórridos en esa casa blanca con canteros de flores de papel, molino, vacas a las que ordeñar cada mañana... las manos arrugadas y rojas de mi tía, el piso de granito fresco de la casa, el olor a jabón blanco y a limpieza, la muerte inexplicable de mi prima Toni... La hermosa y perfecta ficción me arrastró hacia adentro y  hacia el pasado y recobré con fuerza esa que fui, esa que soy. Terminé la novela con una emoción que nubla la vista y hace que dejemos el libro un poco abrazado contra nuestro pecho mientras con la otra mano nos secamos las lágrimas... Y más no puedo contar, porque en esta pequeña novela o cuento largo todo huele a secreto, a omisión, a extrañeza. Lectura que se hace de una sentada y que invita a la re-lectura.


La segunda y tan esperada, fue la novela de Franzen, autor que me sedujo con Libertad y Las correcciones. Una novela de 700 páginas devorada en cinco días de playa, completamente adictiva, me devolvió esa voracidad lectora de la adolescencia, ese encanto de penetrar un mundo completo y vivir la vida de unos pocos personajes que se transforman en nuestra familia, nuestros amigos, nuestros espejos mientras dura la intensa travesía. 
Franzen registra con minuciosidad el dilema de la pureza moral en mundo dominado por la hipocresía y el materialismo. Quizás sus raccontos y sus descripciones sean excesivos y el regodeo en detallar el mundo de las grandes corporaciones periodísticas y de Internet un poco snob, pero logra enamorarnos de sus personajes y además trenzar con oficio todo los hilos de esta inmensa saga al estilo de Balzac, o por qué no, de los grandes autores rusos. A los lectores del futuro les ayudará más leer Pureza que un libro de historia para entender como era el planeta tierra en el siglo XXI. Para nosotros, lectores del presente, es una lectura que nos enfrenta como un espejo a las contradicciones y neurosis de la sociedad occidental del Tercer Milenio.


La playa, sentada cómodamente en una reposera  o tirada sobre una lona, con el sonido del mar como banda sonora, siempre ha sido para mí el espacio ideal para esa lectura abstraída de lo cotidiano que se parece tanto al estado de meditación.


2 comentarios:

  1. Claro que sí, querida Lili... Leer nos hace más felices, más desdichados, más fuertes, más vulnerables, más humanos...
    Anoto ya, muy especialmente, Tres luces, y te ruego que no te pierdas El desapego es una manera de querernos, de Selva Almada, una serie de relatos autobiográficos sobre su infancia y adolescencia en Entre Ríos (me falta poco para terminar el libro y ya estoy pensando en su relectura, cuánto placer...)

    Un abrazo
    pd: la playa, el río, bajo la sombra de un árbol... qué lindo es el verano para leer (y el invierno, dentro de casa, arrebujados en nuestro sillón :-) )

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    1. ¡Hola querida Betina! Tres luces te va a encantar y yo e anoto la novela de Almada. Otro abrazo para vos.

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