miércoles, 1 de febrero de 2017

Diario de viaje: Madrid 2 - Museo Sorolla

El pintor que conquistó el color del mar


"... sin quitasol, porque su sombra podría modificar la visión clara de la luz y los objetos, sin otro abrigo que la minúscula ala de su sombrero, pinta que pinta, olvidado de todo, embriagado por la hermosura de la naturaleza a la misma hora que las calles quedan desiertas, la vida parece suspenderse y aterrados por el calor insufrible nos refugiamos en los lugares más húmedos y oscuros."
V.Blasco Ibañez, El gran Sorolla



Conocía a Joaquín Sorolla, por supuesto, en todos los grandes museos hay algún cuadro suyo, sin embargo visitar su casa museo fue para mí el descubrimiento de uno de los artistas más completos que conocí en mi vida.
La experiencia de recorrer este museo solamente se compara con la de visitar la casa de Claude Monet en Giverny o la Casa Battló en Barcelona. Desde hoy, para mí, Monet, Gaudí y Sorolla forman una extraña trinidad artística en mi emoción: vidas dedicadas al arte que supieron inmortalizar la belleza del mundo, la plenitud de la vida, los secretos de la luz.

Joaquín Sorolla nació en Valencia junto al mar y aunque vivió la mayor parte de su vida en Madrid, a esas playas de pescadores volvería cada verano para pintar el mar inagotable y la alegría del agua en los niños, en las bañistas. Sol, arena y mar: síntesis de libertad, de movimiento, de vida.

Sorprende que la historia del arte universal no le haya dado el lugar de privilegio que se merece habiendo sido tan famoso, exitoso y prolífico en vida. Por eso, recomiendo fervientemente a los que vengan a pasear por Madrid la visita de esta joya. Se llega muy fácilmente en metro, queda a pasos de la estación Iglesia de la línea 1. También vale la pena pagar la visita guiada que cuesta 6 euros. En un recorrido de casi dos horas las preparadísimas guías nos acercan con eficacia datos precisos de su vida y nos ayudan a mirar detalles importantes de sus obras, descubrir las influencias artísticas, experimentar la calidez de su hogar.

Aquí transcribo una frases de Sorolla, extraídas de las cartas que le mandaba diariamente a su amadísima esposa Clotilde, su musa y modelo, cuando no estaba en casa. Sintetizan la experiencia del artista que se contagia en el espectador: la euforia de vivir.

"Hoy he seguido dibujando con mayor tranquilidad que ayer, pero no libre de la excitación que ver el natural tan hermoso me proporciona..."
"... es hermoso la felicidad del arte al sol [...] la excitación de esta luz me conmueve cada día más"
"Yo lo que quisiera es no emocionarme tanto, porque después de unas horas como hoy me siento deshecho, agotado, no puedo con tanto placer, no lo resisto como antes, es que la pintura cuando se siente es superior a todo; he dicho mal, es el natural lo que es hermoso."
"...es que la obra la voy comprendiendo más a medida que avanza, o que me hago ahora más cargo de las bellezas del natural y pinto, mejor o peor, pero haciéndome gozar más la contemplación del bendito sol, que amo más cada vez, aun comprendiendo la pobre miseria de los colores..."
De Sorolla (Alicante) a Clotilde (Madrid), Epistolarios II, 1916-1918

Estos son fragmentos de las pinturas que más me han impactado, fue un modo de llevarme conmigo esas pinceladas desesperadas que retienen para siempre la luz del sol y la felicidad que produce estar en el mar.









foto de Sorolla pintando en el mar

La casa y la familia

En esta preciosa casa- taller vivió el pintor y su familia. Fue construida en 1910 gracias a los importantes premios y numerosas ventas. 
Sorolla siempre quiso conjugar el arte y la vida, por eso sus principales modelos han sido su esposa Clotilde (la mujer más retratada de la historia del arte) y sus tres hijos: Joaquín, María y Elena. Al visitar este museo uno se lleva la impresión de una vida, ya que accede a su taller iluminado por claraboyas y a su casa distinguida y muy cálida.


Este  museo transmite amor, quizás porque fue creado por deseo de su viuda, Clotilde García del Castillo. Sorolla murió muy joven, a los 60 años, y en 1925 su esposa donó su casa con todos sus bienes al Estado Español para fundar este museo en memoria de su marido.

Aquí algunos de los rincones que más me gustaron.


Fachada y patios: 








Colección de cerámicas:



El taller:
Último cuadro sin terminar







La casa:






La familia:

Fragmento del retrato de sus hijos: aquí Joaquín y María

Su esposa y Elena bebé

Clotilde (homenaje a la Venus de su amado Velázquez)

detalle


Elena en el jardín





Hasta la próxima entrada con más Madrid.


2 comentarios:

  1. que buena experiencia y visita. indudablemente si Sorolla te movilizó tanto es por la fuerza de su mensaje en sus obras llenas de energía y verdad! a pintar entonces.!!

    ResponderEliminar